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26 de diciembre de 2018

UN LUGAR DONDE SOY




Cada sábado a la mañana salté a la radio como quien sale al amor. Evadí la rutina, la práctica de las reuniones baldías y me hundí en el regazo radial. Un lugar donde soy. El pelotero de mis cuarenta.
Camino al programa número 100 me preguntaba ¿qué es esto que tanto nos maravilla? Una propuesta que no alude a la coyuntura, a la temperatura, ni al escándalo de la semana. Un formato atemporal más afín al podcast que al magazine semanal.
Durante tres temporadas “la agenda” permaneció confinada a una charla, a la publicación de una novela o la presentación de un libro de poesías.
Arribamos a cada emisión con el material leído. Logramos conversaciones entrañables con escritoras, escritores, poetas, músicos y dramaturgos. El programa nos aleccionó y salimos mejorados.

***

Al doblar en Cochabamba, debajo de la autopista, rumié: ¡Cuánto mal nos hacen los credos y los fanatismos!
En Manual de Perdedores no tenemos obcecaciones. Es un programa sin versus.
Cohabitan el suburbio de Arlt y el garbo de las Ocampo. El desparpajo de la poesía de Cucurto y la hermandad literaria de las Brontë. La reminiscencia al peronismo y la referencia indeleble a Borges. Cerati y el Indio, el desatinado y la abstracción. El realismo mágico y el ensayo altisonante. Jhonny Tolengo y Jhonny Cash. Somos eternos principiantes, mezclamos la literatura con la vida (porque la vida sin ficción es un infierno)
Si el mundo fuese claro, la radio y el arte no existirían. Estamos al aire no solo por los programas que hemos escuchado. Hacemos radio también por quienes continúan contagiando desde sus espacios las ganas de estar frente al micrófono: El Ghetto, El Jardín de los Presentes, La Cueva, Ruta 40 entre otros.

***

En el transcurso de varios sábados vi al despertar la cara de July parsimonioso y sonámbulo, que me decía con su mirada:
—¿Para qué la radio, pa?
Es entendible. En el colegio asimilan de lunes a viernes que las cosas tiene un para qué. Desde el pizarrón hasta las redes sociales, el capitalismo vestido de cordero se oculta y da un mensaje propagandístico permanente… ¿PARA QUE? «Quédate en el molde que ya está todo dicho, nene» Mientras cargo el termo para el mate tarareo como un mantra: «Este asunto está ahora y para siempre en tus manos, nene.»

***

Llego al estudio y siento que este es nuestro lugar. Es cierto, nos ganan por goleada. El modelo capitalista es el dueño de la pelota. El pez más grande se come al más chico. Así las cosas cargamos nuestros discos y apuntes e insistimos con un programa sobre libros en la trinchera de una emisora alternativa.
Son las 10.45 am. Alcanzamos la puerta de Zoe 107.1 a la espera de un nuevo invitado que nos convida una rosca en forma de verso. Devolvemos el gesto con un mate recién cebado. Armamos la grilla, pautamos los separadores y definimos las canciones de cierre. Todo listo para comenzar con el show.
Al cabo de tres temporadas poetas, novelistas y narradores en un clima de sobremesa reversionaron sus poemas y nos conmovieron al aire. Quedamos turulatos ante tanta divinidad. Los oyentes y nosotros, agradecidos.
Creo que alguna vez, cómo postulaba Gelman, condecorarán al poeta por usar palabras como fuego, como sol, como esperanza, entre tanta miseria humana, tanto dolor sin ir más lejos.
¡Buenas noches!




20 de febrero de 2017

MANUAL DE PERDEDORES 18-02-17



FM 107.1  




Manual de perdedores | Sábado 18 de febrero. En Literatura de todas formas hablamos sobre el periodista y escritor estadounidense Hunter S. Thompson. En la sección Decálogos: Ana Maria Shua… música, el relato “Llevo fuego” y mucho más!



SI TE PERDISTE EL CAPITULO XXI PODES ESCUCHARLO 




23 de noviembre de 2016

UN DUQUE PERONISTA









Podríamos conjeturar que David Bowie ojeó los libros del General cuando resolvió citar al guitarrista Stevie Ray Vaughan para grabar un riff preciso y fugaz en su disco Let's Dance
Stevie, elegido por la acreditada revista Guitar Player como "mejor nuevo talento" de 1983, podría haber pelado muchísimo más, sin embargo, lo que el Duque Blanco requería para el tema era un yeite microscópico del blusero de Texas. ¡Qué cosa admirable! Todos los grandes hombres tienen siempre alguna ventolera, algún granito de locura mezclado con su ciencia.


«No se debe ser fuerte en todas partes para vencer políticamente, es suficiente ser más fuerte en el momento y en lugar donde se produce la decisión.»
J.D. Perón





24 de agosto de 2016

LLEVO FUEGO



Admiro tu convicción. Aplaudo tu vocación militante. Pero perdí un padre por una causa justa. ¿Dónde estabas en mi primer día de clases? ¿Dónde estabas mientras iba a la prueba de Festilindo? ¿Dónde estabas cuando Miguel Core me miró en los pasillos de ATC como una mujer, con tan sólo doce años? ¿Dónde estabas mientras quemaban un cajón que nos hizo perder una elección? ¡Papá!, todas mis amigas hablaban de sus padres y yo no podía decir nada. Amontoné cientos de palabras en el pecho que hoy piden a gritos salir. Me desespero y lloro a solas cuando llego a casa. Rebusco en cada álbum de fotos tu imagen y encuentro una sola, una sola. La observo, y me pregunto ¿qué estarías pensando en ese momento? Mamá me prohibió hablar del tema durante años. Pobre, aguantó hasta donde pudo.
Estoy esperando un bebé. Miro un microondas y pienso en vos. ¿Vos podrías imaginarte lo que es un microondas? Hay computadoras por todos lados, papá. Todavía puedo olfatear el tufo a los colorados cortos que fumabas. ¿Cuál fue la causa tan justa para dejarme sola? ¿Cuál? ¿Un mundo mejor? Creo que estoy loca. Me gustaría escribir una novela que se llame Colorado corto. Quiero relatar lo que sufro al sentir (aún) el olor de tus cigarrillos como un incienso eterno. Te cambio toda la comida macrobiótica, el crossfit y toda esa mierda por una pitada de colorado corto tuyo que me abrace en este invierno tan frío. Me siento sola. ¿Puede ser que todavía te extrañe? ¿Puede ser que un estampido que te arrancó de mi vida aún suene en mis oídos después de treinta y nueve años? 
Perdí mucha sangre, estoy en observación. Tu nieta es hermosa, está en la nursery. La enfermera me dijo que asimiló bien la primera mamadera y la segunda la vomitó. Están estudiando si es insuficiencia gástrica o algo menos complejo. En el lactario me enseñaron a sacar el pezón para darle la teta a Maria Eva cuando la trasladen a la sala. Hay dos mamás que no consiguen sacar la tetilla. Antonella, mi compañera de sala, me interroga todo el tiempo, me pregunta si elegí el nombre por algo en especial. Ella comenzó a militar hace muy poco. Le hablé de Cooke, sí, de Cooke. Mamá me decía que vos lo admirabas. Leí todo lo que pude encontrar de él. Antonella no sabía que era argentino, no sabía que fue uno de los cuadros más lúcidos que dio el movimiento. Emanuel, el padre de tu nieta, también lo leyó. Está lejos de ser un cuadro. No entendió, se subió a la ola sin tabla y se quedó con algunos vueltos. Se borró de un día para el otro, papá. Está en Italia, fue a malgastar la guita que no es de él. Se quedó a vivir allá con una colombiana. Si vuelve, lo esperan compañeros descontentos y una "causa" judicial. El pelotudo salió a forjar su contraofensiva repartiendo volantes en la plaza del barrio. Pasamos dos noches juntos y la segunda quedé embarazada, papá. 
Estoy tan decepcionada de los hombres, de vos, de él, de todo, papá. Me siento muy sola, perdí mucha sangre. ¿No sé quién podrá cuidar de mi beba? Espero que sea una mujer que le dé amor de mamá. Ésta enfermedad me apaga de a poco. Ni el partido, ni el general, ni vos me sacarán de esta. ¡La puta madre! Batallaste para que la gente viva mejor y hoy no me podes alcanzar ni un vaso de agua. ¡¿Te das cuenta?! 
Me confirmaron que hay un listado de matrimonios en espera por adopción. No puedo más. Mi instinto de madre me dice que velarán por la vida de mi hija, de tu nieta. Quédate tranquilo. No conozco ninguna Eva gorila. Ya estoy subiendo, perdí mucha sangre. Nos vemos en un ratito. Llevo fuego.






28 de junio de 2016

¿QUÉ DIRÍA TU VIEJO?






Al Tano lo conocí en la campaña presidencial del ´89. Fue mi primera colaboración en la Unidad Básica "Facundo Quiroga" volanteando para el FREJUPO.
Mi papá se llevaba muy bien con él. Mi viejo daba una mano y cooperaba con la Asociación Vecinal que tenía línea directa con la U.B. El Tano vivía en Las Achiras y alquilaba con Normita Agüero una vivienda en el pasaje Madreselva.
- ... Los que perdieron tienen que razonar y dar un paso al costado. Luder se fue a la casa, ¿no te acordás? - me dijo el Tano con un tonillo inquisidor cuando lo crucé hace unos meses por el Congreso sin registrar que en el ´83 yo tenía 7 años. Creo que me miraba a mí y le hablaba a mi viejo.
El cuadro que leía a Perón y no había terminado el colegio, que subsistió como remisero y otros rebusques durante más de una década se sostuvo en la reclusión política con estoicismo. El Tano no quiso entender, o entendió y no le cerró un esquema que relegó a muchos peronistas como él.
Yo sé que anda tirado, que no tiene un mango, sin embargo, me invitó a tomar un café. Acepté. Cuando iba a pagar, se ofendió.
-No, no, no pibe. Pará. ¿Qué diría tu viejo? ¿Somos compañeros o no somos compañeros?
Fui al baño para disimilar la emoción. Durante años, algunos paracaidistas sub 30 con el único mérito de ser "hijos de" se cargaron a varios tipos como el Tanto con 30 años o más de peronismo en el lomo. Díscolos que se enfrentaban con los jetones puertas adentro y defendían el partido a muerte hacia afuera. 
Hoy los manuales de conducción política se escriben por whatsapp mientras se exponen las ideas en los muros de facebook. Le dije que mi viejo lo admiraba y le revelé que la militancia conquistó mi corazón gracias a su formación.
Al ingresar al baño del bar mastiqué bronca. Me lave la cara y al salir advertí de refilón como el querido Tano, el tipo que me formó de pibe, gatillaba con billetes y monedas que sacaba del bolsillo. El chabón perdió mucho en la vida, menos la dignidad.


"Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos." José Ingenieros






11 de junio de 2016

EL TIEMPO ME ENSEÑÓ





- Ey, ¿esa foto, qué onda?
- Es Perón con la Evita.
- Ya sé, boludo. ¿Qué sos peronista ahora?
- No, gato. Era de mi tío.

En el depósito del almacén de mi viejo encontré una caja con un par de fotos, revistas y hojas sueltas escritas con birome. ¡Hay una que no se puede creer! Estaba en un sobre, un sobre cerrado con una dirección. El tío le escribió una carta a una mujer. Pensar que mi viejo me decía que era un chabón arisco al amor.  

Papá celaba al tío. Todo empezó cuando mi viejo lo llevó a militar a un partido con nombre pedorro: El PI. 
- Yo soy del PI - decía el tío.
- ¿De qué PI?
- ¡Del pindonga! - me respondía y  nos cagábamos de risa.
Me contó mi tía, La Negra, que el tío Bernabé se hizo querer y respetar. Aprendió enseguida la onda de la militancia. Papá no encajaba. Correctito y con sus maneras espantaba más que acercar a la gente. Participaba hasta ahí, sin embarrarse. Siempre con el dedito acusador levantado, chipi chipi. Un especialista en encontrar errores ajenos. 
Me acuerdo que una vecina, la hija de Doña Marta, lo llevó al tío a la unidad básica del barrio. "Vos tenes que militar con nosotros, Berna" le dijo. Ahí estaba en su salsa. El tío flasheó con las ollas populares, el apoyo escolar y la murga. Eran chabones más normales.
Mi papá criticaba al peronismo. Decía que "el viejo", por Perón, había sido un traidor. El tío desobedecía los discursos de papá y se hizo peronista sin darse cuenta. De a poquito fue metiéndose y llegó a trabajar como tutor de la JP adoctrinando pibes de mi edad. 
La tía Negra guardó una foto del tío Bernabé con la Cristina en la Casa Rosada, mientras mi viejo, que la iba de pureli, no hacía otra cosa que tirarle mierda. “No tenés vergüenza, ¿cómo te vas a sacar una foto con esa yegua, hermano?” 

Pero todo eso no fue nada. Lo que más le jodió a mi viejo, según cuenta Bernabé en su diario, fue verlo llegar junto a una mina preciosa a un recital que hicimos por Almagro. Papá no la podía caretear. Se lo veía molesto. Bernabé escribió en uno de sus cuadernos que papá no dejaba pasar ocasión para impresionar y hacerse el galán con la compañera. Eso al tío lo entristecía. “¿Cómo puede ser que mi hermano deseé una mujer que está conmigo?” escribió.
Mi tío era el más chico de todos los hermanos y no tenía el fuego de papá. Siempre le costó más que al resto. Mi viejo de pendejo era un crack, aplicado, buen alumno. Pintaba para hacer carrera pero no llegó a nada. El tío, en cambio, se formó de a poco, perseveró y consiguió realizar muchos de sus sueños: hacer radio, escribir libros, conocer un presidente y sobre todo, besar a la mujer de sus sueños.
                      
                                                                                ***

Mientras abría el sobre, recorrí con la vista la caja con papeles, facturas y anotaciones viejas. El tío, antes de morir, tenía dos proyectos: el armado de una radio por internet y publicar una novela que tenía terminada. 
La última vez que hablé con él me pidió que ensayara un par de canciones para tocar en la presentación de su novela. “¿Conocés a los Wawanco, Raly?” me dijo. "Armate algo con los muchachos". Wawanco fueron sus últimas palabras. ¡Wawanco! Bajé un par de canciones y se las hice escuchar a los pibes de la banda. Los vagos flashearon mal.

Una pena como se dio todo. El tío había conocido a una mina, fotógrafa, de la que estaba enamorado. Me contó la tía que pensaba en ser papá otra vez. Su hijo, mi primo el Ale, vivía en Chile. Se lo llevó la madre cuando estaba embarazada. Los bogas chilenos no pudieron hacer nada y después de quince años de batallar renunció a la pelea. La mala sangre que se hizo por no ver a su hijo, el escabio y la diabetes se lo llevaron puesto. Así fue como un infarto de miocardio lo dejó seco mientras escribía. No enteramos al día siguiente. Dejó unas palabras en forma de carta que no tienen desperdicio.

                                                                                       ***

"Compañera:

¿Cómo estás? ¡Tanto tiempo! Te escribo sencillamente para decirte: gracias.
¿Por qué? Porque mi vida no fue la misma desde nuestro primer encuentro. Comprendí que era el momento para escribir lo que antes no supe o pude poner en palabras. Sin etiquetas, sin compromiso y sin promesas era nuestra lema ¿recordás? Bueno, creí que podría desempeñar con lealtad lo acordado, pero no. Me enamoré. Sí, y lo advertí tarde. Por esa razón, sabiendo lo que venía, decliné a persistir en la espera y resolví dar un paso al costado.
Ahora que clareó y pude desensillar, sentí la necesidad de rasguear unos párrafos. Hallé, cuando el embrujo y la fascinación del enamoramiento se disiparon, una conmoción de alegría por la libertad de alguien, o sea tu libertad, aunque esa libertad no me incluya a mí. Siento que vivimos una historia muy bonita, a destiempo (quizás). Sin embargo, disfruté de cada instante juntos.
Cumpa querida, me desenredaste los ojos. Mi amor por vos fue una bocanada de aire fresco, como una lluvia repentina de verano sobre un campo reseco. Comencé a desperezarme de a poco. En mensajes y largas charlas primero, hasta confluir en confesiones y besos que nos brindó la comunión del vino tinto. A partir de allí, salí a reanudar mis proyectos pendientes. Al calor de nuestra relación retomé con la radio y la militancia, dos pasiones que compartimos..."

                                                                             ***

- Escuchá. Alta frase se mandó ahí: "... como una lluvia repentina de verano sobre un campo..."
- ... Estaría escabio, ey - ninguneó el Orly.
Dentro del sobre había una fotocopia a color. El tío re joven con una mina hermosa. Un papel escrito con fibra y una sola palabra: Ponele. Una etiqueta de cerveza artesanal, un envoltorio todo arrugado de bon o bon y un ticket de un bar: Estancia Antigua. Mesa 50/0; Mozo: 6, Juan. ¡Esa, tío! Decidí llevar la foto con la "compañera" al ensayo. La pegué en uno de los parlantes.

- ¿Cómo se llama la mina? - preguntó el Lechu.
- No sé. No la nombra, siempre pone "compañera".
- Tá linda, boludo.
- Eh, no te zarpes, logi. Era la novia de mi tío.
- ¡¿Qué sabés si era la novia?! Capaz que la quería conquistar con esa carta, gil - tiró el Lechu.
- Si esa muñeca lo inspiró a tu tío... Capa que no inspira a nosotro también – ironizó el flaco Orly.
- Un crack, el chabón - dije de afuera hacia adentro.
- Alta morocha - batió el Lechu.
- ¿Por qué no le habré dado bola en vida al Berna, loco? – tiré mientras probaba el micrófono, creyendo que no escuchaban.
- Bueno, Raly. Ya fue - dijo el Orly - Tampoco te enrosque, amio.
- Por suerte encontré ese sobre ¿no? - dije buscando un consuelo.
- Má vale - me tranquilizaron a coro.
- ¡No sabés la bocha de libros que dejó!
- Y leelo – me recomendó el Orly - Capa que si pinta de leer má... La Mica, en una de esa...
- No entiendo – lo interrumpí mientras colocaba los platillos.
- ¡Lee má, tigre! Escribí y escribí y te sale una cartita así...
El flaco me sacó del bajón con esa salida. Me quiso decir, a su manera, que la lectura de todos los libros de la biblioteca del tío Bernabé me llevarían a escribir una buena carta a la Mica. Los pibes le festejaron la ocurrencia. Prendieron un faso y comenzó la ronda de fumata. Antes de arrancar con el primer tema, necesité la opinión de mis compañeros de banda.
- ¿Vos decís de escribirle? 
- Ni hablar - dijo firme el Orly.
- ¿Pensás que me puede dar cabida? 
- Sí, Raly. ¿No vite cómo te mira, loco?
- ¿Vos decís?
- Sí, boludo. Escribile. Yo sé lo que te digo. Dejate de hinchar lo huevo. 
- ¡Joya! - dije entusiasmado. 
- ¡Viva Perón, carajo! - dijo el Lechu y destapó una cerveza.
- ¡Viva! - dijimos todos juntos.
- ¿Arracamo Raly?
- ¡Sí! Va... un, do, tre...

                                                                          ***

Estuve todo el domingo pensando qué hacer con la carta. Le pregunté a mi viejo. El chabón, como siempre, me cortó el mambo menos diez: "¡¿Qué sabés si vive ahí, todavía?! ¡Qué correo, ni correo! Andá a buscar laburo mañana, hijo. Haceme el favor."
El lunes temprano, mientras me clavaba una birra para bajar de la gira, el Lechu me convenció de ir hasta el correo. Me dijo que no tenía sentido conservar esa carta. Que tenía que cerrar la historia que quedó inconclusa. No hablamos de otro tema. Me preguntó toda la noche "¿cuánto falta para las diez?". Enfilamos para Oca y entregamos la carta como si fuera algo re importante. Sentí que había hecho algo groso, groso posta. Lamenté que mi viejo no me bancara en esa. 
A la tarde me puse con la criolla a sacar los acordes de La piragua. Sentí un alivio bárbaro, no sé, qué sé yo. En la cena hablé con mi papá. No le conté nada de la carta. Antes de levantarse para ir a dormir, me ofrecí para atender la verdulería que pusimos en la entrada del almacén. Mi viejo había cobrado una indemnización después del despido en el colegio. Me quedé solo en la mesa y releí el final de la carta que había copiado de puño y letra.

                                                                            ***

"... Para concluir, y siempre en sentido de gratificación. Me llevo el frenesí de nuestras caricias, el destello de nuestras miradas, el bálsamo de tu piel, la suavidad de tu voz. Fuiste muy especial para mí. Confieso que jamás volví a hablar por teléfono desde las diez de la noche hasta las siete de la mañana con nadie. Me encantó haber transitado parte del camino juntos, de jugar en la misma vereda por un rato. Suena "El tiempo me enseñó" en el equipo y siento que estuvo bien, muy bien. Fui muy feliz a tu lado. ¿Cómo no agradecerte? Ahora sí me despido como Dios manda. Ahora estoy en paz. ¡Salud compañera!"








13 de octubre de 2014

DON ANTONIO




A pocas horas de un nuevo 17 de octubre, un día triste para todos los peronistas que entendemos y sabemos lo que represento y representa Antonio Cafiero para el pensamiento popular, el movimiento obrero, el pueblo argentino en general. 
Hoy estamos de luto, compañeros. Un histórico, un dirigente justicialista de fuste, “el último de los primeros” falleció hace unas horas. El mismo que nos enseñó en una Asamblea de jóvenes en la Plata que lo mejor del peronismo fue la resistencia, la supervivencia en las fábricas, el surgimiento del liderazgo sindical. 
Antonio, un emblema del peronismo, el recuerdo vivo de una época gloriosa de nuestro país se despidió hoy. Un ejemplo para todas y todos aquellos que dejan horas de sus días en hacer para los demás, en creer en la política como forma de vida, de herramienta de transformación de la realidad, en organizar para construir el bien común. Gracias Don Antonio. Que en paz descanse. Un abrazo al General.







24 de noviembre de 2012

PARANORMALES 21-11-12











Programa radial emitido por www.radiozoe.com.ar FM ZOE 107.1
Miércoles 22:00 a 24:00


Conducción: José Nicotera,Yael Di Giuliano y Raúl Haurat
Operación Técnica: Patricio Fazio y Gaby Nicotera




5 de noviembre de 2012

MONITO ¡LAS PELOTAS!



Recuerdo que en la tarde acalorada y agobiante de Buenos Aires recibí la noticia de la muerte de Favio vía twitter. Fue inevitable no recordar como este ícono de nuestra cultura popular atravesó distintos momentos de mi vida. Son imágenes que emergen ante lo fatal. Un flash back ineludible.

Si bien sabia del cáncer con el que batallaba Favio, como un torbellino de emociones me invadió cuando me enteré de su paso a la inmortalidad. Es como si la infancia, la adolescencia y la juventud se fusionaran en una sola polaroid.

 

- La década del ochenta tenía como líder de audiencia televisiva al canal 9. Favio, en su rol de cantante era un número puesto en los programas de Alejandro Romay. Mi viejo tenía una frase a flor de piel cada vez que lo veía en Finalísima o en Sábados de la bondad - Favio iba en el avión que trajo de regreso a Perón-. Mis hermanas y yo sabíamos que venía esa frase de papá y lo acompañábamos con la mirada. Él quería decir eso, necesitaba decirlo. Papá estaba orgulloso de ser peronista y sentía que de esa manera mantenía vivo el recuerdo de una época querida por él.

 

- Una noche fuimos al cine (cuando ir a la peatonal de Lavalle era bien pulenta) y nos encontramos con dos cuadras de cola atestada de gente. Se estrenaba la opera prima de Marcelo Piñeyro, Tango Feroz. Nosotros optamos por la nueva película de Leonardo Favio estrenada esa misma semana: Gatica, el mono. Por un lado la sala principal del cine Monumental estaba colmada para ver y escuchar la historia de Tanguito y por otro, los presentes en la sala 1 del cine Atlas nos poníamos de pie para aplaudir la escena donde Gatica dice la memorable frase: ¿Monito?, ¡monito las pelotas! ¡Señor Gatica! El soundtrack de Tango Feroz sería número uno en ventas. Gatica, un film emotivo, cargado de simbolismo peronista quedaría opacado por el boom del nuevo/viejo rock nacional.

 

- Las fiestas del Condón Clú fueron un ícono de la movida contracultural de la década del ´90. Fiestas itinerantes donde  tocaban bandas en vivo. Una de las más esperadas por mí eran Las Pelotas. El grupo de Germán Daffunchio y el Bocha Sokol. Solían telonearlos unos pibes de Morón, Los Caballeros de la Quema. Una banda que traía desde el Oeste un poco de reggae, mucha distorsión, un toque funk en los caños y una voz quebrada y sucia completando la imagen. Años más tarde, la banda se disolvió y su cantante, Iván Noble, grabó en su segundo disco en solitario una versión de "Ella, ella ya me olvidó".

 

Vaya este recorrido de mi infancia, adolescencia y juventud a modo de homenaje a la memoria de Leonardo Favio, a mi viejo y todos los compañeros que persisten en mantener vivo el fuego sagrado de aquellos años felices.









26 de octubre de 2012

PARANORMALES-17-10-12



CLICK AQUI PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA : PARANORMALES-17-10-12


Programa radial emitido por www.radiozoe.com.ar FM ZOE 107.1
Miércoles 22:00 a 24:00

Conducción: José Nicotera,Yael Di Giuliano y Raúl Haurat

Operación Técnica: Patricio Fazio y Gaby Nicotera







16 de agosto de 2012

ELSITA

El mismo cordón



Sonriente en la Dirección General. Marzo 2007
Matancera y peronista

Lo bueno de haber conocido a Elsita Lopez es que no te queda nada en el tintero. Todo estaba a la vista. Ella fue pura sinceridad. Tuve la oportunidad de haber conocido a una mujer íntegra, madre ejemplar, "62" de pura cepa, una militante de raza. 
Con la partida de Elsa se fue un pedazo de esquina de Vicente López y las vivencias que solo ella atesoraba. “El tordo” y los muchachos podían estar tranquilos. Elsa sabía guardar un secreto. 
Cuando ella partió, quedé rengo de nuestras charlas mano a mano, de las llamadas telefónicas y sus recomendaciones siempre lúcidas, siempre inteligentes. 
El destino quiso que nos encontremos así sea por un estadio en el mismo lodo, en el mismo cordón. La vida me concedió la posibilidad de conocer a una mujer prodigiosa. Su corazón, ese mismo que soportó con hidalguía los momentos bravos, se detuvo y me dejó el sabor amargo que dejan las despedidas. Su ausencia es un caramelo agrio que nunca termino de tragar. Elsa, matancera y peronista. Una compañera que nunca vamos a olvidar.