15 de abril de 2013

PREGUNTAS







Dejo el análisis político, comunicacional e ideológico sobre el informe de Lanata a quienes saben, simplemente soy un gil preocupado por lo que viene, tratando de entender: 
¿Qué sucedió en estos años?,
¿En qué momento la televisión comenzó a darle pantalla a pibes como este Fariña o en su momento Fort, tan cancheros, soberbios, “vivillos”? 
¿Serán el nuevo modelo a seguir acaso? 
¿Qué me queda como padre? ¿Cómo hacer para lograr revertir esa idea instalada cuando crezcan? 
¡Qué fracaso sería ver a un hijo en esa actitud, esa visión del mundo donde el TENER está por encima del SER. 
¿En qué momento pasamos de Germán Abdala a Miguel del Sel, de Serú Giran a los Wachiturros, del modelo de hombre de familia honrada y de laburo a éste imbécil tan arrogante?







12 de abril de 2013

RUMBA & BLUES





Estadio de River, primavera de 1992. Llegaron temprano, serían las seis de la tarde más o menos. No habían almorzado. Compraron en la Shell de Udaondo dos Cindor Shake frías y dos paquetes de galletitas: uno de Rumba y otro de Mellizas. Tarde-noche de chocolatada y blues. Ella fumaba, el no. Él jugaba en deportivo Riestra. Un stopper rústico con limitaciones técnicas. Además le molestaba el humo; años después se convirtió en un fumador de paquete y medio diario. Conservaba algunos juguetes de la infancia. Pedía permiso para salir, no sabía hacer su cama y de vez en cuando hacia alguna compra en Supercoop. Ella era glamorosa y algo presumida, le gustaban los Guns and Roses y a él las mujeres como ella. Allí estaban en el campo del monumental. Extasiados por el blues y rocanrol que desparramo la troupe de Pappo y Black Amaya en el escenario del gallinero.

Ella abrió un cartón de Malboro light de diez, prendió uno y el humo en su cara invitaba a comerle la boca. Cuando finalizó el show del Carpo, la espera se hacía cada vez más densa. Estar en ese lugar no era políticamente correcto para el manual de un rocker stone ortodoxo. Los Guns eran la banda del momento. El estadio explotaba. Fue hasta el baño, miró la puerta de salida… Decidió quedarse, no se podía ir. La morocha le debía un beso y recordó que el paquete de Rumba aún estaba sin abrir.










9 de abril de 2013

3era TEMPORADA







Arranca la 3ra temporada de PARANORMALES.  Nuevo día, horario y casa. 
Radio Gráfica 89.3. Los esperamos!








Conducción: José Nicotera y Raúl Haurat
Producción: Laura Ristol
Catering: Churrasquería " El Exmo"





24 de marzo de 2013

ENTRE WALSH





En su última carta redactada el 24 de marzo de 1977, a un año de instalada la Junta Militar, Rodolfo Walsh advirtió que los militares no derrocaban a un gobierno sino la posibilidad del pueblo de vivir en un proceso democrático. Como todos los días al bajar las escaleras del subte línea E me complace ver el reconocimiento a través del nuevo nombre de la estación Entre Ríos - Rodolfo Walsh. 
Me entusiasma por varias razones. Por un lado “Operación Masacre” llegó a mis manos en cuarto año del secundario a través de Héctor Saldaña, profesor de Lengua y Literatura. Lo asimilé unos años después -uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe, decía Borges- y me cambió la cabeza para toda la cosecha. Walsh, se adelantó a su tiempo, dio cuenta del plan sistemático de aniquilamiento y aseguró que la Dictadura “ha despojado a la tortura de su límite en el tiempo”. No se equivocó tampoco al denunciar que el gobierno militar no intervenía como árbitro entre “dos terrorismos” sino como “la fuente misma del terror”. Walsh no dudó en dejar de lado toda su vanidad, y puso toda su vida al servicio de una causa. 

Leer a Walsh es conocer la primera obra de ficción periodística, es la atmósfera que se divisa en un relato denso y sórdido que me cautivó para siempre. Yo no busqué vivir en ésta esquina, la esquina donde mataron a Rodolfo Walsh. ¿Casualidad? Puede ser. Me crié en un barrio llamado Domingo F. Sarmiento, bordeando la General Paz, en el pórtico de La Matanza. Sarmiento y Matanza, ¿otra casualidad?. A los diecinueve años me fui a vivir a la Ciudad Feliz. En mi estadía marplatense alquilaba en la calle Sarmiento (y Falucho). Volví a Buenos Aires y como si el padre del aula me acorralara en este viaje de regreso a la ciudad llegué a la porteñísima avenida San Juan. Ahora vivo a cien metros de la estación "Rodolfo Walsh". Es un orgullo para mí como lector, como admirador suyo, como vecino de San Cristóbal, y como pibe del conurbano seducido por las luces del centro que siempre soñó vivir entre avenidas, bares abiertos hasta tarde y una boca de subte en la cuadra. 
  Vuelvo a Walsh; un decidor, periodista y escritor. El tipo que cifró el modelo de investigación periodística más logrado tanto en Operación Masacre como en el Caso Satanowsky. El hombre que hizo la denuncia más clara y específica contra la dictadura empresario-militar. El intelectual orgánico que detectó la invasión a Bahía de los Cochinos sin recursos técnicos pero con mucha inteligencia, que supo poner en palabras lo que muchos pensaban y pocos decían. ¡Hay que tener huevos para redactar y publicar esa carta Abierta a la Junta Militar!, ¡hay que tener mucho coraje realmente! 
  Cuentan las crónicas que el ex oficial Weber manifestó: “Lo bajamos a Walsh. El hijo de puta se parapetó detrás de un árbol y se defendía con una 22. Lo cagamos a tiros y no se caía el hijo de puta”. Ese árbol debe ser uno de los que está en la vereda de casa, firme… Firme como las convicciones con las que transitan los hombres y cuadros de fuste. Como principio no es poco. Falta mucho por andar, pero por algo hay que recomenzar. La clave para la inmortalidad es principalmente vivir una vida que valga la pena recordar cómo fue la vida y obra de Rodolfo Walsh. Ayer, hoy y siempre a través de sus libros y como cada mañana al bajar las escaleras de su flamante estación.