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22 de julio de 2019

CIRUJEAR EN LA CULTURA





El ruso Verea era nuestra biblia. La heavy rock and pop se emitía de lunes a viernes a las 00 horas, quien lo antecedía era Piso 93. 
El Ruso abordó el arranque con su editorial habitual y dijo "Escuchen Piso 93, loco! Es un programon” 
Así descubrí a Rafael Hernández, más conocido como El Rafa, voz legendaria de la mejor época de la Rock & Pop.


Con el Rafa en Zoe

Comparto mi columna “Ecos de Voces”: Especial RAFA HERNÁNDEZ en el Jardín de los Presentes, programa emitido todos los jueves a las 21 por FM 107 Mhz o www.radiozoe.com.ar






13 de junio de 2019

TUKI EN EL JARDÍN


El lunes 27 de mayo amaneció triste Buenos Aires porque llegaba la noticia de la muerte de Gabriel Pinto -Tuqui- para todos. Y por eso, en otra entrega de "Ecos de Voces" a modo de homenaje un recorrido por la carrera radial del inolvidable Tucán. 




Con la información tomada del suplemento Sí! o escuchada en los programas de Rock and Pop iba a ver bandas en vivo y lo que más esperaba eran las fiestas del Condon Clú. Unas fiestas que muchos recuerdan haber ido alguna vez, creo que no todos dicen la verdad. ¡No éramos tantos!
 Un fugaz recorrido me trae a la memoria una Fiesta Chancha, una Fiesta Negra, la Lucha en el barro, Fiesta de Circo con payasos, lanzallamas, hombres con látigos y equilibristas. Estas fueron algunas de las tantas fiestas del Condon Clu que se sucedieron desde octubre de 1991, cuando el combo se lanzó a recorrer los barrios porteños.

***


Un viernes Selva en el Condón me invitó a ver a La Renga. Esa noche conocí a Tuqui. No eran tantos los seguidores, se conocían todos. Estábamos parados con Selva, en la zona de Entre Ríos y Humberto Primo en la previa de un show de la Renga en el Galpón del Sur. De repente, Tuqui bajó de una moto con una mina parecida a Divina Gloria. Era una mezcla de Gustavo Bazterrica de los Abuelos y el Frank Zappa de los setenta.
Fue la época que Tuqui ya era conocido, con su humor ácido fue ganando popularidad trabajando en la radio. Se desempeñó en la Rock & Pop durante dos décadas y participó en ciclos como: la primera heavy rock and pop, Subí que te llevo, junto a Bobby Flores, Se nos viene la noche, acompañando a Juan Di Natale y Tarde negra, con la Negra Vernaci.




La segunda vez que lo vi fue otra noche, en el desaparecido Prix D´ami de Monroe y Cabildo. Tuqui presentó su libro y festejaba su cumpleaños. Allí tocó junto Los Hijos de Mil y dio parte de su espectáculo teatral.
Radio Zoe me dió la posibilidad de conocerlo, de charlar con el. Respeté el off. Me llevo conmigo.
Tuki me ratificó en esa charla que era una persona con convicciones y con humor ácido. No tranzaba con nadie, me contó que ayudó a un montón de gente que hoy está en los medios, pero no tiene sentido recordar eso. Tenía una sensibilidad terrible, un bohemio, un loco lindo que vivía el día a día y no le importaba el mañana.

Tuqui, el actor, el músico, el dibujante, el diseñador gráfico, fue parte de la Heavy rock and pop en el arranque junto al Ruso Verea y el gordo Nagy. Llegó a la radio de la mano de Pergolini. El mito -hay tantos- cuenta que a Mario le sorprendió su histrionismo y sobre todo esa mezcla de tipo instruido y atorrante de barrio. Sin una formación académica formal había leído más libros que todos los de la radio juntos. Le dieron la oportunidad y el Tucán no paró de volar.

Más tarde, vendría la tele, donde trabajó de humorista en programas de entretenimientos, como Café fashion y Justo a tiempo. También realizó algunas participaciones en el programa de Susana Giménez y en Peligro sin codificar. Como escritor, publicó la novela “Parapoliciales” y un libro de cuentos cómicos “Chistes machistas”. 
Con Bobby Flores hicieron “Subí que te llevo” en el cenit del menemismo. Yo tenía 15 años y no podía creer las cosas que el chabón tiraba al aire. Para el público masivo era “el de bigotes” de Café Fashion o del programa de Julián Weich.
Para muchos de nosotros un vago de Floresta que le ponía sal y pimienta a las tardes de "Se nos viene la noche" junto a Juan. Cuando hacer radio de noche era de bohemios, durmió sobre la consola de sonido de Rock and Pop durante varios meses.

Escucharlo a Tuqui es recordar las noches con Selva. Me acuerdo que en la puerta de la Federación de Box resolví encararla. En la charla me confesó que vivía en una pensión, también escuchaba la radio, se había ido de la casa del padre cuando tenía catorce años. El viejo la cagaba a palos. Me dijo que no le diera bola, que había fumado mucho.
- Mirá, yo pensé en pegarme un viaje... Lo pensé posta, boludo... Y en un tiro escuché una canción en la radio ¿entendés?, ¡y ya loco! me quise quedar un toque más, ¿entendés?, un toque.
Tarareó la melodía del tema, afinaba muy bien. Me sorprendí al escucharla.

Nos vimos dos veces en la semana. Un día lunes en un hotel de Yerbal y nuestro segundo encuentro, creo que fue un jueves, en su casa de Floresta. Selva preparó la mesa y cenamos sin hablar. Salteamos el postre y un Zumuva bajó los decibeles. Pestañeaba muy seguido al hablar, estaba tan sumergida en sus pensamientos que ya no le importaba el interlocutor. Pasamos la noche juntos y quedamos en vernos el sábado siguiente en el Galpón del Sur.
Ella no fue, nadie supo decirme donde estaba o no quisieron decirme. Paraba con unos pibes de Huracán de la facción José C. Paz en un nudo del barrio Espora. Ella vivía de lunes a lunes de gira, sin preocuparse por nada. Me contaron que una noche en la villa 1 11 14, le tocó perder.

***

Hace un mes me enteré que Tuqui estaba internado en el hospital de Mercedes y el domingo 26 de mayo sufrió un paro cardíaco. Estaba viviendo en lo de un amigo  que apenas llegó abrió un kiosko para que pudiera trabajar.
Leí que Tuqui pidió que no hubiera velorio y sus restos fueron despedidos en el cementerio municipal de Mercedes.
El martes cuando supe de su partida busqué la canción, la que tarareó Selva en la Federación de Box. Decidí dejarla un toque nomás... Sólo un toque como ella decía.
El fraseo de Chizzo cantando “Negra mi alma, negro mi corazón” me transportó a esa noche en el cordón de Castro Barros. Entendí que ahí, sin sillas ni manteles, me sentía vivo, sin la parquedad de caerle bien a nadie. Como Tuqui. Era el que quería ser, usurpando la calle, tomando un Algarves corazón con una mujer de tan sólo diecinueve años que escupía su verdad y me invitaba a patear tableros.

Selva como Tuqui son de esas personas que te mueven la aguja, que se van sin despedirse y nos dejan rengos de buenos momentos entre tanta gente sin swing. Hoy estoy sitiado de un gentío que se indigna mirando el Martín Fierro por televisión, que deja su salud a las puteadas en una platea, que se enoja con los árbitros, verduguea al trapito y lo después lo twitea. Tuqui fue de esas personas que todos conocemos alguna vez. Aparecen, se van, nos atraviesan el alma y hoy puedo recordar en una canción.

Quienes lo tratamos y lo conocimos en la radio cuando visito el Jardín, podemos decir que era un tipo sincero, llano y noble. Nos contó que le habían cerrado las puertas de todos lados. Había ido a pedir trabajo a todos los que conocía y habían sido sus compañeros y nadie le dio cabida. Pero no le guardaba rencor a nadie. Nunca salió de él una palabra sobre toda la gente que trabajó con él en la Rock & Pop que después le dio vuelta la cara. Me sorprendió mucho eso.

Gabriel Gustavo Pinto así se llamaba. Cuando era joven, comenzó a estudiar la carrera de abogacía y trabajaba en un banco. Pero, el rocanrol le pateo el hormiguero, movilizado por la música de Luca, decidió dar un radical giro en su vida y aprendió a tocar la guitarra. Tuvo varias bandas la última fue:  Tuqui y los Pastafaris.
De todo lo demás, que bailen lo que bailan, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra, se fue uno de verdad, digo: de verdad, de verdad…

"No querría morirme nunca. Pero no depende de mí. La verdad que tengo más curiosidad que miedo. Tengo mucha curiosidad con saber qué pasa después. Si pasa algo trataré de venir a avisarles, pero no debe ser muy fácil porque si no alguno ya me hubiera avisado. En algún momento te das cuenta que todo… todo se acaba.”

El Tucán surfeaba la ola desde el ostracismo, el loco no se casó con nadie. El Tucán ahora es libre porque vivió y murió según su elección … Como un Tucán, can, can, te echaste a volar, como un Tucán, can, can, lo vamos a extrañar…





9 de junio de 2019

MANUAL DE PERDEDORES | 08 DE JUNIO


FM 107.1




UN VIAJE DONDE EL ROCK RESISTIÓ

Dejamos los libros de lado por un rato pero nos las palabras. Palabras que marcaron a fuego a más de una generación. Revolución estética y musical, una radio que nos voló la cabeza.

📌En este especial de Manual de Perdedores Aldanita AD, productora de la radio en su mejor momento, nos llevó de la mano a recorrer grandes momentos de la FM que le cambió la vida a los “sin lugar”, a los “sin jopo”: RockAndPopRadioRock


🎧 PODES ESCUCHAR EL CAPITULO 113 🎧

📌Gracias a todas y todos los que participaron con sus palabras emotivas sobre la radio!!



3 de junio de 2015

JIMMY SIN FACE






Jimmy sabía lo que era la soledad. La soledad lo es todo cuando no tenés nada. Paraba en la estación de Liniers. El amanecer lo topaba en algún rincón, acobachado pernoctando en una escalera. El vértigo de lo indeliberado, la esperanza de un nuevo día lo hallaban entre cartones. Dormía cuando tenía sueño y no cuando había que dormir. Nunca lo vi de día a Jimmy. Siempre de noche. ¿Cómo sería su vida? ¿Su resaca? ¿Acaso alguna vez supo lo que es comer en una mesa rodeado de gente? ¡Cómo podía saberlo! Una vuelta, en confianza, se lo pregunté.
- Desayuno con un porro. Un porro en la estación. Hay dos pibito´ que conocí en Babilonia que pegan, arman y convidan. A las doce voy al shopping. Espero que salga el camión de basura por Montiel y le arrebato un par de cajita´de Macdonal para el bajón. En Falcón y Carhué, ¿viste?, hay un bolita copado que me regala frutas.
Una noche, entre tucas y tetrabrik, a la salida de las Fiestas Mayas, me contó cómo llegó a vivir en la estación. Resultó que el papá, un borrachín, llegó escabiado a su casa y quiso abusar de su hermana. Jimmy, al entrar, vió al viejo con los pantalones bajos. Su primera reacción fue de asombro y sin pensarlo dos veces se le tiró encima y le partió una silla en la espalda. Buscó en la cocina un tramontina y le metió dos puñaladas en las piernas y se fue llorando sin rumbo, para no volver nunca más al barrio San Javier de Virrey del Pino.
Luego de su relato violento continuó hablando con la naturalidad de un pibe curtido que no se detiene ante la fatalidad.
- Mi hermana, la Lore, era igualita, igualita a la Carla Ritrovato. ¿Te acordás de ella? Paraba con el Richard y toda esa banda enfrente del Don Orione de Lugano. Vos que sos de ahí, capaz que los conocés.
- Sí, los conozco - le respondí - Un amigo laburaba en la pizzería de Castañares y Piedrabuena.
- ¿Posta? ¡La Yapa!
- Sí.
- ¡Qué buena pizza, loco!
- Riquísima.
- ¡Mira qué casualidad! ... Bueno, la Lore era así como Carlita, bonita, bien pulenta. Fumaba la guacha...
- ¿No la viste más? – lo interrumpí.
- ...
- ¿Por dónde anda tu hermana, Jimmy?- insistí.
Mi amigo miró al horizonte con una contemplación disipada. Hizo un silencio seguido de un suspiro breve y continuó como quien se cuida de tocar una llaga, una herida recóndita y evadió mi pregunta. El quilombo es que yo salí con la Lore. Jimmy no lo sabía. Si se llegaba a enterar me pegaba un tiro en la pata sin dudarlo. La celaba mucho. Jimmy me miró fijo. Sentí miedo, fue como si leyera mis pensamientos.

-La Lore andaba mambeada. No había nada que hacer. Una madrugada fue dada vuelta a la Villa 1 11 14 y le tocó perder.
Quise decir algo y no pude. Jimmy hizo silencio y siguió con su relato.
- Era igualita a la Carla, loco. A Ritrovato la escuchábamos en el pabellón cuando estuve en naca. Todos ranchando y con la radio a pleno. Con la monada le mandamo´ una carta y le llegó, ¿podés creer? Le llegó de frente ma´... Y la leyó trascartón. ¡Imaginate! Enloquecidos. No comimo´una requisa mal ¿tende´? Los ortivas de los hermanitos nos mandaron al frente… Al frente… Esos putos… Estábamos ahí, al toque de la radio. Queríamos saltar el yompa, ¿tende´, Chirola?

La última vez que lo vi fue en la esquina de Rivadavia y General Paz, en la puerta de Remolino. Nunca supe su verdadero nombre. ¿Cómo buscar un Jimmy en facebook? En aquella época no necesitábamos de las redes sociales. Se paraba en un kiosco o en una pizzería y ahí te encontraban, en los recitales o en alguna esquina. Lo último que supe de él es que piró. Estuvo un tiempo internado en el Borda.
Todavía puedo recordar sus ojos con esa mirada triste y hostil, tierna por momentos, filosa por otros. Los párpados caídos y una cicatriz límpida que le franqueaba el ojo y su sonrisa chillona que solo descubría después de un par de secas. El último recuerdo que tengo del chabón fue cuando me dijo con voz firme - ¿Sabés qué, Chirola? Todavía sueño con la Lore, la extraño ¿viste? la extraño una bocha, loco.
Jimmy bajo su cabeza en cámara lenta con esa cadencia de quienes están cansados de tanto empardar. La vida lo tenía entre cuerdas desde pibito. La cárcel le había quitado la libertad pero no los recuerdos.




* La Ex unidad carcelaria 16 de Caseros en el barrio de Parque Patricios estaba a unas cuadras de la vieja Rock & Pop.





29 de marzo de 2010

CARETÒN






La pregunta es: ¿Cómo zafamos? En realidad todos queremos zafar en un punto. A veces queremos triunfar, otras ganar. Yo prefiero jugar.
La vida te lleva por terrenos muy sucios. Un baldío que se descuida se llena de basura; la gente ve que nadie lo cuida, entonces es un buen escenario para sacarse de encima la mugre que generan.
El alma de mujeres y hombres cuando esta vacía se llena de mierda, todo depende de que te dieron en la infancia. Uno devuelve lo que le enseñaron: si te dieron prepotencia y soberbia serás prepotente y soberbio, si recibiste amor y comprensión no podés ser menos que una buena persona. En esa batalla interna estamos muchos cada día.
En cambio, el inescrupuloso, el garca, está siempre sonriendo en las fotos, ¡hasta en la cédula! . Se queja por cómo subieron los precios, mientras se come una pendeja en el asiento de atrás de su último modelo.
Yo quiero jugar con las reglas claras. A veces me pregunto ¿Quién es el careta? El drogón que necesita anestesiar su impotencia, el que miente sistemáticamente escudándose en que está cumpliendo un mandato superior/divino o el que le pone el pecho a las balas y enfrenta la realidad sin nariguetazos…
Noooo, ¡si estamos salvados! El modelo de noticiero rebelde de la década pasada (CQC) que le preguntaba a Fidel "¿Para cuando otra Revolución?", reventó un aguantadero en Villa Culo y encontraron un aire acondicionado/donado mediante un GPS... ¡tranquilo muchachos! el watergate: un poroto. 
¡Qué incisivos!, ¡ahora si! Estamos en buenas manos, los que gobiernan y los que no. Los que deciden y los que no; Moneta compró la Rock & Pop y a los trangresores les tatúan códigos de barra.
Es como en el teatro, están los actores y los espectadores, pero hay una raza que se queda en el medio: los que critican y nunca generan nada. Los tibios, los mediocres, su única moneda de cambio es la mentira, amigas y amigos: vayan a la Salada y compren una vida, están baratas. Además para el regateo son expertos, para llorar son especialistas y en una de esas consiguen algo que siempre buscaron: vivir por otro.
Farsantes que levantan su índice exigiendo virtudes que no otorgan. El día que paren un segundo y pongan su mente en blanco, les va a causar tanto dolor su realidad que van a querer volver al teatro, para ver a quien defenestrar, purgar sus miserias, exorcizar sus demonios y así sucesivamente…Mientras tantoooo... ¡upa!, ¡te tengo que dejar!! Me hierve la pava. Me voy a tomar unos mates y a vivir mi presente con la gente que quiero, con mis defectos y virtudes, con aquellos que intentan salir de este circo de hipocresías donde los payasos no hacen reír, donde los trapecistas caen y vuelven a levantarse. ¡Gracias caretón!... Si no hubiese fracasado no estaría parado.