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17 de junio de 2023

JUGAR CON EL CINCO


El teléfono sonó y me dieron la noticia, ¿Cómo olvidarlo? Lo arbitrario de las fechas es que recrudece el dolor en cada aniversario... ¡Se te extraña gordo!, se extraña tu presencia y tu esencia, tú calma y tú estar.

¡Qué no daría por verte con mi hijo en brazos! Tu abrazo es la brisa que se asoma por la ventana y acaricia sus mejillas tan suaves como el algodón. Sé que estás con él, sé que estás conmigo. Hay momentos del día que siento tu presencia, como un ángel guardián. Me enseñaste a ser perseverante y paciente, ¡el tiempo dirá! decías, ya lo creo. Me educaste a través de tus hechos y no de tus dichos. Hoy estoy rodeado de dichos y pocos hechos. Los de tu generación se van de a poco y a mi -como a muchos otros- nos queda sólo el testimonio de un pasado perfecto.

Gracias por la simpleza. Cada día trato de ser un poco mejor. Es difícil, muchas trabas, con pelota dominada te pegan de atrás. «Tocá de primera, jugá con el cinco, tocá y desmarcate» era el aliento desde el banco. Intento aplicarlo en mi vida, pero en el equipo cada vez quedan menos que juegan de primera y al mirar al banco veo el vacío que dejaste. Pregunto por vos y me dicen que te fuiste al vestuario, otros que miras el partido desde la tribuna. La versión que más me convence es que seguís el partido desde el cielo donde siempre estuviste a pesar de tu excursión por estos barrios.


Cuando me preguntan ¿Qué sos? Respondo: hijo. Yo soy lo soy porque me criaron mi viejo y mi vieja. Pelusa y Maru. Cada uno con su historia. Pero soy eso, soy hijo. En ese lugar me paro siempre.   






14 de mayo de 2016

ROMANCE EN LA BARRA





En un bar de Boedo
- Cuando era chico jugábamos por la coca, ¿sabes lo que era tomar una coca, July? 
- ¿Qué era, pa? 
- ¡Era la gloria! 
- ¿Me compras una? 
- Ahora no, vamos a tomar la leche. 
- ¿Pa? 
- ¿Qué? 
- ¿Es difícil jugar como Ortigoza? 
- Sí, es muy difícil pero si la querés a la pelo ella te va a querer a vos. 
- ¿Cómo? 
- No te la saques de encima, cuídala, acariciala.
- Es una pelota, pa.
- Sí, ya sé hijo. Mirálo al gordo cuando juega... Donde cae la pelota, hay juego. 
- La pelo lo quiere, pa.
- ¡Sí, claro! La pelota siente paz.


Pedí dos medialunas, una para cada uno. Me parece que a partir de hoy la caprichosa y Julián comenzaron un romance. La pelota pasó de ser un juguete a una amiga que de ningún modo hará nada que él no le pida.







22 de marzo de 2016

CONTRASTES



Me gusta la idea de sumarme a la barra de un bar porteño en otoño. Es como descubrir una cabaña en la espesura de una campiña agreste del sur donde acobijarse, apurar algunos tragos y concebir que los problemas quedan a un lado y las ideas naufragan por un lago patagónico imaginario que converge en la frondosidad de Palermo. 
Allí dos paisajes antagónicos, los bares de San Telmo y los bosques rionegrinos, se funden y se ciñen hermanados por un mismo deseo: un instante de copas y felicidad.







18 de febrero de 2016

MI FUENTE DE TREVI








El comentario de Dante Zavatarelli se apagó de golpe. Oí las voces de mis viejos con retumbos en el comedor. Los rostros de mis hermanas contorneados por el resplandor de unas velas encendidas, es el único registro visual que retengo de una noche de domingo donde los cortes de luz nos tenían a maltraer. Habían pasado sólo unos minutos del comienzo de "Todos los goles".

El apagón nos dejó expuestos. Yo me quedé callado, con las manos entrecruzadas sobre la mesa larga del comedor. Me gustaba estar ahí como espectador en las tertulias de los grandes. Observaba. Aprendía. Además era una manera elegante de enmascarar el temor que me asaltaba al momento de ir a la pieza solo.


De a poco se acercó la parentela. Familiares que se alojaban en casa por tiempo indeterminado gracias a la excesiva dadivosidad de papá. La charla de esa noche fue de gabinete extendido: mi abuela, comadres, compadres, tías y tíos. Chismes intrascendentes mechados en castellano con un guaraní aporteñado y operaciones de vesícula que centralizaron el temario de la velada hasta que se acabó el vino.


La tía Isabel se encargó del postre: una nutrida ensalada de fruta conservada en la pileta de lona con un bloque de hielo rolito que ofició de heladera. La abuela Gregoria primero y el tío Juanqui después, cerraron el orden del día evocando al abuelo Julián. Sus idas y venidas por las calles de Fox de Iguazú como vendedores ambulantes de santos y estampitas; personajes de Resistencia y Fernando de la Mora detonados por la cirrosis; desencuentros en Curuzú y viajes enmarañados con mercadería de santerías de dudosa procedencia, para colocar en Comodoro y generar una oportunidad de negocios atada con alambre. 
Historias chiquitas relatadas a lo grande. 
Yo quería ver los goles. Está claro. Sin embargo, tengo la sensación que esa noche nació mi afición por encontrarme con personas que tengan apetito de escuchar y sobre todo de saber contar.

Eduardo Galeano decía que iba por los estadios de fútbol rogando una jugada hechicera, una chilena, un sombrero. Coincido con el gran escritor uruguayo. Yo no pierdo las esperanzas de trastabillar en una charla o leyendo un relato con un quiebre de cintura bochinesco que me sorprenda. Hallarse con lo inesperado es mejor que esperar lo imposible.

La primera vez que sentí algo inesperado en un estadio de fútbol fue el gol de media cancha de Walter Perazzo al Argentinos Juniors de Borghi y Batista. El gol de Perazzo es la fuente de Trevi de mi niñez. Hasta el árbitro le dió la mano. 
Mi ídolo máximo de San Lorenzo me introdujo en la literatura en el campo de juego de Atlanta e ideó una poesía fantástica en el círculo central. Una historia personificada por la pelota consolidando en la red los puntos suspensivos de una prosa y clamor de la multitud azulgrana para concluir con una rima inmejorable en el arco de Vidallé.

Tuve la suerte de ir a la cancha ese domingo 15 de diciembre de 1985. La falta de luz de aquella noche de tertulia no me permitió apreciar el gol por televisión. No era necesario, lo había visto en vivo junto a mi viejo y leería el cronista como cada martes en El Gráfico. El recuerdo de todo hombre es su literatura privada.




Febrero´2016. La Revista El Gráfico dio su adiós impreso de crónica, goles y leyenda…




Boedo



Berazategui


5 de noviembre de 2015

LOS TRAJO EL VIENTO



Es muy difícil toparse en la lírica de Blues Motel con odas a la birra, a la esquina o en contra de la yuta. 
Las plumas de Gaba Díaz y Adrián Herrera no invocan a la demagogia ni al golpe bajo. Son historias que traen en sus equipajes melodías que florecen en el Rio de la Plata cuando se congrega con el delta del Tigre en un aliento con influjos de la proto psicodelia de Between the buttons, el sigilo del Fleetwood Mac de Peter Green, la épica del Spinetta maldito post Pescado Rabioso con un sonido y estilo propio. Un registro notable y personal que desplegaron en un gran show en el Teatro Vorterix cuando festejaron los 20 años de “Mientras las guitarras suenen”. 
Los invito a escuchar una canción de Blues Motel, allí están reunidos gran parte de los 50 años del rock local. De aquel show en el teatro Santa María en la presentación de Volumen 1 hasta hoy, su música me ha acompañado en este periplo de mil mudanzas.
Blues Motel sigue rodando, porque piedra que rueda no junta musgo y en estos tiempos que corren, no es poca cosa.












3 de noviembre de 2015

DEJA DE LLORAR




Un recuerdo de mis cinco o seis años. Verlo en televisión y fantasear “cuando sea grande quiero dejarme crecer el pelo como él”Estaba lejos de los discos de Van der Graaf Generator, King Crimson o los Rolling Stones. Manolo Galván* es parte de la banda de sonido de mi infancia. Mis chapas alguna vez crecieron y cumplí mi sueño. 
- ...Cuando leí la noticia de su muerte busqué una canción. Llegué a la melodía..."deja de llorar, deja de llorar..." y con los primeros acordes el olor a cera de piso en pasta Suiza y la leche calentándose en un jarrito de aluminio irrumpió, fue inevitable.
- ...
- La música una vez más vibró en mis oídos, se trasladó al olfato y tuve una visión (quizás no tan real) del comedor y la peluquería donde jugaba con los playmobil, los ruleros y los discos. Recuerdo que eran muchos discos apilados en un mueble grande, muy grande para mí. Y caigo en la cuenta Licenciada de que uno de los muebles más importante de mi casa ¡Era un tocadiscos!
- Interesante Raúl, ¿seguimos la próxima le parece?






*Nació en Alicante, España. Radicado en Bella Vista (Buenos Aires), falleció el 15 de mayo del 2013 a los 66 años.




26 de septiembre de 2015

MALOGRADOS










No está mal de vez en cuando putear un poco. Hasta diría que es saludable. Sin embargo, es cada vez más habitual leer o escuchar a personas que uno conoció en otras etapas de la vida (con algo de lucidez incluso) con tanta virulencia en sus opiniones y sus acciones.
Es tanta la bronca que mastican que ni siquiera te invitan a reflexionar e intercambiar ideas. Es como si quedara algún trauma sin resolver, algo residual dando vueltas y encuentran en un conductor de televisión, un jugador de fútbol, un funcionario público o lo que es peor, un familiar cercano o amigo, el chivo expiatorio para canalizar sus fracasos. Nos encontramos, a mi entender, con un tema de fondo más que de forma.

Pienso que lidiar con el rencor y la frustración es difícil que se modifique de un día para el otro con un mero cambio de plantel del equipo de tus amores, de un formador de opinión mediático que salga del aire, del muñeco de turno a quien se critica con saña o de un gobierno, atropellando la voluntad popular. No digo que uno no pueda enfurecerse e indignarse de vez en cuando, tampoco quiero incitar a vivir en la algarabía permanente.
Creo que aquel que indaga con decisión su historia se da la oportunidad certera de orientar su deseo genuino. Hay quien no se pregunta nada y vive su engaño feliz. El embrollo se arma el día en que el cuerpo se manifiesta. Vivir molesto sin ir al nudo del quilombo (personal) termina afectando al cuerpo, la mente y el juicio.
El placer es una obligación psicológica. Cierto perfil de gente cree que putear y criticar todo el tiempo los convierte en “los más pulenta de la cuadra” o lo que es peor, los hace más dignos y decentes. En definitiva, la vida es una sola y no es bueno vivir con el odio en el pecho.







15 de junio de 2015

FESTEJO



Hace exactamente doce meses, un accidente automovilístico casi me deja afuera del juego. Podríamos decir que hoy cumplo un año de vida.
Era el día del padre. Vimos el partido donde Argentina debutaba en el Mundial ganando 2 a 1 a Bosnia. Salimos de lo de Ale y lo lleve a July a casa de su mamá. Ese domingo volví solo. ¿Porque Julián no viajaba en el asiento de atrás como lo hace siempre? ¿Porque justo esa noche decidió quedarse con su vieja?

Al repasar este recorrido de un año, de junio a junio, recuerdo a San Lorenzo campeón de la Libertadores con un festejo inmemorial en la esquina de San Juan y Boedo. El show de Joaquín Sabina con sus 19 días y 500 noches vivificadas, como hace 15 años en el Gran Rex pero más curtido y cercano; el recital de Caetano, que nos hizo saltar y bailar en una noche de diluvio en el Luna Park. Un año donde se asomó la pasión y unos sazonados besos anhelados, que me topó en las inaugurales horas de este 2015 en la ciudad feliz por primera vez en familia. Un comienzo escolar donde vi ingresar con júbilo a mi pichón al aula en su incipiente primer día de clases, ¿Cómo dejar de lado el baby fútbol? La resonada cancha de Yupanqui, la casaca celeste y grana en el cuero de mi fruto como alguna vez yo supe engalanar.  

Un año donde cumplimos el deseo de mi viejo y sus cenizas se fundieron con las olas de Mar del Plata. El año que nació Vito. Mis gratitudes por este alargue que me ayudo a asimilar esto de vivir en el preciso momento que la muerte pasó raspando.





17 de mayo de 2015

PUÑO & LETRA





Me tomo el atrevimiento de compartir un mensaje de un papá que escribe por el grupo de whatsapp de la categoría 2008: "No sé cómo bajar la tabla de posiciones así que la hice a mano disculpen la letra, quería compartirla."
El jueves viendo las imágenes en la Boca me preguntaba ¿qué es fútbol en realidad? En medio de mi pregunta casi existencial no obtuve una respuesta hasta que nos llegó este mensaje. Me cambio el día realmente y el sentimiento de impotencia y bronca que me atravesó al ver las imágenes por televisión pasó a un segundo plano. Entendí que la pasión por el fútbol también es un papá que toma una regla, escribe de puño y letra la tabla de posiciones del club del barrio, la comparte y encima pide disculpas. 

 En la era digital donde no hay tiempo, donde todo es ¡ya! Donde todo se baja, todo se sube, todo y nada, nada y todo. Donde hay tiempo para boludeces, para las discusiones de temas de los que en la mayoría de los casos no conocemos pero tenemos una opinión a mano porque no sabemos decir “no lo sé, desconozco” y nos olvidamos de lo que realmente importa: el fútbol como juego. No lo perdamos de vista. De lo contrario habrán ganado los mismos de siempre. Los sin talento que no entienden su rol; no podemos ser espectadores-protagonistas al mismo tiempo. Llámese bengala, gas pimienta o Mongo Aurelio. Mientras tanto imprimo la tabla y la sostengo con un imán en la heladera, allí donde habitan las boletas impagas junto a una deuda que el pago fácil no cobra en sus cajas: la deuda con la pelota. Y como dijo el gran Alastair Reid "Si un marciano preguntase qué es el fútbol, un vídeo del partido Brasil-Francia del Mundial de México lo convencería de que se trata de una elevada expresión artística".