19 de agosto de 2017

CHOCOLATE JESUS



Al finalizar el programa nuestra invitada se arrimó hasta la operación y felicitó a Maxi por la musicalización. Si bien habíamos preparado y producido la entrevista, pensamos en un blues para el cierre. 
En esta versión de «Chocolate Jesus» compuesta por Tom Waits, la voz de Beth Hart y la guitarra del genial Bonamassa se asocian para hacer magia pasada por el filtro de la música. Escuchándolos se te olvida lo que Joe Bonamassa es, y no es más que el mejor guitarrista de blues de la última década. Naty Menstrual paró los oídos, registró el tema elegido y lo ponderó. Nos pidió incluso el nombre del disco y reconoció el criterio de selección de las canciones. 
Amalaya vuelva a ganar espacio el musicalizador radial, en su rol de curador, más que de difusor, como era antes.






MANUAL DE PERDEDORES 19-08-17


FM 107.1 




Manual de Perdedores | Sábado 19 de agosto.


Abrimos el programa con un relato sobre superhéroes. En Literatura de todas formas hablamos de «Batida de Trolo» y «Continuadisimo» de Naty Menstrual. La escritora nos visitó en el programa y con un golpe al sentido común sacudió el estudio de ZOE. Contestataria cuando se la lee y provocadora cuando se la escucha nos confesó sobre sus lecturas y una anécdota estupenda de una niña neuquina de tan sólo de 8 años que esperó hasta los 13 para leer sus cuentos. En último lugar en la voz de  Beth Hart concluimos el capítulo 46 de este globo de emociones llamado Manual de perdedores. 



SI TE PERDISTE EL CAPITULO 46 PODES ESCUCHARLO


14 de agosto de 2017

YA NO SERÁ




Ya no será

ya no

no viviré contigo

no criaré a tu hijo

no coseré tu ropa

no te tendré de noche

no te besaré al irme

nunca sabrás quién fui

por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo nunca

ni si era de verdad

lo que dijiste que era

ni quién fuiste

ni qué fui para ti

ni cómo hubiera sido

vivir juntos

querernos

esperarnos

estar.

Ya no soy más que yo

para siempre y tú

ya

no serás para mí

más que tú. Ya no estás

en un día futuro

no sabré dónde vives

con quién

ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca

como esa noche

nunca.

No volveré a tocarte.


No te veré morir.





“Ya no será”, el poema que Idea Vilariño escribió cuando puso fin a su relación con Onetti. 



13 de agosto de 2017

MANUAL DE PERDEDORES 12-08-17


FM 107.1 



Manual de Perdedores | Sábado 12 de agosto. 

Abrimos el programa con un relato sobre las PASO. En Literatura de todas formas: Signos de puntuación. Dicen que uno de los defectos que deja en evidencia las pocas mañas literarias de un escritor es la puntuación incorrecta. Sin embargo, Literatura de todas formas Pol nos contó sobre autores como Proust, Joyce, Beckett entre otros que, en un arranque de rebeldía, se negaron a puntuar sus textos. «Los de Borges de»… El cierre con una reflexión sobre los auto imperativos para concluir con el capítulo 45 de este globo de emociones llamado Manual de perdedores.



SI TE PERDISTE EL CAPITULO 45 PODES ESCUCHARLO


6 de agosto de 2017

SIEMPRE PRESENTE



Hoy pienso que si pudiese cambiar algo de mi pasado elegiría estar más tiempo con mi viejo y no haberme ido a los 19 años de mi casa. Era parte del crecimiento, del camino. 

Hoy mi papá cumpliría años. Prefiero recordarlo en el día de su natalicio, a pesar de la costumbre que tenemos de recordar las fechas de los decesos. Acepto las reglas de juego, unos se van, otros llegan. Pero su ausencia todavía se siente, recrudece cada 6 de agosto. Por lo pronto, trato de estar lo más que puedo con Julián, porque cada cuento leído, cada juego compartido, cada vez que ingreso en su mundo es como homenajear a mi papá...






5 de agosto de 2017

MANUAL DE PERDEDORES 05-08-17


FM 107.1 

Manual de Perdedores | Sábado 5 de agosto. 


Abrimos el programa con un relato dedicado al Capitán MaXbesana. En Literatura de todas formas hablamos de los libros Mi método (cuentos 2011), Las nuevas aventuras de un biólogo recién recibido y (novela 2013) y La flor más falsa del mundo (novela 2017) de Seba de Caro. Naty Romero se incorporó al estudio y discurrimos a modo de adelanto del tema del día en su programa Made in Argentina. 
Escuchamos a la escritora Gabriela Rivero en una poesía asombrosa de su libro «La Ciudad Insalvable» (Textos Intrusos). El cierre con una reflexión sobre la Literatura y el Humor para concluir con el capítulo 44 de este globo de emociones llamado Manual de perdedores.



 SI TE PERDISTE EL CAPITULO 44 PODES ESCUCHARLO


EL PRIMER OYENTE




En silencio y con pocas menciones, el arte de apretar botones y dar vía libre para que una voz salga al aire, no es muy publicitado. Poca prensa, dicen. Sin embargo, es una tarea esencial sin la cual de nada servirían las largas horas de producción, los análisis, las voces engoladas o un relato bien contado.
Esa mano que maneja archivos, perillas y discos, es desconocida. Si uno escucha con atención, notará detalles, como la insinuante música que acompaña la voz del conductor con la intención de cautivar, o esos pequeños sonidos que crean un efecto de realidad en este mundo imaginario que es la radio, son producto de alguien que produce con esmero esos climas.

El mundo de los operadores, como todo espacio delimitado, tiene sus códigos secretos, y otros que no lo son tanto. El sábado pasado July me dijo que el estudio es como una nave espacial y me preguntó si Maxi, por la disposición, era el Capitán. Lo deje ahí. Salimos al aire y pasó. A veces las preguntas más espontáneas al momento de ser formuladas parecieran ser algo que uno no puede sacarse de encima con facilidad. 

Al día siguiente probé de recapacitar como niño. Prestar atención como él. En definitiva, de eso se trata, de volver a intentar cuando la jugada es discontinua. ¿De que valdría el mérito de Diego sin siete ingleses que intenten detenerlo? El aprieto, la dificultad en la gambeta y como resuelve la jugada es lo que conmueve.
Y en ese barajar y dar de nuevo, di un vistazo al estudio y me pregunté porque la radio captó mi atención y antes de responder, fui más pretencioso y me pregunté para qué llegó a mi vida. Quizás como Cortázar que buscaba trabajosamente en su comida la presencia de cucarachas dicen que escribió el cuento Circe para alejar la manía, exorcizarla. Después de escribirlo pudo comer tranquilo. Así me pienso cuando Maxi enciende la luz roja del aire y me invita a narrar lo que no me animaría a decir cara a cara. Tengo la convicción que en la rúbrica de nuestro operador, en su curiosidad, se recuestan gran parte de mis manías. Debo decir que cada sábado puedo exorcizarlas y renacer en cada emisión. 

En los tiempos radiales actuales, los operadores técnicos son editores on-line de lo que pasa en estudios. Pero en Zoe, Maxi además de operar la cabina, conectar y encencer los equipos, hacer un inventario de los discos, intercalar promociones; nuestro amigo nos abraza al ingresar a la radio y nos pregunta «¿cómo vienen para hoy?; ¿cómo estuvo la semana?; ¿y July, no viene hoy?». ¡Es increíble! Yo no sé porque hago radio, pero sí sé para qué. Para acertar con tipos como Maxi. Tomar unos mates, compartir con Pol de las cenas de los jueves, traer los discos que pondría en casa mientras hago las tareas del fin de semana. Si algo trajeron los cuarenta es que no rondaría por un terreno donde no tengo ganas de estar. No, no. ¡Ya no andamos para concesiones! 

Manual de Perdedores se aproxima a su primer año de vida y yo estoy feliz de estar en el estudio, con gente que quiero estar, que me concierne saber qué le pasa, que le gusta, que no le gusta; una relación franca, sincera. Como cuando éramos chicos, así. Hoy los pibes se llevan la peor parte. Galeano decía que día tras día, se niega a los chicos el derecho de ser niños. El mundo trata a los niños ricos como si fueran dinero, para que se acostumbren a actuar como el dinero actúa, a los pobres como si fueran basura, para que se conviertan en basura. Y a los del medio, los tiene atados a la play, para que desde muy temprano acepten la vida prisionera. Mucha magia y mucha suerte tienen los niños que consiguen ser niños. Mucha magia y mucha suerte tengo yo de hacer Manual de Perdedores con mujeres y hombres de una calidez humana excepcional, como nuestro primer oyente: Maximiliano Besana. 

Yo no le respondí a July aquel sábado. Aprovecho el micrófono como tantas veces, y le revelo al aire. Sí, July. ¡Maxi, es el Capitán!






30 de julio de 2017

MANUAL DE PERDEDORES 29-07-17



FM 107.1 


Manual de Perdedores | Sábado 29 de Julio.


Abrimos el programa con un relato sobre un viaje en la Ruta 2. En Literatura de todas formas hablamos de Pablo Ramos, el escritor que aportó a la literatura argentina una trilogía obligatoria (El origen de la tristeza, 2004; La ley de la ferocidad, 2007; En cinco minutos levántate María, 2010), y conversamos de su obra reciente, quizás la más desgarradora: Hasta que puedas quererte solo y escuchamos a su banda Analfabetos.

La Renga y su regreso a estadios porteños para concluir con el capítulo 43 de este globo de emociones llamado Manual de perdedores.



SI TE PERDISTE EL CAPITULO 43 PODES ESCUCHARLO
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MANUAL DE PERDEDORES 22-07-17


FM 107.1 


Manual de Perdedores | Sábado 22 de Julio.


Abrimos el programa con un relato sobre Cortázar y el boxeo. En Literatura de todas formas hablamos de Mariana Enriquez conocida como parte de la nueva narrativa argentina. Conversamos de los libros “Bajar es lo peor”, “Las cosas que perdimos en el fuego”, “Este es el mar”. En la sección Abrazo de Gol Guille nos trajo "Díganme Ringo”, una biografía de Oscar Natalio Bonavena de Ezequiel Fernández Moores. El cierre con un homenaje a Cuarteles de Invierno de Osvaldo Soriano en la música de Ringo Starr para concluir con el capítulo 42 de este globo de emociones llamado Manual de perdedores.



SI TE PERDISTE EL CAPITULO 42 PODES ESCUCHARLO
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19 de julio de 2017

SIN LÁGRIMAS



La bati señal me advierte que debo volver. La bati señal no falla, palpita en el pecho. Y hacia allá voy con el ansia de divisar el mar y la voluntad lisiada que pide entre las cuerdas llenarse del suspiro de la costa. Extiendo mi brazo izquierdo con impericia y se me escapa el ticket en el peaje de Hudson. Las cabinas me aciertan a contramano. Soy inservible con mi mano izquierda y con la derecha también. Como decía Roberto Fontanarosa, «tengo dos problemas para jugar al fútbol. Uno es la pierna izquierda. El otro es la pierna derecha.»

- Pa, ¿en qué eras el mejor?
- ¿Qué?
- El mejor. ¿No eras el mejor en algo?
- Dibujaba más o menos bien.

Me cansa ser mayor. ¿Cuando salimos al recreo? ¿Cómo acallamos el dolor? Yo quiero mielcitas, mielcitas, muchas, y salir a jugar. Nadie me dijo que esto sería así. ¡No sé qué mierda es madurar! Solo sé que con los años el pibe de adentro se banca los pelotazos casi sin llorar.

- ¿Y qué más?
- Sabía sacar la sortija.
- ¿Cómo?
- Extendía la mano como blandengue.
- Blan… ¿qué? ¿Cómo recién?
- Así, sueltita y metía el batacazo al final.
- Bata-caso.¡Bata, no te hago caso!

Mi vi trepando por el caballo gris despintado de la calesita de Sarmiento. Yo quería sacar la sortija, girar y girar. Maniobrar un Ford Gran Torino como Hutch, pitar un faso como el «El Rafa» y dejarme crecer el pelo. Me siento estafado. ¿Dónde se puede reclamar? ¡Señores de la Dirección General de Defensa al Consumidor quiero regresar a ser niño y fantasear con ser mayor! Los adultos parecían felices, che. Nunca volví a ser feliz como cuando tenía nueve años, esperaba los dibujitos de las cinco y escuchaba por la ventana "hay orégano, comino, ají molido, pimienta y pimentón... hay orégano, comino..."

- ¿Qué pasó con Ortigoza?
- Se fue del equipo.
- ¿Adónde se va?
- A comer dos platos de ravioles.
- Dale, pa. En serio.
- No sé, Puchu. A buscar el peronismo.
- ¡¿Qué?!


                                                                                  ***

La vida debería empezar al revés y dejar la niñez para el final. Quiero que reaparezca mi viejo por la puerta de “El Ideal”. Degustar una porción de muzzarella en La Roldana después de la práctica y caminar por Chilavert a tomar el 80. No interesa cuanto haya que esperarlo si estaba con mi viejo. Ni en pedo quería ir en auto. Íbamos juntos, le contaba todo mi día en el colegio con lujo de detalles. ¡Me sentía tan cuidado, tan mimado! Nada me iba a pasar, nada. Papá estiraba la mano con el poder de Grayskull de un colorado corto y paraba el bondi. Esos quince minutos de viaje eran nuestros.

                                                                                 ***

- ¿Qué es el peronismo?
- El peronismo, es… ¿Qué es lo que vos…
- Yo pregunté, no vale.
- El peronismo es un derecho.
- No entiendo.
- El peronismo no se explica, se siente.
- ¿Cómo San Lorenzo?
-¡Exacto, Puchero! ¡Exactamente! - le dije y quise parar el auto para abrazarlo.



                                                                                      ***

El capataz del sector me explicó que no podían hacer nada.
- ¿Tomaba medicamentos?
- Tomaba - le revelé haciendo la mímica de empinar una copa.
- El cadáver no se descompuso ¿comprende?
- ¡Pero pasaron ocho años!
- Le explico. El alcohol actúa como formol en los tejidos del estómago, en esa zona todavía… No podemos hacer nada ¿me entiende? 
- Entiendo. Sabe que pasa, mi mamá y mi hermana vinieron de Mar de Plata únicamente para la exhumación.
- No la podemos hacer, señor. Lo lamento mucho. No puedo firmar. Si lo sacamos podemos tener problemas.
- ¿Problemas? ¿Por qué?
- Por profanación de tumba, señor.

                                                                                       ***

- ¿Porque somos peronistas, pa?
- Porque ser peronista es un deber, por eso somos peronistas.
-...
- ¿Estás bien?
- ¿Falta mucho? Quiero hacer pis.
- Uy ¡Te pregunte hoy, July! Ahora aguantá, papucho.
- Me hago encima.
- ...
- ¿Quedó coca?
- Sí.
- ¿Me das? 
- ¿Y el pis?
- Se me pasó.

                                                                                  ***

Yo sabía que no era delito, además durante dos años, de manera sistemática, llamé para consultar "¿La fila diez la van a levantar?". Tenía que estar atento para que los restos no acaben en fosa común. El tipo pretendía un extra y no sabía cómo pedirlo. Me acerqué hasta la delegación gremial, me tomé dos mates lavados con azúcar. Veinte minutos después, el capataz y un auxiliar hicieron el trabajo sucio.

- ¿Qué dicen?
- Nada ma, ya esta resuelto.
- ¿Necesitas plata?
- Sí.

Mi vieja no podía volver y tenia que cerrar el tema si o si. Los compañeros fregotearon hueso por hueso y en una bolsa negra de consorcio metieron todo. De ahí encaramos para la urna de mi abuela que estaba en nicho del otro lado del cementerio. Al ver esa escena, pensé que esa mañana me cristianizaría en alcohólico. 
No estaba solo. Fue vital que estuviera acompañado para soportar ese cuadro tan categórico como real. El objetivo era claro. Cumplir un deseo. Mi viejo pidió estar junto a su madre, cremarlos juntos y esparcir sus cenizas en el mar. Pavada de tarea nos dejó el gordo.

- ¿Cuánto falta?
- 380 kilómetros.
- ¿Cuánto tiempo, pa?
- Cuatro horas, pucherín.

                                                                                    ***


Paramos en la Shell de Dolores a cargar nafta. Vi una mina preciosa, me dió vergüenza cuando la morocha presintió que busqué pasar por delante de ella sin porqués. Recordé lo hermoso que es estar enamorado; cuando estuve aferrado por el hechizo de la sonrisa de una mujer pude olvidarme de la muerte. Solo cuando estuve enamorado mi vida se alejó de la cerrazón. Solo el amor pudo atajar el reloj y aproximarme al regocijo del querer. Cuando me enamoré, no quise volver a ser niño.

Ser niño y jugar. Ser adulto y enamorarse. ¿Ser niño y enamorarse? ¿Ser adulto y jugar? ¡La puta madre! «No se puede todo» me dice una voz con acento cordobés salida de un holograma simil Obi-Wan Kenobi flotando en el parabrisas. 
Mientras July dormía me castigué con un compilado de Cafrune. Debería escuchar música electrónica. ¡No te hace extrañar a nadie! Ví el cartel de Vivoratá y no logré angustiarme. ¿Porqué busco sentirme mal con una canción? Después de dos años de análisis, mi terapeuta me cerceno mi costado melancolizado y mi propensión al regodeo. Hizo magia con la angustia y la transformó en dolor. Ahora duele, pero no ahoga. «Así, aun cuando en la vida algún objeto de amor se pierda, podrá vivirse con la dignidad del dolor, pero sin el regodeo en el goce del sufrimiento». ¡Patapufete! En esa sesión memorable hubiese correspondió abonar los honorarios en euros más dos kilos de milanesa de peceto.


- July, llegamos. 
- ...
- Despertate, Puchero.
- Pa, pa. La abuel.. ¿La llamo a la abuela?
- No, vamos a caer de sorpresa.

Ingresamos por Colón y al doblar por la rotonda de Champagnat sentí que ya no me quedaban lágrimas, «Out of tears». Me asaltó ese alivio que se siente cuando sabés que diste todo y ya no esperás nada. 

- ¡Llegamos! ¿Ves el mar?
- Sí. ¿Podemos meternos?
- No, hijo. ¿Estas loco? Hace mucho frío.
- ¡Pero el agua esta calentita!
- ¡Qué sabes!¡Loquito de la guerra!
- Dale, pa.
- Mirá. Ahí está el abuelo.
- ¿Donde?
- Ahí, ahí descansa.

Bajé bolsos y abrigos, nos abrazamos con mi vieja, Pancho, la familia toda y tomamos unos mates calentitos. July jugueteaba con Indio y sus primos; yo me escapé hasta Alfonsina. Me quedé unos minutos contemplando el mar. Camine por la playa en la pesquisa de recuerdos para estimular el lagrimal insumiso, pero ese resorte de búsqueda de dolor que dominaba a la perfección ya no respondía. Concluí que ese día de cielo cerrado el duelo había terminado. Sentí nostalgia de no sentir nostalgia.


Al día siguiente fui a correr temprano. Ví el amanecer en el mar. Desayuné en la Boston. Pedí un café con leche, dos medialunas y una lapicera. Una camarera histórica me reconoció y me acerco una Bic azul, estiré mi brazo con torpeza y se me cayó la birome. Nos reímos al mismo tiempo. No pensaba escribir, pero brotó un párrafo escrito de un tirón: Ahora que el mar te acuna, ahora que cumplimos con tu deseo. Puedo decirte algunas cosas que tenía pendiente. Es la ley de la vida que los hijos despidan a los padres y parece que jamás las leyes tendrán algo que ver con la justicia. Aunque suene cruel, sé que es mejor así. Porque sé que no podrías haber soportado que fuese al revés. Sé que mis hijos van a crecer como si fuesen tuyos. Discúlpame si se me mezclan los verbos. Pero ya habrá tiempo para el pasado perfecto. Me enseñaste a agrandarme en la adversidad y a ser humilde con los que menos tienen; aprender de los que saben y a escapar de los que ignoran y ahora que sos parte del mar cuando intente surfear una nueva ola sabré que estás ahí. Gordo, solo espero hayas encontrado la paz, por mi parte, seguirás estando en mis pensamientos cada mañana que tenga por delante.