Mirala
que linda viene
Mirala
que linda va
Es la
banda de Boedo
Que al
Ciclón viene a alentar.
No me
importa donde juegues
Siempre
te voy a seguir
Yo lo
quiero a San Lorenzo
Y por
él voy a morir.
Mirala
que linda viene
Mirala
que linda va
Es la
banda de Boedo
Que al
Ciclón viene a alentar.
No me
importa donde juegues
Siempre
te voy a seguir
Yo lo
quiero a San Lorenzo
Y por
él voy a morir.
1 Al salir a dar una ojeada por la ventana puede florecer el amor. Es un reencuentro entre los ojos y la supremacía de la naturaleza. ¿Pero acaso los árboles, las nubes y las almohadas nos abrazarán un domingo a las 7 pm?
Lo que diferenciamos con la mirada es solo un recorte. Cuando los sentidos se conectan con el corazón, un sentimiento repentino e inusitado decide por nosotros y la razón queda a un lado. Y allí, nos acomete un soplo divino y volvemos a sentirnos vivos. A abrigar una sensación: podemos volver a empezar.
2 ¿Por qué escribimos? A veces las letras a pisar el papel son como una marca de fuego que cauterizan una dolencia. Impactan sobre la hoja en blanco y reproducen lo que las palabras reprimen.
Vuelvo al domingo, el día esperado para descansar, de aquellas mesas largas y familias numerosas.
Hoy, la misma mesa se redujo y muto en una habitación en penumbra con el televisor encendido y una película de I sat que se repite en un scroll iluminando el rostro. La agitación de volver a empezar nos devuelve matices y nuevas pinceladas sobre un lienzo que fue gris.
3 ¿Cuál es la manera más sincera de hacer saber lo que sentimos? Alguien me dirá, con los hechos. Pero no es tiempo de teorías ni de credos, es tiempo de amar con el corazón en la mano.
Las ideas que buscan acomodarse para darle formato a un programa de radio, conspiran con el hecho lúdico de exponer sin filtro. Y allí, donde las creencias y los prejuicios se desmantelan, reaparece un decir que poco sabe de discursos. Que se manifiesta en una mirada, en un roce, en un jugueteo, en un aire familiar que nos reubica en la mesa donde fuimos felices. Cuando no se pueden decir las cosas, las miradas se cargan de palabras.
4 Es difícil escribir sin bocetos, que el texto sea tal cual salió a la luz. Pero más difícil es bajar la guardia y entregarse al deseo más profundo de dejarse llevar por el primer impulso.
¡No seas impulsivo! nos grita el capitalismo al mismo tiempo salimos a comprar sin pensar en intereses ni usuras.
¡No seas impulsivo! nos dicen nuestros padres cuando llegamos a casa con un moretón en el ojo después de una paliza.
¡No seas impulsivo! nos expone nuestro analista ante cada desamor. Pero el corazón, que siempre renueva sus pujanzas, nos invita a salir al ruedo porque allí es donde habita su razón de ser.
5 Un corazón con curitas sabe de desencuentros, pero no es rencoroso. El rencor es primo hermano del desamor. Y en cuestiones de amor, la relación filial siempre flaquea.
Miguel Unamuno decía que un libro debería despertar en el lector el deseo. ¿Será que una novela nos eleva aún más a la llamada realidad? Sin una dosis de ficción, la vida se vuelve muy hostil.
6 ¿Cuál es el momento conveniente para el amor, para el deseo, para la pasión? Creo que en la pregunta está la respuesta. Es ahora. En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse. El campo fértil se vigoriza con las lluvias, ¿el momento de entregarse al amor llega después de las lágrimas? Ya no es tiempo de lamentos. Es tiempo de acción. De actuar para poner en movimiento las emociones y dejarnos llevar.
7 ¿Qué significa dejarse llevar? Es soltar los miedos, es pensarse de a dos. Es entender que la habitación en penumbras se enciende con un aroma renovado, una música con acordes de esperanza.
Y el roce de las sábanas en soledad
trasmuta en caricias que entibian la piel con el calor de una presencia real.
Volver a asomarse a una ventana sin rejas, sin telenovelas de la tarde y los
ojos que al salir al mundo insisten que todo susurro es un mimo, que todo
encuentro es un reencuentro.
1
Hola soy Raulito, Raulito de 9 años. Es un trabajo para
el colegio. Me pidieron que le escriba al hombre que seré cuando cumpla 45 años.
No escribo nunca, me da vergüenza y mi letra la entiendo yo y mi mamá. Nadie más.
Bueno, no sé cómo empezar. ¿Cómo será la escuela, el pizarrón
y las seños? ¿Habrá recreos de una hora? ¿Te imaginas? Capaz seas un cyborg con
ojos computarizados que lee todo rápido, memoriza sin estudiar y salva al mundo
de una invasión extraterrestre, ¿te imaginas? Ya puse “te imaginas” dos veces.
2
Me gustaría tener algo de robot para no ponerme triste
cuando mi papá mira a San Lorenzo y se enoja con la tele. Me gustaría ser un
robot para cargar en un brazo mucha coca como cargan nafta los autos y una
pajita larga para tomar todas las veces que quiera.
Me gustaría tener muchos australes y comprar coca
chiquita de vidrio y porciones de pizza.
¿Tenes una casa? ¿Tenes un perrito? No sé si serás un papá,
porque a mí me gusta jugar mucho y los papás no juegan mucho.
Con 45 años capaz tengas bigotes, y los señores de bigote
no juegan. ¿Alfonsín jugará a la bolita?
3
Cuando voy a la casa del Erni pregunto: ¿Juega el Erny?
¿Y vos? ¿Cómo preguntas a tus amigos si juegan?
Me parece aburrido el juego de juntarse, tomar vino y al rato ya no son como antes de tomar. Se ponen raros y se ríen de unos chistes que no entiendo.
4
¿Trabajas? ¿De qué?
Un trabajo es algo aburrido. Capaz que cuando cumpla 45 hayan
inventado una máquina que tenga un botón para volver a tener 9. Está bueno el
9, como la camiseta de Perazzo.
¿Voy a jugar a la pelota? Estaría bueno.
Yo no quiero dejar de correr. Los muñecos de la guerra de
las galaxias y los de He-man los quiero tener siempre. No me gusta este trabajo
de la escuela porque no quiero perder a Man-At-Arms, no quiero que mi mamá sea
una abuelita.
No la imagino tejiendo en una silla tomando la leche con
flautitas.
5
Lo único que quiero es tener 25 para manejar una nave
como Donovan. No quiero tener otra novia que no sea Andrea Ducrey, no quiero que tiren
mis juguetes. ¿A quién le podes avisar?
Quiero dibujar todo el día. La abuela Gregoria puede cocinar algo rico y yo dibujar lo que ella me pida. Para ella soy el mejor dibujante de todo el colegio.
No quiero ser pelado. Los pelados son todos iguales y yo
no quiero ser igual a nadie.
6
Ya nadie me dirá Raulito. Mi papá se llama Raúl también y
tiene 39. En el barrio le dicen Don Raúl. Mi papá es Don. Es lindo ser Don
porque los nenes te preguntan cosas y esperan la respuesta o australes para
comprar golosinas. Si sos Don podes golpear la puerta de la casa de Doña Marta
para buscar las pelotas que hay en su patio.
7
Cuando tenga 45 mi mamá tendrá 71 y mi papá 75. A mi mamá
la imagino con 100.
Yo no me voy a casar, voy a escribirle cartas a Andrea cuando
tenga linda letra y así seremos novios. No me animo a besar. Luisito me dijo
que el besó, pero antes masticó dos bazzocas de frutilla. Voy a cuidar a mi mamá.
Le voy a cortar las milanesas chiquitas para que las pueda masticar.
8
No me gustaría que seas malo, triste y egoísta. No me gustaría
que seas de Control o hincha de Iván Drago o policía o fan de Menudo. No me gustaría
que mires películas aburridas.
No me gustaría que dejes de dibujar y jugar a la
escondida. Me gustaría que te escondas igual. Aunque no cuente nadie. Que te rías
siempre y tomes Nesquik. Que hagas globos con el chicle. Que sigas escondido
hasta que salgan a buscarte los pibes de la cuadra. No quiero ser grande. No
me gustan los grandes. Nunca se ríen.
9
Le tengo miedo a la noche. ¿Cuándo tenga 45 podré dormir
sin la luz prendida?
Me gustaría tener algún superpoder. Ser del equipo del
palacio de la justicia. ¿Podré entrar? No quiero que sepan que tengo miedo a la
oscuridad. Me gustaría tener rayos laser en los ojos para alumbrar la pieza y
ver detrás de las paredes, como la canción.
10
Me gustaría que no tengas más vergüenza. Me gustaría que le ganemos siempre a Yupanqui en cancha de ellos. Me gustaría hablar en inglés. I would like you to have no more shame. I would like us to always beat Yupanqui on their court. I would like to speak in English. Que le pueda decir a Andrea que tiene los ojos más lindos del colegio. En el viaje de egresado de séptimo me gustaría darle un beso. Me gustaría que seas muy fuerte. Que levantes el brazo con el poder de Grayskull.
Me gustaría que seas como mi papá…
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| QEPD |
Pensaba en los cinco sentidos, los mismos que durante una enfermedad como el covid afectó a millones de personas: la nariz, por donde se perciben los olores; la lengua, con la que se distinguen sabores. La piel, que permite el tacto; los ojos, que proporcionan la vista y los oídos, que además de captar los sonidos controlan el equilibrio.
Y me voy a detener en este último. ¿Por qué? Porque en la cerrazón de mi habitación sobrellevé la desolación de las pérdidas. La luz tenue del velador afirmado en el piso fue la única irradiación que mis ojos soportaron. En mi reclusión no necesité percibir los olores ni los sabores pero si precisé de los oídos para escuchar canciones que mitiguen el dolor.
Recordaba,
cuando aún iba a correr, que precisaba de los auriculares para avanzar con más
impulso. Necesito musicalizar los momentos. Podría hacer una curaduría de
canciones para trotar, para elongar, para diferentes momentos del día. Lo que
hoy se hace en un minuto a través de los playlist en Spotify lo hacía desde
chico en cassettes TDK.
No soportaría quedarme sordo. Porque es mucho más importante lo que me queda por escuchar que lo que me queda por decir. Somos cada vez más lo que necesitamos hablar, pero me pregunto. ¿Cuánta gente está dispuesta a escuchar? Se me dirá que para ello están los psicólogos, los psiquiatras, los pastores, los taxistas. Hablo de una escucha con las cartas boca arriba, con todos los sentidos.
La virtud central de quien sabe conversar es la memoria, poder ir profundizando y adaptando las preguntas y comentarios que le hace al interlocutor. Las personas que no retienen siempre te conversan genérico y no hay ocurrencia que compense eso.
Se escribe más de lo que se lee, se habla más de lo que se escucha y creo que podría quedarme mudo pero ¡por favor no me quiten la posibilidad de captar los sonidos!
Recuerdo la respiración de July cuando se quedaba dormido con su boca apuntalada en mi cuello. Mi hijo soltaba un aire tibio con esencia a mamadera. Un eco que perdí, un retumbo combinado con el tacto. Cómo las olas
que rompen en la escollera es una resonancia que además rocía la piel.
La canción es la misma
Extraño las voces de mamá y Pancho. Extraño mucho el hit de nuestros encuentros: las sobremesas. Allí se conversaba y disfrutaba muchísimo de la escucha.
Ir a un
shopping o andar de compras nunca fue nuestro yeite ¿Qué hago con las cosas compradas si la gente que quiero no estará más para
conversar?
Esas
pilchas que nos hicieron felices hasta la puerta del shopping o el día del estreno tienen decenas de lavados en el lomo. Han perdido la tonalidad
y el hechizo de ser la primera vez en ser usadas.
Vuelvo
a los sentidos
Los síntomas más habituales del covid son la pérdida del gusto o del olfato. Los síntomas más habituales para mi desde hace un año es la pérdida de dos voces. A medida que pasa el tiempo las extraño más y más. Y no hay tratamiento, por milagroso que sea, que las restituya. Si bien oigo perfectamente, no escuchar esa lexía fascinante es una sordera parcial y crónica que jamás recobrará la musicalidad.
Es cierto que algunos oyen con las orejas, algunos con el estómago, algunos con el bolsillo y algunos no oyen en absoluto. Por eso se extrañan tanto a quienes oían con el corazón. En unos años podremos hacer un análisis más fiel de que fue lo que perdimos en medio de ésta plaga.
Me empeño en decir que no soportaría quedarme sordo. Porque es mucho más importante lo que me queda por escuchar que lo que me queda por decir.
Cuando era niño, a mamá le preocupada que yo no hablara, porque me pasaba horas dibujando. ¡Que egoísta es pensar que mientras mamá agonizaba se iba la última persona que se preocuparía por mí! Cuándo murió supe que nadie sobre la tierra se preocuparía por mí cómo ella.
Por todo lo expuesto quiero vivir muchos años, como Margarita (98) y Rubén (96), para que desde una reposera y un bastón auxiliándome pueda escuchar a Julián con atención:
-
No sabes lo que es esta chica, es distinta a las
demás, la quiero. La quiero en serio.
-
Pa, ¿vos crees que San Lorenzo volverá a la A
alguna vez?
-
¿Por qué no me hablaste de Lou Reed?
Yo quiero escucharlo. Creo que no tengo más nada que decirle. Ahora será la vida, el destino y el devenir los que dialoguen con la época. Solo quiero estar, que él sepa que estoy.
No me priven de escuchar, no me dejen sin la última canción, ya lo mencionaba Nietzsche cuando dijo que «la vida sin melodía podría ser un error»
Cada martes voy a la radio porque me ayuda a pensar si soportaría quedarme sordo. Porque en la oscuridad de mi habitación de persianas obstruidas resistí la desolación de las pérdidas repentinas, y una luz tenue del velador afirmado en el piso fue todo mi albor.
Hoy un fulgor purpúreo alumbra el estudio de Vinilo, porque Ale Avancini hace la seña que estamos al aire, porque en definitiva lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Si me hubieses dado una señal, hoy probablemente desfilaríamos por Mar del Plata con nuestras mochilas hartas de cenizas pero viviendo un gran amor.
Cuando supe de la muerte de tu mamá fue la primera vez que lamenté no estar a tu lado para abrazarte en silencio. En tu hilo de voz divisé un niño resquebrado, desprovisto, vulnerable. Al cortar fui hasta el baño, no estaba sola. Lloré mucho, muchísimo.
Me pregunté ¿Debo agradecer o maldecir este aguijón de profesar un amor a pesar del tiempo pasado? Nunca conocí a un tipo que sienta tanto fervor por su madre. Cuando te conocí te juzgué tan sólido y a medida que te descubrí pude ver a un hombre poroso, endeble.
Cuando supe de la muerte de tu mamá quise secar tus lágrimas. Hoy voy a dejar brotar las mías que emergen de mi alma que llora, porque no quiere estar sin vos ni un día más.
En esas horas de desamparo, padecimiento, súplicas y desazón me hubiese gustado tener el arrojo de largar la guardia e ir corriendo a tu encuentro. No sos de los tipos que una podría pensar como protector y sin tu mamá temí que hicieras alguna locura.
Cuando lo supe entendí que era el momento para confesarme. ¿Estuvo mal enamorarme justo de vos? El amor cubre multitud de pecados ¿sabes?
Cuando te empecé a querer mi sustancia inflexible y puritana se arqueó. ¿Por qué no eras cómo los demás? ¿Por qué no hablabas de fútbol y marcas de autos? ¿Por qué cocinabas tan rico? ¿Por qué? Solo vos sabías cómo endulzaba el té. Un detalle hace la diferencia. Una cucharada y media, ni una ni dos, una cucharada y media. Dormías poco y sin embargo siempre estabas atento a los pacientes y registrabas todo por mínimo que sea. Eso hizo que robes el corazón. Me equivoqué. Hasta yo, o sobre todo yo, me traicioné.
Cuando creí que había formado una familia descendiste a las guardias con tu bonhomía, con un hachazo en el ojo y una Flor en el ojal.
Cuando supe de la muerte de tu mamá deliré que te aplastabas en remolinos confusos rodeado de tiburones. Vi tu desesperación. Quiero no quererte y solo puedo amarte.
Cuando lo supe quise olvidarte pero vivís en mi mente. Te dieron en tu línea de flotación. Como en la batalla naval, ¡Averiado! ¡Tocado! ¡Impacto! Quise estar a tu lado para que no te hundas.
Cuando supe de la muerte de tu mamá, recordé cuándo la conocí en el Hospital Interzonal. Tan amable, tan cortés. Me habló sólo de tus proyectos. Mientras le prescribía una receta de Api xa bán supe que tenías un hermano que estaba de viaje. ¡Qué orgullosa estaba de vos!
Cuando supe que ella sucumbió, tuve el presentimiento que el ritmo de tu vida transfiguraría de manera tajante. Cómo cardióloga conozco de pulsares y sé que tu mamá era la que ideaba tus aspiraciones.
¡Sabes las ganas que tengo de hablar de lo que perdimos, de lo que nos mantiene vivos! EXTRAÑO CONTARTE TODO. De nuestros miedos, del paso del tiempo.
Estoy de franco. Mis hijos escuchan el Noba a todo volumen, "tamos chelo" y yo, yo necesito verte. Ella se fue en tus brazos y vos sin amparo.
Algún día me gustaría que me cuentes lo duro que habrá sido el momento de saberse en el irse a fondo SIN SABER HASTA DONDE.
Limpiar, acomodar, seleccionar, tirar, conservar, regalar, dejar en stand by, pensar qué hacer con las fotos, meditar, llorar, llorar más, guardar, dejar, donar, dudar. Y amar en medio del dolor.
¿De dónde te sostuviste? ¿Cuáles fueron sus últimas palabras? ¿Cuál fue SU último destello de conciencia?
No tuve la oportunidad de decírtelo pero yo no busqué enamorarme, ¿Sabes? sucedió. La médica y el enfermero juntos. It's crazy, but every day I think of you. You are the reason of my life
Me hubiesen importado un carajo las críticas. Sabes las veces que me pregunté ¿por qué no fuiste vos el hombre de mi vida?
Cuando supe de la muerte de tu mamá caí en la cuenta que nunca pude poner en voz alta lo que siento por vos. Nada pretendo en esta revelación si no es desnudar mi garganta.
Fuiste tan inocente que no te diste cuenta. Eso me enamoró aún más. Tu decoro fue el carburante para activar el motor de mi entusiasmo. Estabas hecho a la medida de mis fantasías y cuando comenzaste la residencia en el CAPS fue el principio del fin.
Cuando supe de la muerte de tu mamá me pregunté ¿Qué te queres llevar, Lu? ¿El amor de tus hijos, viajar, dinero, tu propia clínica, el amor de un hombre? Es increíble porque sos un caballero que jamás me dijo un piropo como los otros enfermeros.
Cuando supe de la muerte de tu mamá quise escribirte mucho más que un mensaje de Whatsapp. Las palabras no hacen el amor, hacen la ausencia.
En esos días repetía de memoria el
momento que Robert le dice a Francesca en los "Los Puentes de
Madison".
— No quiero necesitarte.
Y ella le pregunto — ¿Por qué?. Él le respondió no sin tristeza — Porque no puedo tenerte.
Han pasado nueve años y ni un solo día he dejado de pensar en vos. Es algo que no he podido superar y me impidió amar incondicionalmente, porque no me despedí. Nunca me despedí de vos. Me negué a decirte adiós, dejando siempre una puerta abierta. Una posibilidad. Una esperanza. Un futuro.
Cuando era joven tendía a asumir que
habría muchos hombres con quien tendría una conexión. Después me di cuenta que
eso sólo sucede un par de veces en la vida. Todo lo que pensé decirte lo arrojé
por inservible. No quiero ir nada más que hasta el fondo. Mi amor en harapos
voló durante mucho tiempo como un paquete absurdo y nauseabundo. Desde
entonces, sin vos el sol cayó como un muerto abandonado. Cuando supe de tu
partida, la muerte me pidió una audiencia. Desde entonces no vivo, sobrevivo en
cuarto creciente.
Corría
el verano de 1986. Por un lado Jesús Rodríguez, diputado nacional y por otro,
Tito Pandolfi, un referente de la circunscripción 22, tramitaban a través de la
Secretaria de Deportes la posibilidad de viajar a Mar del Plata la a muchos
pibes de los clubes de la zona más pobre de Capital Federal.
La Ciudad
Feliz era la meca: el escenario de las copas de verano, los partidos heroicos
de Boca-River, la chilena del Enzo a Polonia, los Abuelos en Latex, Sumo y
Virus en el Rock in Bali. Sobre todo el mar. Llegar al mar.
Debo
confesarles que con la comitiva de clubes no alcanzamos el estadio mundialista
ni los lobos marinos de la Bristol. Llegamos a una especie de Sunny Side.
¿Recuerdan esa guardería de Toy Story 3 donde todo un paraíso de juguetes?
Eso sí, mucha amabilidad en el recepción y después, la realidad.
El
asilo Saturnino Unzue fue nuestro Sunny Side, sin Loxon ni Bebote, con la
promesa de bañarnos en el mar. Como Ricardo en el Docke preguntando por el
Pollo: cuando venció la noche todo fue diferente.
Habíamos
llegado al antiguo hogar para niños y niñas pobres. Tenía nueve años, ese
verano cumpliría los diez.
Recuerdo
que por las noches una celadora recorría los pabellones y con un palo
aporreaba las varillas de los caños de las camas cuchetas. El mensaje era
categórico: había que hacer silencio y dormir. Recuerdo que la comida era
escasa. Al mar no lo veíamos ni en figuritas.
Junto a
Pochelo de José Soldati e Ismael de Lomas de Lugano, solicitamos llamar a
nuestras casas. Nos llevaron hasta un teléfono semi público. ¿Se acuerdan que
el comisionado de Ciudad Gótica tenía un teléfono rojo que era atendido
directamente por Batman?
Disqué 11
6225790, cuando escuché la voz de papá sentí que recuperaba la infancia perdida.
Aquella
experiencia en el asilo Unzue estampó el verano del 86. A partir de allí,
comencé a valorar las milanesas con puré, las sábanas estiradas y el esfuerzo
de los Camboyanos por no irnos a la B.
Después
de cuatro días de tormento retornamos a Buenos Aires en tren. En Constitución
salieron a nuestro encuentro los familiares de los que pudimos volver. Los
otros chicos tuvieron que esperan hasta el final.
Luego llego
el fatídico verano del 88, que tan bien retrata el escritor Camilo Sánchez en
su libro “La Feliz”. y así con ese sabor amargo terminaban los ochenta.
La
paciencia y la oportunidad. Todo llega cuando tiene que llegar.
LOS
NOVENTA
Cuando
promediaba la década del noventa retorné a la ciudad después de los Juegos
Panamericanos del 95. Mientras canal 8 emitía “Botones y moños” y el canal 10
repetía la programación del 13 de Buenos Aires.
Mar del
Plata me sumergió de lleno en la lectura. Escribía cartas, quizás mis cuentos
nacieron cuando de modo usual concurría a la agencia de correo de Rawson y
Sarmiento y allí despachaba cartas donde narraba mi pitanza marplatense: Los Redondos
en Go!, Dolina en el Torres de Manantiales, las clases en la Escuela de Artes
Visuales Martin Malharro, donde conocí Majo, un amor en esos inviernos
crudos a fuerza de pedal.
Escribir
sin formación académica me proveyó la impunidad de los autodidactas, que
dibujan sin saber hacia dónde ir en el papel. Me formé para dibujar
reconociendo técnicas, conjeturando donde ubicar una figura, donde componer la
tensión, el contraste y sin embargo mis ilustraciones eran deslucidas, sin
vida, sin tono.
LOS
2000
En la
primavera de 2002 Seba Mulero, me propuso abrir una cuenta de Hotmail para
chatear por el extinto Messenger y allí parloteábamos horas.
Seba ya
residía en Barcelona, ciudad que sería mi próxima estadía si no fuera por una
posibilidad de laburo y la enfermedad de papá. Permanecí impasible con el
pasaporte en la mano y opté con la cabeza de burgués mesurado y temeroso, la
posibilidad de un trabajo seguro ¿seguro?
Seba,
desde Cataluña, fue el faro para cifrar mis días post 2001 donde se me quemaron
los papeles y con título de ilustrador profesional en mano no conseguía hacer
pie. Recuerdo que archivaba en un diskette de 3 ½ “para Seba” y le reseñaba en
no menos de tres o cuatro carillas algunas anécdotas.
— Seba,
la chica del bondi me pateo, 6 carillas.
— Me
separé de la mama de July. ¡15 carillas!
Fui desarrollando
un músculo que no se detuvo hasta nuestros días.
Si bien
se mira, volví a Mar del Plata después de 20 años y en pocas semanas gracias a
la confianza de Roberto Cabrera comenzamos con este ciclo “La hora sin sombra”
en Vinilo. Sin embargo, debo revelar que en verdad fue una coartada para
encontrarme con tanta gente que quiero, y nuevos amigos que se suman a este
viaje.
Arribé
a Mar del Plata y ya no demando un cospel de Entel para llamar al 6225790 y
reclamar que me vengan a buscar, a solicitar un abrazo. porque lo acierto en cada encuentro a través del dial.
Hallé
en la escritura y las devoluciones, el mejor abrazo al que puede aspirar un artista. Hace más de
una década archivé mis lápices, acuarelas y pinceles. Esta tarde, en la previa
a este programa tan especial, me invadió el recuerdo de las clases de
preparatorio E, como la formación de un equipo que nos hizo felices la recuerdo
de memoria:
Lunes: Sistemas
de representación / grabado
Martes:
Psicología del arte/ Escultura
Miércoles:
Historia del arte/ comunicación/ grafica
Jueves:
Pintura / educación visual
Viernes:
Medios audiovisuales / dibujo
El preparatorio
fue el año más intenso y formador de los cinco años de la carrera, a mi
entender. Mientas esbozaba estas líneas, me reconocí jugando todavía, jugando
como en aquel verano de 1986, a pesar del blooper de Jesús Rodríguez, de Tito,
del Unzué. Debo decir que en las aulas de la calle Pampa nos encontramos con un juego hermoso, potentísimo y serio de crear la mejor imagen posible.
Acá
estamos junto a una verdadera héroe de nuestra formación, quien a través de su
mirada sobre el análisis de una grilla o una pincelada nos ilustró como
equilibrar una imagen para lograr la belleza en una pieza gráfica y ser el
mejor diseñador posible.
Debo
confesar que las tensiones, yuxtaposiciones y la armonía las he tomado para la
vida. Espero acertar fuera del bastidor con un amor pregnante marchando por las
veredas de Falucho.
Estoy
en deuda con mis viejos por vivir, pero con mis maestras y maestros por vivir
bien.
Dicen
que nunca olvidamos lo que aprendemos con placer. Durante cinco años fui muy
feliz en las aulas de la escuela de Artes Visuales Martin Malharro. Carolina
Bagnato fue una verdadera maestra y hoy viendo su muestra sobre soltar la
brújula, pensaba en Benedetti quien sostenía que las estrellas errantes no
tienen brújula.
En unos días se cumplirán 11 meses que llegamos acá. Te digo llegamos por qué estamos en el mismo grupo con Pocho. Estamos bien, nos tratan bien.
¿Vos cómo estas? ¿Cómo te sentís?
Valen te escribe con tanta admiración y con un amor que nos conmueve. Está sanito, recuperaste un vínculo que la pandemia pareció complicar.
¡Estamos espantados
y tan desilusionados por la reacción de tus hermanas! Sólo tengo para decirte
que vos vales mucho más que la pileta de un baño o el bajomesada de una cocina.
¡Si con Pochito hubiésemos sabido! ¡Dios mío! ¡Qué horror! Mira si dejábamos más propiedades. Te mandan un sicario, mi hijo. ¡Por favor!
Seguí como hasta ahora ennobleciendo el amor por encima del odio. Hiciste lo correcto. En manos de abogados ya nadie te va a amedrentar ¿Para qué seguir hablando? No te van a entender. Sos mucho como para rebajarte ante la violencia.
Recorda que volviste a Mar del Plata y nosotros te estábamos esperando. No hubiésemos partido tranquilos si vos no hubieses estado.
Con Pocho te queremos mucho. Sos mi hijito varón, el hombrecito de la casa, el más amoroso, el que estuvo a nuestro lado siempre... El que nos vio partir.
¿A quien tenes que contarle esto? Nosotros lo sabemos y eso es suficiente.
Cuidate mucho, papa. Cuida a Valen. Nunca permitas que nadie le falte el respeto a tu hijo. Pochito me decía “Saben dónde pegarle, Norita” pero no respondas. Vales mucho más que la avaricia que las moviliza.
Rezo todos los días por ustedes, hijo. Le rezo al Sagrado Corazón y a la Virgen de Schoenstatt porque Dios te iluminó y tuviste la claridad de irte ante la agresión física. Me duele en el alma que te hayan lastimado.
Le decía a Pocho que con tu papá le dimos una educación católica. En tus hermanas no sirvió. No solo no tienen actitudes cristianas. Lo único que les importa es lo económico.
¡Si lo vieras, es el Pelu que conocí en Paraguay! Está contento que no fumes, le dije que hace 17 años dejaste con la ayuda de María, gracias a Dios. Me dijo que le des sus saludos respetuosos.
Maurito, hijo de mi corazón, lamento haber conseguido con tanto sacrificio el departamentito que hoy es promotor de tanto odio. Nos preguntamos ¿Desde cuándo te odiaran estas chicas? Mucho parece ser.
No le aflojes. Ellas se mueven por cosas distintas a vos. Ojalá se hayan movido para venir a vernos a Pochito y a mi. Escucharnos y preguntarnos que nos pasa, pasar una tarde viviendo solo a un piso de diferencia. Privilegiaron el cuidado de un auto, una mascota, obsesionadas en la compra por internet y los viajes a Disney. Pocho me lo advirtió y yo no lo quise creer.
Ojalá también se hubieran hecho cargo de su hijo y nosotros vivir en paz y tranquilos nuestros últimos días. “Que se arregle solo” fue la respuesta. ¡Qué dolor escuchar a una madre hablar así! No podía dejarlo en la calle. Era mi nieto. Sé que Valen tiene en vos a un papá, hecho y derecho.
No pidas explicaciones, ¿Qué más puede hacer alguien que nunca sabrá lo que es el verdadero amor de padre? ¿Acaso un auto le dirá alguna vez "gracias, viejo"? ¿Sabes que feo habrá sido crecer en el desafecto y los golpes? Es lo que conoce. Creció en la brutalidad y los escombros. Vos estas para construir no para destruir. Naciste para edificar paredes con los ladrillos de tus dotes. Te sobran herramientas para salir adelante y ser alguien en la vida.
Destrozaron la puerta de un hogar donde reinó el amor. No hay derecho.
¿Será que les molestó que hablemos todas las noches por teléfono? Ahora nos preguntamos con Pocho, ¿Qué hicieron ellas para que las quiera? Aún más, ¿Qué hicieron para que las admire?
Es una vergüenza. Transformaron tu duelo en un infierno, pero todo se paga en la vida. Ahora te lo puedo decir, créeme. Existe la justicia divina.
Optaron como compañeros de vida a muchachos sin educación. En vida me preguntaba ¿En qué nos equivocamos?
Maurito, hijo, Valen te necesita fuerte y caminando para adelante. Lo que pasó ya está. La justicia llegará a la verdad más tarde o más temprano. No pueden mentir toda la vida. Acá rezo al Sagrado Corazón por vos y por Valen.
Estoy orgullosa de vos y me siento muy feliz que hayas elegido la ciudad, una vez más, donde fuimos tan felices en una etapa de sacrificio que ellas no conocieron.
Ahora mi hogar es un inmenso espacio luminoso, colmado de amor. Es una paz absoluta. No me duelen los juanetes. Es más, !Puedo respirar!
Te envió mis bendiciones y rezaré por vos el resto de tus días.
Espero caigas pronto que esto se acaba rápido. No pierdas de vista a Valen. ¡No sabes cómo te necesita! Lo último que te voy a pedir: En cada mesa que te toque compartir. En cada lugar que vayas y se arme la ronda… Contá, relata, narra algunas de nuestras anécdotas. Recordá con una sonrisa lo vivido y así nosotros vamos a estar siempre.
Querido hijo… Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Todo lo que está en medio es un regalo. Y para mí es un regalo haberte tenido.
Te quiero, hijo…
Mamá y Pocho
Por Julián Haurat (11)
Le iba a escribir a mi Papá pero no me animo. Me da vergüenza. Él me contó que hablarle al abuelo le daba como miedito y hablar con la abuela era lo más goood. La abu Maru era re copada. No parecía una abuela.
Le iba
a escribir a mi Papá pero lo voy a ver en Pascuas. Hay dos días que
no hay clases. Antes sabía por qué, cuando iba a catequesis para la primera comunión.
Tenía
ganas de escribirle a mi Papá para decirle que lloré cuando murió la abuela y
el abuelo, pero no me animé.
Mi Papá se fue a vivir a Mar del Plata. Corte que llegó, al toque se enfermaron y se murieron doce días
después. Mi Papá dice de memoria como si fuera para una prueba, “llegué el
domingo 25 de abril y murieron el 7 de mayo”.
Por
suerte que estaba con ellos. Mi Papá no sé cómo hizo pero llamó a la ambulancia
y estuvo ahí. Re pro, yo no hubiese sabido qué hacer. No sé, me pongo a gritar.
Mi Papá
parece fuerte pero yo lo vi llorar. Creo que mi Papá se va a acordar de la
abuela Maru y el abuelo Pancho para siempre. Estoy seguro. Al principio no entendí que se
vaya a Mar del Plata pero ahora lo entiendo. Mi Papá, la abuela Maru y el abuelo
Pancho eran como una persona. No sé cómo explicarlo, hablaba uno por vez, como
si hubiesen practicado antes.
Le iba
a escribir a mi Papá para decirle que sigo siendo de San Lorenzo pero me
encanta Boca. Ahora me di cuenta que me gusta más, pero no dejé de ser de San
Lorenzo.
Yo
pensé que a mi Papá le gustaría que sea sólo de San Lorenzo, pero me dijo que
le encanta que comparta la pasión con mami. Mi Mamá es más fanática
de Boca que mi Papá de San Lorenzo.
Mi Mamá
me llevó a la cancha a ver a San Lorenzo contra Huracán. Se puso una gorra que
dice “Boedo” en azul y rojo. Yo sé que lo hace por mí.
Creo
que mi Mamá y mi Papá hablaron en el colegio para me cambien del A al B. Lo
hicieron juntos. Ahora estoy con mis amigos en la misma división. Es re pro que Mami, que es una genia y Papi también hagan cosas
juntos.
Me gustaría que cómo era con la abuela y el abuelo, mi Mamá y mi Papá sean como una sola persona. Re cool. ¡Es como juntar las gemas para crear un Thanos bueno y re poderoso!
Le iba
a escribir a mi Papá pero me da un poco de vergüenza porque él es escritor. Pero también juega a la pelota y yo ahora juego en San Lorenzo.
Mi Papá antes corría más, desde que el pelo se le empezó a poner gris clarito le cuesta más. En el último viaje se puso más blanco. ¿Querrá tener el pelo como el abuelo? El no decide el color.
Mi Papá tiene amigas y amigos. Nene es su vecina. Era amiga de la abuela Maru. A mi quiere como un nieto y a Papá como un hijo. Mi Papá me hablo de Nene en el viaje a Mardel. Papá tiene como algo para contar, no sé. Me gustaría que sea el profesor de las materias aburridas. Papá me dice que fue a comprar y parece todo como un cuento. Mueve las manos y se re concentra. Mal.
A mí me gustaría que en la radio sea más como es en casa. El prepara todo como si fuera una prueba. Le gusta ir los martes a la radio. Invita gente y siempre van. Nadie falta. Eso está re bueno porque cuando festeje su cumple y si van todos lo que fueron al programa sería una fiesta re godd.
Me
gustaría escribirle a mi Papá pero empecé un nuevo comic de “Somos Quintillizas”. Una serie de manga de Negi Haruba. Esta re bueno, muuuy goooddd
Yo entiendo lo que es perder a la mamá. Futarō Uesugi es el protagonista del manga y su mamá murió también.
Le voy
a contar a mi Papá sobre Ichika, Nino, Miku, Yotsuba e Itsuki. Como no me animo
a escribirle, capaz con el manga le puedo decir de alguna forma que yo también extraño mucho al abuelo y a la
abuela.