19 de julio de 2015

RESURGIR




La metrópoli que devastó el Katrina y renació entre los despojos. La cuna de los escritores Tennesse Williams y John Kennedy Toole. La urbe que inhala el eco de la trompeta de Louis Amstrong (su hijo prodigo) y exhala conciertos en sus guaridas.
Hace unos días arribé a través del sortilegio de youtube a unos músicos oriundos de Nueva Orleans: Tuba Skinny, una ralea de expansión del nuevo hot jazz. Los oídos agradecidos.





Gold Coast slave ship bound for cotton fields
Sold in the market down in New Orleans





14 de julio de 2015

AUDIOLIBRO




Comparto el audio del cuento “El Duelo de Orly*” leído por Agustín Vilardo, locutor integral de radio y televisión graduado del ISER, para el proyecto audiolibro. El proyecto audiolibro fue impulsado por la legisladora hipoacúsica Mónica Bianchi -mandato cumplido - con el nombre “Los oídos leen”. La Biblioteca Parlante es una realidad en gran parte del país. El ISER, junto con otras instituciones vinculadas a este proyecto, promueve el acercamiento a los bienes culturales producidos por la industria editorial.





* El cuento fue publicado en la antología “Seis cuentos rioplatenses” 2015|Textos intrusos 


15 de junio de 2015

FESTEJO



Hace exactamente doce meses, un accidente automovilístico casi me deja afuera del juego. Podríamos decir que hoy cumplo un año de vida.
Era el día del padre. Vimos el partido donde Argentina debutaba en el Mundial ganando 2 a 1 a Bosnia. Salimos de lo de Ale y lo lleve a July a casa de su mamá. Ese domingo volví solo. ¿Porque Julián no viajaba en el asiento de atrás como lo hace siempre? ¿Porque justo esa noche decidió quedarse con su vieja?

Al repasar este recorrido de un año, de junio a junio, recuerdo a San Lorenzo campeón de la Libertadores con un festejo inmemorial en la esquina de San Juan y Boedo. El show de Joaquín Sabina con sus 19 días y 500 noches vivificadas, como hace 15 años en el Gran Rex pero más curtido y cercano; el recital de Caetano, que nos hizo saltar y bailar en una noche de diluvio en el Luna Park. Un año donde se asomó la pasión y unos sazonados besos anhelados, que me topó en las inaugurales horas de este 2015 en la ciudad feliz por primera vez en familia. Un comienzo escolar donde vi ingresar con júbilo a mi pichón al aula en su incipiente primer día de clases, ¿Cómo dejar de lado el baby fútbol? La resonada cancha de Yupanqui, la casaca celeste y grana en el cuero de mi fruto como alguna vez yo supe engalanar.  

Un año donde cumplimos el deseo de mi viejo y sus cenizas se fundieron con las olas de Mar del Plata. El año que nació Vito. Mis gratitudes por este alargue que me ayudo a asimilar esto de vivir en el preciso momento que la muerte pasó raspando.





11 de junio de 2015

SABOR ETERNO





Cuenta la leyenda que Miguel Peralta debe su nombre artístico, Miguel Abuelo, a un libro de Leopoldo Marechal: El Banquete de Severo Arcángelo. Allí el músico quedó impactado por la frase "hijos de los piojos, abuelos de la nada". 

Brindo por ese momento tan mentado y prodigioso de nuestra historia, donde la literatura y rock nacional tuvieron uno de sus primeros encuentros. Hoy Leopoldo Marechal cumpliría años. Prefiero recordarlo en el día de su natalicio, a pesar de la costumbre que tenemos de recordar las fechas de los decesos. Don Leopoldo, un sabor eterno se nos ha prometido, y el alma lo recuerda.






3 de junio de 2015

JIMMY SIN FACE






Jimmy sabía lo que era la soledad. La soledad lo es todo cuando no tenés nada. Paraba en la estación de Liniers. El amanecer lo topaba en algún rincón, acobachado pernoctando en una escalera. El vértigo de lo indeliberado, la esperanza de un nuevo día lo hallaban entre cartones. Dormía cuando tenía sueño y no cuando había que dormir. Nunca lo vi de día a Jimmy. Siempre de noche. ¿Cómo sería su vida? ¿Su resaca? ¿Acaso alguna vez supo lo que es comer en una mesa rodeado de gente? ¡Cómo podía saberlo! Una vuelta, en confianza, se lo pregunté.
- Desayuno con un porro. Un porro en la estación. Hay dos pibito´ que conocí en Babilonia que pegan, arman y convidan. A las doce voy al shopping. Espero que salga el camión de basura por Montiel y le arrebato un par de cajita´de Macdonal para el bajón. En Falcón y Carhué, ¿viste?, hay un bolita copado que me regala frutas.
Una noche, entre tucas y tetrabrik, a la salida de las Fiestas Mayas, me contó cómo llegó a vivir en la estación. Resultó que el papá, un borrachín, llegó escabiado a su casa y quiso abusar de su hermana. Jimmy, al entrar, vió al viejo con los pantalones bajos. Su primera reacción fue de asombro y sin pensarlo dos veces se le tiró encima y le partió una silla en la espalda. Buscó en la cocina un tramontina y le metió dos puñaladas en las piernas y se fue llorando sin rumbo, para no volver nunca más al barrio San Javier de Virrey del Pino.
Luego de su relato violento continuó hablando con la naturalidad de un pibe curtido que no se detiene ante la fatalidad.
- Mi hermana, la Lore, era igualita, igualita a la Carla Ritrovato. ¿Te acordás de ella? Paraba con el Richard y toda esa banda enfrente del Don Orione de Lugano. Vos que sos de ahí, capaz que los conocés.
- Sí, los conozco - le respondí - Un amigo laburaba en la pizzería de Castañares y Piedrabuena.
- ¿Posta? ¡La Yapa!
- Sí.
- ¡Qué buena pizza, loco!
- Riquísima.
- ¡Mira qué casualidad! ... Bueno, la Lore era así como Carlita, bonita, bien pulenta. Fumaba la guacha...
- ¿No la viste más? – lo interrumpí.
- ...
- ¿Por dónde anda tu hermana, Jimmy?- insistí.
Mi amigo miró al horizonte con una contemplación disipada. Hizo un silencio seguido de un suspiro breve y continuó como quien se cuida de tocar una llaga, una herida recóndita y evadió mi pregunta. El quilombo es que yo salí con la Lore. Jimmy no lo sabía. Si se llegaba a enterar me pegaba un tiro en la pata sin dudarlo. La celaba mucho. Jimmy me miró fijo. Sentí miedo, fue como si leyera mis pensamientos.

-La Lore andaba mambeada. No había nada que hacer. Una madrugada fue dada vuelta a la Villa 1 11 14 y le tocó perder.
Quise decir algo y no pude. Jimmy hizo silencio y siguió con su relato.
- Era igualita a la Carla, loco. A Ritrovato la escuchábamos en el pabellón cuando estuve en naca. Todos ranchando y con la radio a pleno. Con la monada le mandamo´ una carta y le llegó, ¿podés creer? Le llegó de frente ma´... Y la leyó trascartón. ¡Imaginate! Enloquecidos. No comimo´una requisa mal ¿tende´? Los ortivas de los hermanitos nos mandaron al frente… Al frente… Esos putos… Estábamos ahí, al toque de la radio. Queríamos saltar el yompa, ¿tende´, Chirola?

La última vez que lo vi fue en la esquina de Rivadavia y General Paz, en la puerta de Remolino. Nunca supe su verdadero nombre. ¿Cómo buscar un Jimmy en facebook? En aquella época no necesitábamos de las redes sociales. Se paraba en un kiosco o en una pizzería y ahí te encontraban, en los recitales o en alguna esquina. Lo último que supe de él es que piró. Estuvo un tiempo internado en el Borda.
Todavía puedo recordar sus ojos con esa mirada triste y hostil, tierna por momentos, filosa por otros. Los párpados caídos y una cicatriz límpida que le franqueaba el ojo y su sonrisa chillona que solo descubría después de un par de secas. El último recuerdo que tengo del chabón fue cuando me dijo con voz firme - ¿Sabés qué, Chirola? Todavía sueño con la Lore, la extraño ¿viste? la extraño una bocha, loco.
Jimmy bajo su cabeza en cámara lenta con esa cadencia de quienes están cansados de tanto empardar. La vida lo tenía entre cuerdas desde pibito. La cárcel le había quitado la libertad pero no los recuerdos.




* La Ex unidad carcelaria 16 de Caseros en el barrio de Parque Patricios estaba a unas cuadras de la vieja Rock & Pop.





19 de mayo de 2015

BUK 33




Termino de leer Buk 33 y siento que leí no sólo un gran libro de poemas. Buk 33 amplifica un bramido de párrafos en forma de monólogo interior, sagaz, margineta, elegante y urbano. Poético hasta los huesos, directo y sin filtros. 
Buk 33 no solo es un texto intruso. Buk 33 ingresa sin pedir permiso con el desparpajo y naturalidad de quien se sabe abierto. Son instantáneas con humo de cigarros negros y con gusto a vino tinto. Buk 33 es por momentos claustrofóbico y hermético. Un escenario de ambientes sórdidos de una Buenos Aires post-punk de los ochenta de camperas de cuero, Halley y Gambas al ajillo.
Por momentos se abre, sale a la calle y patea los tableros en las veredas de adoquín con el sonido del golpe de las cacerolas en tiempos donde solo se podía mirar vidrieras y observar conductas sentados en un bar. 
Buk 33 es un libro de una profundidad de ensueño e hiperrealismo al mismo tiempo. María Laura Prelooker captura instantes y los pone en relieve con la sensibilidad de una pluma perceptiva que deja impreso en este libro su mirada tan original, íntima y personal sobre la ciudad, el río, la mujer, el hombre, el amor y el desamor… los desencuentros, con una veracidad que inquieta y moviliza. 





17 de mayo de 2015

PUÑO & LETRA





Me tomo el atrevimiento de compartir un mensaje de un papá que escribe por el grupo de whatsapp de la categoría 2008: "No sé cómo bajar la tabla de posiciones así que la hice a mano disculpen la letra, quería compartirla."
El jueves viendo las imágenes en la Boca me preguntaba ¿qué es fútbol en realidad? En medio de mi pregunta casi existencial no obtuve una respuesta hasta que nos llegó este mensaje. Me cambio el día realmente y el sentimiento de impotencia y bronca que me atravesó al ver las imágenes por televisión pasó a un segundo plano. Entendí que la pasión por el fútbol también es un papá que toma una regla, escribe de puño y letra la tabla de posiciones del club del barrio, la comparte y encima pide disculpas. 

 En la era digital donde no hay tiempo, donde todo es ¡ya! Donde todo se baja, todo se sube, todo y nada, nada y todo. Donde hay tiempo para boludeces, para las discusiones de temas de los que en la mayoría de los casos no conocemos pero tenemos una opinión a mano porque no sabemos decir “no lo sé, desconozco” y nos olvidamos de lo que realmente importa: el fútbol como juego. No lo perdamos de vista. De lo contrario habrán ganado los mismos de siempre. Los sin talento que no entienden su rol; no podemos ser espectadores-protagonistas al mismo tiempo. Llámese bengala, gas pimienta o Mongo Aurelio. Mientras tanto imprimo la tabla y la sostengo con un imán en la heladera, allí donde habitan las boletas impagas junto a una deuda que el pago fácil no cobra en sus cajas: la deuda con la pelota. Y como dijo el gran Alastair Reid "Si un marciano preguntase qué es el fútbol, un vídeo del partido Brasil-Francia del Mundial de México lo convencería de que se trata de una elevada expresión artística".







30 de abril de 2015

MILITANCIA ON LINE










El estadio de fútbol será el tablado para intentar concebir una idea que me apremia desde hace un tiempo.
Cuando cantamos en la cancha incitamos a nuestro equipo desde lo simbólico. Es algo pasional y único de experimentar. Sin embargo, desde lo racional sabemos, así sea de manera involuntaria, que el equipo ha entrenado en la semana y el DT junto a todo el cuerpo técnico ensayó un dibujo táctico según el rival a enfrentar. Alentamos, puteamos, reprendemos, pero el equipo ganará, empatará o perderá en tanto y en cuanto sepa plantear el partido y prevalezca sobre rival dentro del campo de juego ( siempre y cuando el arbitro no te cobre dos penales en contra y te sancione un gol en posición adelantada con dos jugadores menos). 
A veces siento que el aliento que irrumpe de una popular en un estadio procura ser replicado en las redes sociales.
Ejemplo: Un diseñador gráfico representa una idea en imagen con algo alegórico al tema de la semana, ya sea deporte, espectáculo o política y se golpea el pecho hinchado recostado en su silla reclinable al ver el resultado de su pieza publicada en facebook. Cuando el retoque fotográfico es en relación a laudos tomados por el gobierno, encontramos posturas claras a favor o en contra. En cada imagen posteada en el muro o en cada tweet podemos ver el feedback que se genera a través de un “me gusta” o un RT dando consentimiento a la idea.

La militancia 2.0 y el photoshop parecen hermanarse y la abstracción supera lo simbólico del grito en la cancha. En cada bramido de pongan huevo que tenemo´ que gana´ no fraguamos que los jugadores se cristianicen en ovíparos, más bien es un modismo, una forma de decir. Pero al menos la tribuna es un sitio real. Allí nos vemos las caras con el de al lado. Vivimos alegrías y tristezas. Gritamos un gol o salimos desalentados en caso de un empate ilícito sobre la hora o una derrota.
Las redes sociales llegaron para quedarse, no se pueden desinventar. Tengo el anhelo que un futuro inmediato por cada imagen diseñada y divulgada, por cada montaje con una tipografía cool a modo de epígrafe, por cada representación detrás de una PC, Notebook o Mac, se sume un militante real en un plenario, en una mesa de debate. Nos encontremos con un vecino más en la reunión de consorcio, un ciudadano en un petitorio, un compañero en una campaña de afiliación, un alumno de CBC en un debate en la universidad. Ya sea por cuestiones mínimas como el valor de las fotocopias o transcendentales como el plan de estudio o el presupuesto destinado a educación. 
Las reuniones de consorcio son una buena forma de comenzar a participar. A veces las asambleas son convocadas por la administración en el horario del prime time televisivo. Decidimos no bajar al hall del edificio y teorizamos que el temario será el mismo que la asamblea anterior para justificar la decisión del faltazo. De esta manera es muy difícil.

En fin, soy ambicioso, pretendo que no perdamos la permanente e incómoda sensación de ansiedad. La convicción de que las cosas pueden cambiar, la mirada cara a cara con vos, con él, con ella. Podemos ser muy creativos a través de la pantalla; sin embargo ningún programa de diseño logró (al menos por ahora) emular o superar la imagen de un grupo de personas reunidas, de su olor, de esa textura onírica de hablar todos juntos.
Asambleas caóticas con un moderador que mira dislocado hasta que alguien con voz tenue en el fondo pide la palabra con timidez. Se hace escuchar en el silencio sordo del salón y su alegato sale del montón y esgrime una reflexión que quizás muchos de nosotros cavilábamos en la soledad de la vigilia.