26 de mayo de 2023

¿CÓMO RECUPERAR LA ALEGRÍA?


COLUMNAS

Ella selló una etapa esencial de mi vida dónde las columnas de la infancia fueron forjadas de puntales, tensores y abrazaderas que se embutieron en un hormigón de guata. Cuando mamá se fue mis estribos no habían fraguado. Sin embargo, ingresé a la adolescencia rengueando y ocultando el revés de su partida. Desde entonces, poseo la habilidad de cubrir lo que no está. Disimulo con destreza la consistencia del dolor. Las idas de mi madre fueron gestación y preparación para la etapa más triste de mi vida. 


PALOMA

Dos carteles de venta ubicados en el balcón francés solo trajeron una novedad: una paloma deslucida que encontró su hogar entre un macetero y las rejas con restos de oxido donde retozan dos crías en forma de huevo kinder. 

La falta de oferentes interesados en el departamento revela la cantidad de oferta y la falta de demanda. ¿Acaso es una prorroga para apalear el duelo? Me siento como el soldado japonés que fue encontrado en las selvas de Guam, después de sobrevivir durante tres décadas tras el término de la Segunda Guerra Mundial. Nadie le aviso que dejara su puesto. Aquí estoy como un centinela de algo que ya no es y que tiene fecha de vencimiento estampado por el códice inapelable: «Se vende» 


RADIO

Cada domingo voy a la radio como una forma de cobijar el tormento. Resido en un distrito de libros nuevos aunados con otros que atravesaron el siglo pasado. Todos me envuelven y me traen fragancias que estrujo para no hundirme en el fango. Un contenedor en la calle me invita a volcar pedazos de historia como gotas que se desploman de un suero de hospital. La cocina con ollas de mil tucos es el lugar menos explorado. Allí, mamá y Pancho preparaban grandes platos. Fueron una dupla culinaria sin igual. 

Una puerta lleva al lavadero colmado de recipientes con productos que tuve que googlear para rotular y no cometer un infortunio. En el cuarto acerté con cajones atiborrados de estampitas, en especial de la Virgen de Schoenstatt. Este año fui a conocer el santuario, un lugar donde encontré un poco de paz ante tanta oscuridad. 


TERRITORIO

Un día me llamarán de una de las inmobiliarias para decirme que apareció un interesado. Allí negociaremos y se concretará la operación. Ese día tendré que levantar mis cosas e irme. Me gustaría mudarme cerca, porque en estas calles aún encuentro el territorio de Maru y Pancho.


¿Por qué se fueron tan pronto?

¿Me estaban esperando para partir?

¿Algún día leeré los libros que han dejado?


RAULITO

Fui protagonista de un evento extraordinario: conocer a mi madre y a quien fuera como un padre. Hoy, en medio de tanto festejo, me gustaría hacer un programa pum para arriba, pero todo en demasía puede ser resbaladizo. 

Ante el pitazo final de Szymon Marciniak en el Estadio Lusail comencé a llorar como un chico. Quizás por el recuerdo de la alegría del que fui: Raulito modelo ´86, el niño con las columnas de una infancia firme y sin amenazas.

Es difícil disfrutar del todo cuando te falta un pedazo de vos. Sin embargo, el domingo después del partido de la final fui a la radio y al salir me encontré con amigos para vitorear por el obtención del tercer campeonato mundial de fútbol. 

Se puede justificar el desánimo, pero jamás abandonarse a uno mismo. La poesía, se encarne donde se encarne, tiene que trabajar recuperando la alegría.








17 de mayo de 2023

GENERAL GUIDO


Preguntas rumeadas mientras miro la extensión de los campos al costado de la ruta 2:


·        ¿Estarás con Kralise?


·        ¿Qué habrás aprendido hoy?

 

·        ¿Te reíste a carcajadas? ¿Alguien te hizo llorar?

 

·        ¿Serás feliz? ¿Qué onda ATAV? ¿Te gusta la historia?

 

·        ¿Te acordarás de la plaza del monstruo?

 

·        ¿Sabes quién es Fito Páez?

 

·        ¿Cuál es tu recuerdo más bello? ¿Cuál es tu sueño?


·        ¿Boca Campeón o ganar la liga intercolegial?

 

·        ¿Qué sentís cuando haces un pase para que Agustín convierta?

 

·        ¿Extrañas ser un niño que adoraba escuchar cuentos?

 

·        ¿Sos feliz?

 

·        ¿Qué significan Juani y el Colo para vos?

 

·        ¿Qué pensarás cuándo papi te pide un abrazo?

 

·        ¿Te resulta vergonzante?

 

·        ¿Sos amigo de tus amigos?


**


Señores del jurado:

No quiero respuestas. Solicito más preguntas porque son la ventisca que enseña los dientes en este sinsentido. 

No busco certezas, solo una incertidumbre que me ubique con vista al mar para no abandonar mi pulsión de vida pegada con cinta scotch.

La única certeza que me atraviesa el pecho es que quiero a ese muchacho. Si el destinatario de mis preguntas llegara a firmar en discrepancia lo amaré aunque su felicidad no me incluya. La crianza no es un reembolso, el amor está muy lejos de ser un plazo fijo.

Lo único que me importa en la vida es ser un buen padre. 

No puedo decir que la oscuridad desaparezca del todo. Sigue ahí pero nunca me he visto tan cerca de la luz como en estos tiempos.

Un cartel reza, General Guido, 100 metros. Mientras miro la extensión de los campos al costado de la ruta 2.





4 de marzo de 2023

ES LO QUE ESTÁ PASANDO FRENTE A MIS OJOS AHORA

 

 Sentir gratitud y no expresarla es como envolver un regalo y no darlo.

¡Gracias infinitas a Eduardo Cormick y Camilo Sánchez! Encantadores jardineros que hacen florecer el alma.

Gracias al fulgor clarividente y poético de Camilo y gracias Eduardo con la bella austeridad, un tono afable y luminoso, tan parecido a tu prosa.

Gracias por acompañarme en la construcción y la evolución narrativa de la novela "Las Cartas que no te dije"

Gracias por hacerme sentir parte de la familia del El Bien del Sauce Edita desde el minuto uno.

En la antesala de una nueva publicación anhelo la próxima muzza con faina de La Continental para hablar de Briante, Saint-John Perse, Calfucurá, Diana Bellessi o Huracán del 73, y brindar por este presente, las buenas cosas y el querido Claudito, otro "titán del paravalancha"






10 de febrero de 2023

MIENTRAS AVIVO EL FOGÓN

 

¿Qué te voy a decir? Anda noma' hijo.

 

Me parece bien, estoy de acuerdo que busques un nuevo horizonte y abras por tus alas.

 

Me parece bien, no te voy a poner trabas, todo lo contrario. Mi alegría es que vas a empezar una nueva etapa. Tenes capacidad, herramientas y educación. Tenes como defenderte, mijo.

 

Me da mucha alegría porque decidiste solito y con tu padre siempre hemos querido lo mejor para vos. Si el estuviera diría lo mismo: “Dale para adelante, Abelito” Porque para nosotros siempre serás nuestro Abelito, nuestro hijo amado, el hijo de Don Manuel. Allá vas a ser Abel Bazán, el doctor.

 

 

2

 

Me parece bien, mijo. Una cosita, nomas. Los primeros meses vas a hacer cosas que no te gusten tanto. Me gustaría que no te enojes si te dicen cosas que te ofendan, no va a faltar el que busque herir por tu autoestima. No te desmoralices, ah

 

Si las cosas no salen bien, acá voy a estar siempre, soy tu mama. Yo voy a esperar tooodoooos los días, eh. Un abrazo y unos terete no te van a faltar.

 

Si te preguntan ¿por qué te fuiste de paraguay?, decí noma´ que buscas un desafío. No hables mal de tu país porque la gente se va a montar sobre eso. Van a hacer leña del árbol caído, vite… Un árbol medio patituerto, si, que resiste, que aguanta. Sobrevivimos, mijo.

 

 

3

 

Esto es difícil que cambie. Acá todo es una pulseada permanente, che. Nadie se pone de acuerdo con nadie ¡A ver si todavía se ponen de acuerdo y se les acaba el negocio, chera'a! Si razona el caballo se acabó la equitación. ¡No podes debatir todo yera a! En algo tenes que coincidir pero no, che.

 

Me parece bien que pruebes. No te vayas a pelear con todo el mundo, calladito, noma´. Me preocupa ese humor que tenés, ese ímpetu vas a tener que meterte por tu bolsillo. Me pone contento que tengas todos los papeles, todo ordenadito. No pienses en juntar plata para volver. ¡No! Mentalízate en juntar platita para ir comprando por tus cosas.

 

Quédate tranquilo, noma´. Esto es todo lo que te quería escribir. Perdóname, No voy a poder hablar así cara a cara. No voy a poder, se me va a desarmar la estantería y vos nunca me viste así.

 

No tengo mucho más para decir. No quedan estos guaranis que te guarde para tener los primeros tiempos eh, Así que prepará por tus papeles y tomate el buque, mijo.

 

4

 

Mi única felicidad es saber que vos va a subir a ese avión. Vas a salir adelante. Mi abuelo se vino para polonia porque allá estaba jodida la mano y mi abuelo después llegó a y trabajó, mi papá trabajó también, y yo… yo... no tengo idea que estoy diciendo. Ya me está ganando la emoción.

 

Tratá de forjar tu destino. Ya no vuelvas, mijo. No tengo más nada en los bolsillos ni el alma. No me salió. Yo quería ver la placa: Abel Bazán, Médico en la puerta de nuestra casa, pero bueno… con todo lo que aprendiste va a salir adelante

5

 

Anda nomás, me quedo con ese abrazo cálido que me diste. Se me parte el alma, ngurí. Pero así tiene que ser. Contame que es lo que primero que viste cuando llegaste. Yo voy a ver a través de tus ojos, tomando un mate, calentando la pava, comiendo una galleta y esperando noticias de Europa mientras avivo el fogón. Algo que tanto tanto nos gustaba hacer juntos. Te quiero mi guri, chiquitito, te quiero siempre no vaya a olvidar eso...

26 de enero de 2023

UN CASSETTE PARA LA SIERRA

 

Hola Rosemary, he llegado bien. El viaje fue larguito. Estoy aquí en un campo extenso. Se llama Sierra de los Padres, es un sitio alejado de la ciudad, aquí estoy trabajando. Si tú ya has tomado la decisión de venir con los niñas, yo te voy a esperar aquí. Ya hablé con mi patrón. 

Prometo portarme bien mi Rosemary, sin diabluras ni tonterías. He prometido ante la virgencita ser fiel contigo. Quiero que lo sepas, mi amorcito. 

Aquí vamos a estar bien con las niñas. A ellas les gusta tanto el verde de Veracruz. Este es un hermoso lugar, vamos a andar bien, mi amor.

Te dejo este mensaje para que los escuches cuando prendas tu teléfono. Dibujé un mapita, ya… ¡ah! Para que lo imagines. Aquí en la piecita donde estoy duerme Ronald, es un compatriota de Santa Cruz de la Sierra. Él prontito va a recibir a su familia. Habló con una gente conocida del patrón que le dieron unos materiales y va a edificar su casita en un barrio, mi amor. 

Trabajamos la cosecha del kiwi, de aquí salen a toda la Argentina, me dijo Ronald. Es rico el kiwi, ya lo vas a probar.

Llámame Rosemary, llámame mi amorcito. Cuando venga el otro contingente te encargo unas cositas que olvidé traer. ¿Me podrías traer unos cassettes? ¿Tú me los puedes despachar? Es importante para mí. Escuchándolos puedo recordarte, Rosemary. Ahora que ya sale el sol a las cinco es lindo recordarte.

¿Te acuerdas de la feria de Sucre, ah? Te acuerdas de esa canción que escuchábamos. Bueno, voy a dejar por hoy este mensaje. Ultima cosita, mi amor. Es hermoso Mar del Plata; tiene sierra, praderas, mucho verde y mar. Todavía no lo he conocido, mi patrón me dijo que me va a llevar la semana próxima. Voy a sacar muchas fotos para ti y las niñas.

Vamos a salir adelante, mi pimpollo. Quiero que estemos todos alegres. Lo pasado, pasado, ah. Ya vamos a vivir juntos muy prontito, otra vez.

Dale un beso a las niñas ¿si? A Linda Flor y mi pequeña Bella Rosa. Diles que papi esta contento por su trabajo pero triste porque no puedo verlas.

Aquí hay océano, como el de los dibujitos que ellas miran. ¿Te acuerdas de la película del barquito? Ahora que mis ojos van a poder ver el mar, cuando lo vea por primera vez voy a silbar nuestra canción pensando en ti. Reencontrarme contigo es mí anhelo, reencontrarme con nuestra música es como reencontrarse con el primer amor, Rosemary. Tú eres mi primer y único amor, nunca lo olvides.

Besito, te quiero mi amor…Tukuy tiempo qanpi yuyaykuni, qanmi kanki pusawaqniy k’anchay 






* Pienso en ti a todo momento, eres la luz que me guía



19 de enero de 2023

LA SUERTE ESTÁ ECHADA



Si la razón nos hace hombres, el sentimiento nos conduce. Para el burgués con una mirada excesivamente racional el desamor arraigado es incomprensible. No hay mala fé, no lo vivió. Si lo vivió, fue de otra manera. Somos muchos los abajo firmantes, ludópatas del amor que ofrecemos el corazón desprovistos de armaduras y pagamos un precio altísimo.

Durante muchos años viví a dos cuadras del Casino. Ingresé solo una vez. Recuerdo que en los noventa la gente viajaba a Mar del Plata para apostar a la ruleta, al póker o al blackjack. Recién en el año ´99 se inauguraría el primer casino flotante en Capital Federal. Entre gallos turcos y medianoches aliancistas se rubricó la habilitación del Buque “Estrella de la Fortuna"

En Mar del Plata se caen de los bolsillos las historias de personas que perdieron todo por el juego. “¿Cómo vas a apostar un departamento en una noche?”. No lo puedo entender. Sin embargo, lejos de minimizar una enfermedad cómo la ludopatia, cuando el embrujo del amor te aprisiona, estas en problemas. No vas midiendo: "nada de embalarse, le pongo una fichita a esta relación y voy viendo" ¡No! ¡Vas con todo lo que tenes!



Si no funciona, paciencia. Es cierto que te quedas vacío, dinamitado cómo la manzana 115, inmaterial cómo  la vieja terminal. Cuándo no podes salir del scroll del enamoramiento no correspondido nadie te puede ayudar. Pocas la ven, no te ven en realidad. La manera de mirar moderna es ver fragmentos.


Al alcohólico o el adicto lo ves venir. Uno distingue cierto rasgo de avería — Al jugador no se le nota — me dijo la mujer del dueño de una inmobiliaria importante de La Feliz. 

Un día la mujer llegó a la casa, quiso abrir la puerta y no pudo. Le habían cambiado la cerradura porque el departamento estaba embargado. En cambio al enamorado contrariado, lo encontrás en un café lo más campante, mirando stories de instagram mientras pide un latte de vainilla. Por el semblante no distinguís que sentado en esa silla yace un hombre que amó y no lo amaron. Una remera que diga: Soy un amante contrariado, no tirar escombros.


Nene me decía — Perdí al amor de mi vida. Lo extraño. Estuvimos 65 años juntos. Dos de amigos, dos de novios y 61 años de casados. Ahora me siento un termo de agua caliente que se rompió por dentro — recordé cuando mí termo de San Lorenzo cayó al piso. Lo destapé y vi el interior hecho trizas. Nene no pudo ser más gráfica.


La suerte siempre parece estar en contra de las personas que dependen de ella. ¿Qué pasará con el amor? Es un misterio. Anhelo que la próxima vuelta marcharé sin sortija. No sé si caeré al vacío. Lo que sí sé es que iré al primer beso sin un as en la manga. Si no resulta, es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar.





6 de enero de 2023

ASFALTO ROCIADO DE DISTANCIAS

 



Antes de ir a la radio rumiaba sobre ciertas fotos y cuando digo fotos, me refiero a las originales impresas. La de los álbumes anillados con un papel film ambarino ¿Cuál de las fotos ubicamos primero? ¿Cuál colocamos después?

Álbumes distinguidos que completan su imagen con fotografías reveladas sobre un papel de gramaje específico, mate, sin brillo, con la finura que nace de los bordes.

Fotos donde éramos felices sin saberlo. ¿Conscientes? ¿Felices? ¿Conciencia y felicidad es un oxímoron? 

En mi niñez no había nada que fingir. Lo que se veía en una foto era lo que pasaba, al menos en mi mundo interior.

Las fotos con niños son las más entretenidas. Un pibe hace una cara disparatada y desmantela el sainete. Esa postal buscada ya no formará parte del álbum oficial. ¡Raulito, otra vez! ¡Tía Rita fue a la peluquería, mecachondie!

A mí me encanta ver fotos. Es mí fetiche. Es un plan en soledad y un evento en compañía. No es lo mismo enviar archivos de imágenes escaneadas por WhatsApp qué preparar la mesa, poner la pava y disponerse a una panzada de evocaciones con el mate lavado. 

Allí, frente a nuestros ojos, reposan originales sin palabras, sin globos de texto. En ese juego, cada uno puede descifrar lo que pudo haber pasado ese día, esa noche. Es el soplo donde la fotografía se tutea con la poesía. Empuñan el volante de una bicicleta en picada y sin rueditas. El fotógrafo Robert Frank decía que “cuando la gente mira mis fotos quiero que sientan como cuando quieren leer un verso de un poema una segunda vez.”


Este es el primer programa de la segunda temporada de “La Hora sin Sombra”, dónde cada martes pensamos sobre lo que hemos perdido, sobre retratos que huyen en la brisa. Fotos que se perdieron en un disco rígido o en un pendrive con la cara de Mickey.

El avance de la tecnología nos da la posibilidad de acopiar más y más fotos pero se llevó consigo lo esencial, lo que podemos arrullar. Las voces no se pueden acariciar.

Solo me quedaron mil fotos de quienes partieron. Debo admitir que con solo mirarlas puedo arrancar cada mañana a enfrentar el asfalto rociado de distancias. ¿Quién las sacó? ¿Quién apretó el click? No lo sé. Quienes sacan fotos resuelven ser héroes anónimos de esta película, de esta sucesión de fotogramas, de este evento que se ennoblece en un “Digan Whisky”.

Cómo si fueran un tubo de oxigeno ante el ahogo de las voces ausentes, me abrazo sobre dos cajas guardadas por mamá con la leyenda “fotos de raulito” 

Atesoro en mi cabeza miles de imágenes que no forman parte de ningún álbum anillado con papel film ambarino.

Hoy en la radio las polaroids mutan en párrafos torpes. En definitiva “La hora sin sombra” dejó de ser un programa de radio para ser un bonito pretexto, un subterfugio para refundar aquellas cosas que hemos perdido.

Hoy mi hijo Julián, el muchachito que más quiero en este mundo, cumple 14 años. Le gustan los números pares. “Papi, nací un 2 de agosto, del mes 8, del año 2008”. Llegó al mundo por el amor de dos. 

July juega a la pelota, juega de libero, juega de “dos”. Digo pelota como podría decir fútbol porque las dos palabras tienen “seis” letras. Él es mi foto favorita.

Todavía quedan fotos por disfrutar que no hemos sacado. Sueño con obtener una en especial: mi pelo blanco y mi piel empachada de arrugas. Cuando mi hijo le indique al fotógrafo, - ¡Espere, espere, falta mi viejo! Está un poco lento. Tiene 80 mil fotos en el espalda! Ahora sí, maestro, saque nomás.






26 de diciembre de 2022

MADURAR HACIA LA INFANCIA



«Hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego» 
Leon Tolstoi









No voy a mentir, no tengo que mentir. Ya sé la verdad. Me lo dijo mi mamá cuando estaba en segundo. Mi papá se enojó porque mi mamá me lo dijo poquitos días antes de Navidad. "¿Qué te costaba esperar unos días?" En la carta de segundo te pedí que ellos no peleen. Quiero dos muñecos, dos porfa. Uno bueno y uno malo. Si me traes uno solo me aburro. No hay lucha. Yo quiero que mis muñecos peleen. Mi mamá y mi papá no, como te pedí en segundo. Ah, ¡Estoy contento, ya no pelean!
En el boletín traje seis sobresalientes. La seño y la directora me felicitaron. Mi mamá y mi papá también. Mi papá escribe historias. Yo le pregunté si te escribió. Me dijo que sí. "Mi primera carta fue a Papa Noel". Te pidió un playmobil y el muñeco de Han Solo. ¿Se lo trajiste? ¡ja!

No sé qué más era… Ah, lo vi llorar en el cine. ¿Eso te lo puedo contar? Ya sé que no existís pero, bueno, serías como un amigo invisible. O no, mejor se lo cuento al padre José. Me confesé con el padre. En cuarto tomo la comunión. Mejor te lo cuento a vos. Sí. Mi papá lloró. Poquito, era una gotita nomás.

Él no me vio me parece, estaba con los lentes. Fuimos a ver "El Último Jedi". Estuvo buenísima. ¡La mejor película del mundo! Papá compró para 3D con un solo pochoclo. Comió más que yo. ¡Le iba a decir!... Lo del pochoclo no... Me explicó. Siempre me explica lo de la plata. No tenía para comprar dos. Le iba a decir lo de la gotita pero... sonrió también. Fue cuando Luke lo vio a Archu. Le pregunté cuando se secaba las manos en el coso que sale vientito... Faltaba poco para que termine la peli y me dieron ganas de lo segundo...

— ¿Pa, porque lloraste?
— No lloré...
— Sí. Vi la gotita...
— Ah, sí, eh... Cuando Luke lo miro a...

— ¿Te puso triste?
— No, hijo. Feliz, me puso feliz… Vamos que termina...

                                                                                ***

Luke volteó hacia su derecha y levantó la capucha de su túnica. Allí estaba Arturito. Firme, como los amigos que están en línea cuando tu mundo se derrumba. Procuré que Valentino no me viera, me tapé la cara pero no lo pude evitar. Fue como revivir un abrazo de Ortega Sánchez con Perazzo. Arturito no le regañó nada: Los años de ausencia, las distancias forzadas por la coyuntura galáctica, ni las contradicciones de la trama. ¡Claro! Además de ser un androide, es un amigo. 
Pude ver el centello en la expresión del segundo robot más entrañable de mi infancia (el primero es Mazinger Z) en la pantalla del Cinemark. Fue como un chisporroteo imperceptible en la luz de su proyector holográfico. La última vez que los vi juntos en una sala fue en 1983 en el ex cine Gran Lugano. Pasaron treinta y cuatro años, los mismos años que nuestro país conquistó la democracia. 
El domingo fui consciente que no estábamos viendo una película más. No eran los Minions, ni los Vengadores. Allí estábamos paralizados y atentos en nuestras butacas. Padre e hijo forjando nuestra historia. Una película en estado presente. Descubrí el trapicheo de mi percepción escena por escena. ¡Con lo que me cuesta armar un full!


                                                                                ***

Observaba a Kylo Ren, el hijo de Han Solo, malmirado por su performance en el episodio VII y repasé ¿cuántos años residí atravesado por el lado oscuro? ¿De la fuerza? ¡No!, de una pulsión hacia una melancolía que me inmovilizaba en el tiempo. Kylo Ren mató a Han Solo atravesándole su sable laser. Yo maté al hombre que fui. Kylo es un niño herido. Creció con odio y allí reside su aparente poderío. Quise abrazarlo. ¡Estuve tan lindante a su actitud! ¿Cómo no entenderlo? 
Me acomodé en mi asiento y deduje que hoy estoy más cerca del tío macanudo que empuja a su sobrino a tomar vino con soda, guiña un ojo y sonríe exponiendo todas sus caries, que del niño lacerado, que perpetúa un reclamo en una repartición desprovista de mesa de entradas. Los tíos macanudos, especie en extinción, son como jedis mundanos que se esfumaron con los vecinos que pedían hielo, los piropos y las canchas de paddle. A veces pienso que somos sobrinos huérfanos de tíos retirados de largas mesas y parloteos familiares que se apagaron poco a poco y se encienden en la luz del chat del flamante iPhone modelo guachoguaresneik.  

                                                                                ***

Salimos muy felices del cine. Valentino compuso al tun tun unas alocuciones de los más disparatadas mientras retornábamos a casa. Es muy gracioso escucharlo fantasear. Prefiere los personajes que no hablan, le gusta montar su propio guión y conjeturar que expresarían si el imaginara el argumento. A Valentino los coloquios de conflictos de poder le cansan, porque no los entiende. Como esa gente que no exige saber de buena tinta cómo está concebida la Coca Cola pero la saborea de todos modos. Valen se llevó los lentes negros. Simulando ser ciego, clavó una imitación de Yoda memorable. No sabía si retarlo por el robo o reírme por el acting.

                                                                               ***

Con la saga de Star Wars descubrí que el cine es genial para transportarse hasta otros universos. Lo mismo que lograron Jack London o Stevenson en el campo de la literatura. George Lucas, el hacedor de las guerras de las galaxias, trazó sus "veinte verdades" starwarianas. 
Luke, en el episodio VIII, aprovechó el cambio de conducción  y resolvió dejar de lado los dogmas. Se retiró a un templo Jedi emplazado en una isla en medio del océano. Una especie de puerta de hierro con vista al mar donde meditar, acertar con el sentido de la vida y esperar la muerte. Allí fue encontrado por Rey, una padawan con afán de redimir el tiempo perdido. Rey trató de convencerlo para que abandone la isla y vuelva al ruedo espadachín. Luke, en un arrojo de enajenación prendió fuego los libros sagrados. ¡Se pudrió el rancho! 

Mientras rasgueaba estas líneas recordé al Skywalker de "A New Hope", un granjero indeciso y considerado con su maestro Obi Wan tan disímil a este Luke, experimentado y decidido, que le reconoció a Yoda que en su puta vida leyó los libros de la Orden Jedi. Luke, en una alegoría maravillosa, pateó el tablero, desenvainó su espada laser para iluminar el pasado con la luz del presente y partió sin bombos y platillos. 

                                                                               ***

Por lo antes expuesto, en un arresto de monomanía, decidí cometer mi acto de indisciplina navideña e interferir la carta de mi hijo:

Estimado Papá Noel, creo que me he portado bien el último año. Usted dirá. 
Le solicito me consigne sólo una caja de fósforos y una cuota de audacia. Resolví cauterizar mis libros para poder asumir nuevas enseñanzas. Desaprender lo aprendido. Esquivar los agravios. Madurar hacia la infancia, como el título de las obras completas de Bruno Schulz. Mis libros reales no se asarán en la hoguera. Quédese tranquilo. Sólo arderán en la fogata las hojas residuales con mis cicatrices rancias para transmutar en una rosa de cobre. Es por ello, camarada Santa, y extendiendo el patrón del maestro Skywalker, espero que escuche mi recado y ansío acertar ésta medianoche con la cajita de fósforos y un fajo de bravura junto al árbol de Navidad. 
No sé qué más era… Ya sé que no existe, me lo dijo mi madre cuando estaba en tercer grado pero bueno... ver es creer, pero sentir es estar seguro.

                                                                            ***


— ¿Pa, me puedo poner los lentes?
— No, Valen. Te va a hacer mal a los ojos.
— ¿No se puede ver la calle 3D? — me dijo riéndose.
— No, no… Si, se puede – pensé.
— ¿Con los lentes?
— Con otros lentes. Son unos que se forman en el ojo.
— ¿Cómo?
— Claro, se desarrollan con los años. Cuando cumplas cuarenta vas a ver la vida en 3D.
— ¡Dale, Pa! Decime la verdad.
— La verdad es esa. A ver ¿Qué es ver en 3D?
— No sé, como en el cine, eso.
— Es cuando ves alto, ancho y profundidad — dije gesticulando con los brazos — Yo solo veía alto y ancho…
— ¿Y qué es la profundidad?
— La profundidad es… es ir como Luke hasta una isla, lejos de todo y descubrir cuál es tu misión en la vida.
— ¡Dale! ¿Eso es la profundidad?
— Sí, algo así. Esa experiencia te ayuda a ver en 3D sin los lentes.
— ¿Y vos, fuiste a una isla, pa?
—  Sí…
— ¡Ufa! Porque no me llevaste? ¡Qué malo!
— Estuve en un lugar, pero no como el de la peli. Cerré los ojos, así, concentrado y fui a una montaña… Me la imaginé…
— Cuidad… — alcanzó a decir Valen y me tropecé con una baldosa floja.
—  … y te vi a vos, me vi a mí y pensé: ¿cuánto hace que no miro una película…? Quiero decir que miro y pienso sólo en la película y... nada más.
— …
— La respuesta fue... Fue hace treinta y cuatro años.
— Pero pa, es un montón. ¡Con los minions te reíste!
— Sí, es verdad.
—  Yo cuando miro una peli... miro, como pochoclos, tomo coca...
— Por eso fui a esas montañas, para volver a mirar como a los nueve años.
—  No entiendo.

Paramos un taxi en Puerto Madero.

—  Buenas noches. Hasta San Juan y Entre Ríos, por favor.
—  Pa, no entendí – insistió Valen.
—  Cuando fui a esas montañas, sentí paz y entendí que para ver en 3D, primero tenía que vivir mucho, vivir cosas quiero decir. Llegar a los cuarenta, tranqui, y volver a mirar con los ojos del niño de nueve... que fui.

El taxista abrió los ojos y me miró por el espejo — ¿Tiene cambio, muchacho? — me preguntó con inquietud.

—  Sí, tengo — respondí
—  No entendí nada, pa. Te quedabas en los nueve y listo — comentó mi hijo y el taxista largó una carcajada — ¿tenés plata?, ¿me compras una coca? — pidió Valen mientras descendíamos del taxi y se calzaba sus lentes 3D.
— ¡Muchacho, muchacho!
— Si…
— ¿Ésta caja de fósforos es suya?


Tomé la caja, la observé dos segundos y le retribuí el gesto de gratitud con una guiñada de ojo al tiempo que le acomodaba la capucha a Valen. En ese instante, mientras el auto se retiraba, pensé que posiblemente los tíos macanudos no se extinguieron del todo. Ellos vagan por una galaxia cosmopolita montados en trineos albinegros con una proclama en su delantera que reza: Libre. Libre con letras blancas sobre un fondo rojo purpúreo.