Mostrando entradas con la etiqueta Velvet Underground. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Velvet Underground. Mostrar todas las entradas

22 de agosto de 2025

ENTRE LA VELVET Y EL ADIÓS


                                                          




Yo vivía con la música en la piel. No como un pasatiempo, sino como una forma de respiración: cada acorde un latido, cada silencio una revelación suspendida. Mi vieja lo sabía. Me había visto crecer abrazado a cassettes y CD’s, y me acompañaba con esa paciencia discreta de quienes aman sin pedir nada a cambio.

La noche del jueves 6 de mayo de 2021 me conecté, fiel a la costumbre, a la clase online de Dany Jiménez. El tema prometía: el primer disco de The Velvet Underground & Nico, ese artefacto extraño, con la banana de Warhol en la tapa y canciones capaces de empujar la música hacia un tiempo que todavía no existía.

Mientras Dany desplegaba su análisis, me incliné hacia mi vieja.

—Ma, ¿tenés un auricular? Este ya no suena bien.

Sonrió, revolvió los cajones y me lo alcanzó con la naturalidad de quien ofrece algo pequeño y decisivo. Luego, en un gesto que me llamó la atención, se despidió temprano. Ese auricular fue lo último que mi vieja buscó para mí. La mujer que siempre encontraba respuestas y soluciones dejó los platos sin lavar, una sopa aguada en la olla y la ropa amontonada. Por primera vez, nada de eso le importó. Esa noche eligió el descanso, el silencio, una tregua. Era su última noche, y yo no lo sabía.

—Me voy a acostar, Ra.

Eran las diez. Me sorprendió: su sueño solía llegar cerca de la una. La vi retirarse envuelta en una calma extraña, una serenidad que parecía saber algo que a mí todavía me estaba vedado.

Sin advertirlo, en ese instante recibí la última caricia de su despedida. Madre e hijo, hijo y madre: dos cuerpos compartiendo el mismo aire, atados por un silencio que ya tenía espesor de eternidad. La clase virtual cerró con “European Son”. Lou Reed lanzaba palabras filosas, la distorsión crecía, áspera, implacable.

Me dejé arrastrar por esa furia eléctrica mientras la casa se hundía en un silencio espeso. No era un silencio vacío: guardaba algo, escondía una sombra.

Al día siguiente, la música se quebró. Mi vieja apagó su aliento, vencida por la enfermedad que la habitaba y por el zarpazo final de un virus hecho para arrasar multitudes. Desde entonces, ese disco late en mi memoria como una herida encendida, una cicatriz luminosa donde su presencia se afirma y no termina de irse.

Hoy suenan los acordes de “Sunday Morning”. La voz de Lou Reed avanza en puntas de pie, cuidando no despertar la tristeza que respira a mi lado. Y mientras suena, mamá vuelve: buscándome un auricular, yéndose a dormir temprano, dejándome —sin saberlo— su último gesto de amor, envuelto en la fragilidad de la noche.

Lou y mi vieja, tan distantes en apariencia, quedaron unidos para siempre en mis oídos. Cada vez que el disco empieza a girar, no estoy solo: ella regresa en la penumbra, respira entre armónicos disonantes, camina conmigo por ese Dirty Boulevard donde la eternidad adopta forma de canción.


                                          




27 de mayo de 2017

MANUAL DE PERDEDORES 27-05-17



FM 107.1 


Manual de perdedores | sábado 27 de mayo.

Recordamos en un relato al video Club “Victory” de Barrio Sarmiento con música de The Velvet Underground y Lou Reed. En Literatura de todas formas hablamos de Andrés Caicedo. El primer hípster latinoamericano que en la Cali de la década del setenta (muchos años antes de facebook y youtube) el escritor lo sabía todo sobre literatura, cine y The Rolling Stones. Inauguramos la sección “Abrazo de Gol”. Guillermo Riccio nos trajo en esta primera entrega Historias Negras Del Fútbol Argentino del gran Alejandro Fabbri. Un cierre con Eduardo Galeano y musica de Mano Negra para concluir con el capítulo 34 de este globo de emociones llamado Manual de perdedores.




SI TE PERDISTE EL CAPITULO 34 PODES ESCUCHARLO



11 de noviembre de 2013

¿PORQUE LOU REED?





Porque su forma de cantar es única. Si bien no es un gran cantante su voz suena a bourbon y cigarrillos negros. Salió del cliché de las canciones de tres minutos con intro-puente-estribillo. Sus temas son extendidos y épicos, nos describió la idiosincrasia de los barrios de Long Island como nadie. Caminó por el lado salvaje durante toda su vida.
Es uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo pasado. Junto con Bowie y Marc Bolan fueron los fundadores del glam rock. Movida de la que comieron muchos artistas de los setenta. ¿Qué sería de Kiss, Alice Cooper, Iggy Pop sin el glam?

Influenció a muchos músicos de nuestro país. Uno puede escuchar su riff característico en canciones como "Nada es mejor" de La Portuaria, "Down" de Guasones, "Calavera" de La Mancha de Rolando por dar algunos ejemplos. Juanse, líder de los Ratones Paranoicos, copiaba el look de Lou Reed (circa 1974) a fines de los ochenta. Ropa de cuero, teñido de pelirrojo y lentes Ray Ban.
Sumo solía tocar en vivo un tema del neoyorkino. Leave Me Alone (Dejame en paz). Luca admiraba a Lou Reed. Trajo sus discos bajo el brazo al llegar al país, brazos que supieron de la adicción a la heroína. A fines de los sesenta; mientras Litto Nebbia y compañía construían su balsa, Lou Reed, sumido en su adicción, le escribió a su dealer (I´́m waiting for the man).

Porque me recuerda al polaco. Hoy en el umbral de los cuarenta me permito una analogía con el 2x4, ahora que estoy más cerca de "Tinta Roja" que de "Brown Sugar" con el gran Roberto Goyeneche. En sus primeras grabaciones con Salgán y con Troilo el polaco fue un correcto cantor de tango. En cambio en su etapa de las presentaciones con Piazzolla en el Teatro Regina, en el albor de los ochenta, interpretó como pocos los viejos clásicos con su impronta, su fraseo. La voz de Roberto se apagaba pero encontró un estilo que tiene, a mi entender, dos etapas bien marcadas. Yo prefiero la segunda, donde la interpretación es lo que cuenta. Goyeneche, al final de su carrera, se corrió del biotipo acartonado del cantor que hace de la técnica su fuerte. Disolvió la Velvet en su mejor momento y se fue a Europa. Se instaló en Berlín y nunca fue el mismo. Se reinventó y lanzó al mercado uno de sus mejores discos, Transformer.

Como la banda de punk rock 2 minutos con su disco Valentín Alsina, Lou Reed tituló a su producción de 1989 : New York. Su ciudad, su inspiración, la gran manzana, la ciudad más cosmopolita del mundo. Repleta de galerías de arte, de museos, de músicos callejeros, de rascacielos, de homeless, de sordidez y de crack. Pintó su aldea y conmovió al mundo. ¿ Acaso que otra cosa es el arte sino conmover?