El
sistema se alimenta de ideas que en algunas ocasiones nacen en el juego, quizás
en este momento alguien este jugando en algún recreo sin imaginarse hasta donde
se puede llegar... a no bajar los brazos y a perseguir nuestros sueños que en definitiva
en cumplirlos consiste para mi el verdadero éxito.
15 de marzo de 2012
24 de febrero de 2012
VOLVER
Volví a
mi segunda casa, de todos los viajes que hice éste fue muy especial: llegué
junto a Julián.
He
viajado mucho, he vivido en distintos lugares, he perdido la cuenta de las
veces que me mudé, he inmortalizado en mi retina amaneceres y atardeceres que
ningún plasma, ningún lcd o led pueden empardar... ya no tengo veinte, pero sé
que me quedan muchos kilómetros por recorrer.
Me
imagino un domingo de sobremesa, con la familia y las anécdotas que se suceden
unas tras otras: "Eso me hace acordar una noche en Clorinda, íbamos
con..." y ¡que apaguen los celulares! A ver si algún desprevenido
piensa que el mapa termina en la
General Paz.
Volví a
Mar del Plata y sentí que había llegado a mi casa, a mi barrio. Me viene
una imagen recurrente: bajar del bondi, caminar a la madrugada algo mareado por
los pasajes de calle de tierra de Barrio Sarmiento*, los perros que se
asomaban, me miraban y agachaban la cabeza, me conocían, ellos sabían quien era
yo y yo sabía quienes eran ellos… había llegado a casa.
La vida
moderna esta lejos de aquella tranquilidad. A no asustarse si nos ladran; ¡es
buena señal!... significa que todavía no finalizamos el camino, que debemos
seguir buscando nuestro lugar, recuperar nuestro aroma e ignorar a
quienes ladran de rabia, la rabia en el fondo es tristeza y a nosotros nos
enseñaron a no perder la alegría.
*Homenaje Tardío
Barrio de mi infancia
escondido en La
Matanza ,
peronista y matancero
con potreros y añoranzas.
Año nuevo…¡Gran excusa!
con las mesas en la calle,
familias de la cuadra juntas
ya no creo que ésto pase.
Los cortes de luz llegaban
con las lluvias y tormentas
y las velas alumbraban
castigadas calles e´tierra.
Las cloacas se tapaban
después del aguacero...
y a destapar con las cañas
en el patio de La
Vero.
Cuando el agua bajaba,
se festejaba como un gol.
Alistar bolsas de arena
y salíamos al cordón.
Sobre la tierra humedecida,
Camilo y Tatú patinaban.
Sus zapatos embarrados
y los codos empinaban.
Los asaltos...¡Qué momento!
¡Cómo han pasado los años!
primeros roces en los lentos
primer beso y desengaño.
La urgencia hoy nos lleva
tras la búsqueda del vento,
¡Pero cómo no recordarte!
querido Barrio Sarmiento.
Este homenaje tardío
al barrio que mi vio crecer
bolitas, trompos, baldíos
infancia que no has de volver.
3 de febrero de 2012
EL VUELO
-
¿Tenés todo? – dijo papá.
- Sí -
respondí
- ¿Pasaporte,
pasajes?
- Sí,
papá ya te dije que sí.
-
Bueno…, disculpá, voy a poner algo de música si no te molesta.
- ¿No
querés hablar? - le pregunté
-
Prefiero manejar con música - contestó.
- Está
bien, estuviste callado toda la semana, ¿no tenés nada que decir?
- Ya te
dije, yo quiero lo mejor para vos y si lo mejor es que vivas en Los Ángeles te
voy a apoyar.
- Y
querés musicalizar éste momento ¿no?
- ¿Qué
decís?- dijo y giró su cabeza hacia mí.
- Te ví
anoche seleccionando temas - dije decidido.
- Sí,
cargué unos temas en el bichito éste… Creí que dormías.
- ¿Te
puedo hacer una pregunta más?
-
¡Estás preguntón hoy, ¡che!
- Una
más – insistí.
-
Bueno… ¡Dale!
- ¿Por qué
le pusiste “sin nombre” a la carpeta?
-
¿Queeeé?
-
Ahí... Ahí dice sin nombre.
- Ah, no
sabía qué nombre poner, es eso. Como no tiene nombre lo que siento hoy… Es
alegría por vos y tris…
-
¿Estás triste, pa? - interrumpí. Fue una pregunta inoportuna, decidí cambiarla.
- ¿Quiénes son éstos?
-
¿Estos?... Thin Lizzy
-
Suenan bien, ¡eh!
- Sí, suenan,
además es una de mis bandas favoritas.
-
¿Posta?
- Sí,
cabezón.
- Hace
rato quería preguntarte algo…
-
Decime.
- ¿Qué
significa para vos el rock, pa´?
- ¡Qué
sé yo!... Para mí el rock es la música de mi adolescencia.
- Vos
sabés que el papá de Jhonny ¿viste? escucha Dyango el chabón.
- Y
bue... Hay de todo. No me mires así... Ya sé que papá está grande, que debería
escuchar otras cosas, algo más melódico, pero a papá le gusta esto, me
estremece ésta música, ¿qué voy a hacer?
-
¿Estremecer? ¿Cómo?
- Sí,
estremecer… qué sé yo, como cuando te tiras a la pileta en un día de mucho
calor y el agua está muy fría y al rato empieza a gustarte y ya no podés salir,
no querés salir. Eso es estremecer, eso es la música para mí. Claro que a veces
escucho otras cosas. Pero no puedo evitar escuchar de vez en cuando algo que me
emocione, ¿comprendés?
Mi
viejo se había embalado y quedaban pocos minutos de viaje hasta Ezeiza.
- Mirá
- continúo. Nunca hablé de esto con nadie... yo preparaba dos cassettes: uno
para la ida y otro para la vuelta a la facultad. Las pilas se consumían muy
rápido y la radio era una buena opción, sobre todo para tapar el sonido
ambiente de la General Paz. Iba todas las mañanas desde casa hasta Ciudad
Universitaria en el 28 semi-rápido.
Para mí
- continuó mi viejo - era deprimente escuchar radios fm como la Aspen con temas
de Phil Collins tan temprano, ¿viste? Entonces armaba mi propio compiladito
rockero y el viaje se hacía más ameno. ¡Llegaba desinformado pero feliz!
En la
madrugada, mientras preparaba las entregas para la facultad, escuchaba a
Dolina... ¿Sabes qué cabeza?, el rocanrol me cambió la vida, en más de una
oportunidad hubo canciones que me han sacado de esos pozos depresivos que sólo
si fuiste y sentiste como adolescente podés entender…
- Nunca
te escuché hablar así - quise decir algo inteligente y dije esa boludez.
-
Siempre hay una primera vez- comentó papá - En definitiva acá estoy, tachero,
tranqui, pero insatisfecho... ¿Para qué te voy a mentir? El taxi nos dió de
comer, con el taxi pude darte una educación y con el taxi estamos yendo a
Ezeiza. Es contradictorio para mí, siento que no alcanzó, ¿entendés?
- Bueno
papá, ¡tampoco la pavada! Además vos no sos como los boludos de la parada.
Ellos son diferentes… Más… más -no quise ser tan duro- clásicos digamos.
- Te
digo más- continuó papá como si no me hubiese escuchado - Esto queda entre
nosotros ¿tamo? A la madrugada paro en un café y los escucho, ¿viste?, porque
yo siempre escucho. Y hablan al pedo, opinan sobre ustedes los adolescentes y
yo me pregunto si alguna vez tuvieron quince años.
- ¿Por
qué?
-
¡Porque parece que nacieron viejos, che! Cajetean todo el tiempo, yo que no
entiendo eso de la crin, crinf…
-
¡Creamfields!
- ¡Esa
mierda! No comprendo esa música, eletrónica, ¿eh? Pero no por eso tengo que ser
tan prejuicioso, mi viejo, tu abuelo... murió sin saber quién fue Lou Reed y
eso no significa que fuera un anticuado para mí. El viejo Lou sigue siendo un
artista del carajo y mi viejo el tipo más íntegro que conocí.
Papá
respiró profundo, yo quería que ese momento no terminara. Fijó la mirada al
frente como si buscara las palabras en el asfalto de la autopista Richieri y
dijo algo que no voy a olvidar jamás:
- ¿Sabés
qué, cabezón? Fuera de joda ¿eh? Ojalá algún día la música te llegue y cale tan
hondo en el alma como a mí, ojalá algún día alguna expresión artística te
conmueva, ojalá algo por básico que sea te saque del montón, te ayude a ver en
perspectiva y puedas contemplar la realidad con todos los sentidos... La música
no sólo se escucha, se siente, trae aromas. Pocas cosas me han llegado tan
profundo como el sonido de una armónica… el sonido de un piano, pero esos
podridos de New Orleáns, ¿viste?, en mi puta vida estuve ahí, pero estuve,
¿entendes?. ¡Benditos esos blancos ingleses que reivindicaron a los negros
americanos!, hicieron versiones de sus canciones y pudieron conocerlos en el
mundo entero. A esos, a los que se la juegan donde todos se hacen los
pelotudos… Se hubiesen quedado con su música pasatista de post guerra, sin
embargo escuchaban música margineta norteamericana, como lo fue alguna vez el
tango, ¿entendés?, acá, en Argentina, en Buenos Aires, digamo´, el tango alguna
vez fue marginal, música de cabarulos, de conventillos…
- ¿En
seeerio?
- !Sí!
Y todos esos músicos ingleses que hoy pisan los setenta, alguna vez tuvieron
dieciocho, diecinueve años como vos. Frecuentaban los bares de las afueras de
Londres y mamaron el blues y el rocanrol como si estuvieran en el delta del
Mississippi. Les agradezco, ¿viste?, a ellos
que no necesitan explicar nada, que siguen escuchando lo que sienten como a los
veinte…
- Acá
hay que doblar, papá.
- Tenés
todo me dijiste ¿no?
- Sí-
respondí-. Vos sabes que ayer cuando contaba de mi trabajo en una disco noté
que el tío y la tía se burlaban de mí...
- ¡No
les des bola a esos fracasados que vas a terminar igual que ellos!- sentenció
mi viejo - Una cosa más, si alguna vez ya grande seguís escuchando lo mismo que
ahora y alguien te dice que tenés que cambiar, madurar, escuchar otra cosa...
Dyango, vals, bolero o Mongo Aurelio, consejo de un gil: hacé la tuya hijo,
escuchá a tu corazón y vas a tener la respuesta, no pienses tanto como yo, mirá
cómo terminé...
- Vos
siempre decís que a un caballero sólo…
- … le
interesan las causas perdidas- completó papá. No me hagas caso, dame un abrazo…
Andá, andá, dale, que sale tu vuelo… ¿Tenés carilina? Tomá mi pañuelo… Dale que
tengo que entregar el taxi a las cuatro.
Mi
viejo intentó mostrarse duro, pero sus ojos estaban vidriosos. Nunca lo vi llorar
y ese día no fue la excepción. Subí al avión, saqué mi ipod touch y busqué la
carpeta "sin nombre" que pude copiar mientras papá dormía. Puse
"King of the blues" de Gary Moore y no pude pensar en otra cosa que
en él y sus palabras.
Pasaron
muchos años de aquel día. Mi carrera como DJ en Los Ángeles tuvo momentos de
éxito y de bajones. El balance es más que positivo, hice lo que quería: laburar
de lo mío. Volví a la Argentina el domingo, me instalé en el departamento que
le compré a papá en Capital. Miré el reloj, tomé el ascensor y salí de la
cochera a los pedos. El cementerio cierra sus puertas a las cinco. Suena Thin
Lizzy, no sé el título del tema, el dolor en ocasiones no tiene nombre, duele y
ya. Ahora entiendo a mi viejo: nada de flores, nada de mariconadas…
27 de enero de 2012
ESPECIES
De rastrón inaugura la sección: "invitando amigos". Un espacio para que los amigos puedan publicar sus inquietudes, reflexiones, relatos, cuentos, ilustraciones, diseños, lo que se les ocurra. Comenzamos con el diseñador gráfico e ilustrador Sebastián Mulero aportando su arte en “Derrochando Coplas”
Continuamos con Magdalena Ruiz Guiñazu otro amigo del blog que con agudeza y humor refleja en éste escrito su opinión sobre la ley SOPA, los cambios tecnológicos con una conclusión exquisita.
Desde ya están invitados a participar, no tienen más que chiflar y aquí nos encontraremos para que éstos miles de kilómetros que nos separan se acorten así sea por unos minutos.
Por Magdalena Ruiz Guiñazu
Corresponsal en Barcelona
Corresponsal en Barcelona
Quise bajarme un capítulo de la serie Lost de Megaupload y me salió un cartel del FBI. Parece que
pillaron en posición adelantada a un tal Kim Schmitz, sospechan que puede haber
doping y que por eso peligra la continuidad del partido. A la pelota! entonces
también soy cómplice de todo esto "tan tremendo", yo estaba mirando
el partido cuando se agarraron a las piñas. Me sentí como si hubiera querido
bajar pornografía infantil prenatal haitiana post-terremoto 2010.Seguí buscando un poquito más y me encontré con que hay un montón de gente indignada por las censuras a la libre visualización de estos archivos. Leí también por ahí que lo próximo será que nos instalen cámaras de filmación en nuestras viviendas y que controlen todas las cosas tan importantes que nos decimos, por eso nos tenemos que unir, que juntos somos más, porque nos quieren quitar Internet. La pucha! Qué problema más grande!
Me pasé los primeros 25 años de mi vida sin Internet y sin desarrollar ninguna fobia a la falta de inmediatez. No quiero decir con esto que no disfruto metiéndome en
Los findes salía con mi bolígrafo en el bolsillo, la
verdadera tecnología de punta, punta azul, punta negra y me sobraba tinta para
muchos meses más... bueno, ese sería el recuerdo negativo. Luego vino el móvil
y con él más chances, más dependencia, de la que te ata los cordones del zapato
todas las mañanas para que vayas a pagar tus vicios. La expectativa perdió kilos
con la dieta más ultrarrápida y eficiente y el cerebro empezó a ingeniárselas
para ser más escueto al preguntar y responder, 160 caracteres, eso debería
bastar para decir si o no, pensó algún erudito con un master en relaciones
humanas a través de mensajes de texto.
La tecnología avanza pero el ser humano sigue siendo el de
siempre. Cada vez veo más gente durmiendo en la calle pero los móviles en los
escaparates ahora son digitales.
Parece que es más importante asegurarnos poder ver una
película antes que estrene que ponernos al día con los grandes clásicos que
"hay que ver". Matemos un par de focas a palazos y esperemos a que el
FBI venga a decirnos basta, que ya está bien.
Un biólogo me comentaba el otro día que casi nadie lo sabe
pero que el atún se extinguirá de aquí a diez años y que es imposible detener
esta tendencia. Los pesqueros "no pueden" respetar las medidas
mínimas y la demanda es más poderosa que cualquier análisis de
natalidad-mortandad. Estamos obligados a consumir y destruir decía, si te
cuidas de no hacer esto perjudicas aquello. Le dije que estaba equivocado, que
yo me pase un año en un campo y no necesitaba nada más... sólo una vez por
semana ir al almacén a por mi lata de atún.
26 de enero de 2012
SIN MORRÓN
![]() |
"Cuando los que mandan pierden la vergüenza,
los que obedecen, pierden el respeto" |
Un nuevo
convenio con gusto a poco. Sin soluciones a los problemas y con muchos
problemas para una solución: un sueldo digno. Nosotros discutimos y los
funcionarios pasan. Como pasaban los meses sin cobrar, casi casi con porteñitos
(moneda que no se llegó a emitir).
El peso
escaseaba. Apaléabamos la espera con patacones, lecops y créditos del trueque y
sin monedas tener que ir a laburar en bici. Desalojos de casas tomadas,
incendios intencionados en época de elecciones. Toma de edificios por falta de
pago de subsidios. Sin baño, sin aire, apenas un ventilador. Windows 95 cuando
existía el XP. Sin insumos, con la crítica de la gente que somos todos ñoquis... "
vo si que te la lleva toda eh".
Sacando
adelante las gestiones más allá de los colores políticos. Internas, puterío,
colegas solidarios, profesionales creativos que laburaban con lo que tenían. Gente de mierda, amigos, ¡todos los matices imaginables!. Años y años de
discusiones de sobremesa. Los chicos crecen y siguen escuchando la misma
cantinela.
Al leer
la nueva “Negociación colectiva” me siento impotente. Recibo otra mala
noticia y no me quejo, escribo. Quizás alguien lo lea. Me sentiré bien por diez
minutos hasta volver a renegar. Ésta
vez la incertidumbre se presenta con otro disfraz. Antes fueron las fiestas, ¡ya
no recuerdo cuantas! De pasarlas con los huevos en la garganta. La espera de
la renovación del contrato en enero para cobrar en abril. Esa incertidumbre
tenía plazo al menos. La aceptabas o no. Sin embargo esta nueva incertidumbre
de correr atrás de la pelota pareciera no tener fin.
Miro
por la ventana y pienso seriamente en renunciar. El coraje me dura diez
segundos, tengo un alquiler que no sabe de esperas, un hijo de tres años que no entiende que
a veces no hay. El recuerdo de la voz de mi viejo que me decía: “Con éste
trabajo sólo no podés”.
Cada vez que leo estos convenios miserables vuelvo a lo mismo, a no ser el dueño de decidir cuando salir de la prepizza con queso berreta para dar el gran salto a la de jamón con morrón (así sea una vez al mes)
Cada vez que leo estos convenios miserables vuelvo a lo mismo, a no ser el dueño de decidir cuando salir de la prepizza con queso berreta para dar el gran salto a la de jamón con morrón (así sea una vez al mes)
La voz insiste: “camina,
actualizá el curriculum, tenés un título”. Voy por la prepizza
resignado. Paso por el Dia descuento, el queso fresco está en oferta. La voz
culmina así " vení más seguido a verme... La próxima no traigas
orquídeas ... Son muy caras, hijo”
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





