4 de mayo de 2013

PLAZA COLÓN




 
Texto leído en Paranormales, programa emitido
todos los jueves de 0 a 2 hs en Radio Gráfica 89.3 Mhz





En un país que amaba ya estará anocheciendo. Todavía recuerdo la noche del 15 abril de 1976 en que tomé el vuelo a Madrid, dejando atrás una vida que ya no sentía como propia. Sólo quedaban los recuerdos, algunos libros y dos fotografías que pude conservar: una junto a mis abuelos que me criaron con tanto cariño y otra de mi madre, a quien casi no conocí.
Estuve radicado treinta y ocho años en España. Trabajé en una editorial importante hasta mi jubilación. Luego llego la inactividad y cuando todo parecía que rebasarían los días de deleitarnos en las mañanas y dormir la siesta, la crisis económica primero y la viudez después, instaron mi regreso. Hace unos meses volví a Mar del Plata.
Mis días aquí se repiten como si fueran siempre el mismo, la rutina prevalece en cada hora. Visito a dos de mis mejores amigos que todavía viven. Recorro todas las disquerías y librerías del centro y me entrego a largas caminatas desde el Torreón hasta el Puerto.
A la vuelta, paro en la confitería Boston de la costa. Tomo un cortado en jarrito, con dos medialunas de manteca (es lo único dulce que mi diabetes me permite comer). Leo el diario La Capital completo con sus suplementos incluso. Agoto todos los recursos de los primeros tiempos de adaptación. Todavía tengo unos ahorros en euros y con la jubilación y la pensión me alcanza para el día a día.
Compré un juego de cubiertos, un acolchado y una jaulita. Tengo ganas de comprar un canario, es una compañía para un hombre de mi edad. Después de las cinco, escucho en la radio portátil de Amadeo el sorteo de la quiniela y acostumbro ir a la plaza Colón y sentarme a mirar el carrusel, ese carrusel al que alguna vez fui con mi madre. Es el único recuerdo que tengo de ella. Ese rincón natal de mi melancolía, ese cilindro inmenso que gira y gira y la esperanza de que en alguna vuelta pueda reencontrarme con la gente querida que ya no está.
El calesitero me mira, al principio pensé que le molestaba mi presencia. Ayer decidí comprar un paquete de pochoclos, como para acercarme hasta la garita de las golosinas pero no tuve éxito, se mostró indiferente y poco amigable.
El guardián de plaza siempre pispea, no se acerca, le debo parecer manso. El banquito donde esperan los padres y abuelos al costado del carrusel es mi nuevo rincón; mi lugar en el mundo.
Pasado, presente y futuro se entreveran cuando se llega a la meta. El ocio impregna las horas, los días y las noches.
Hoy, en mi recorrido habitual hacia la plaza, recordé la noche del 15 abril de 1976. La noche de mi viaje a Madrid. Recuerdo que al llegar a Barajas no tenía dónde ir y me hospedé en un hotel de tres estrellas. Dejé mis cosas y salí a dar una vuelta por la noche madrileña. En la zona roja vi a un hombre muy bien vestido, al lado de una jovencita mucho menor que él. Ingresé a un bar decidido a tomar una copa con alguna mujer, gastar algunas pesetas y pasar un buen momento; pero el recuerdo del ocaso de la tarde marplatense me invadió. Ella me besó en la mejilla, pero esa noche precisaba otra cosa ¡Qué inútiles sus gestos, sus caricias!







15 de abril de 2013

PREGUNTAS







Dejo el análisis político, comunicacional e ideológico sobre el informe de Lanata a quienes saben, simplemente soy un gil preocupado por lo que viene, tratando de entender: 
¿Qué sucedió en estos años?,
¿En qué momento la televisión comenzó a darle pantalla a pibes como este Fariña o en su momento Fort, tan cancheros, soberbios, “vivillos”? 
¿Serán el nuevo modelo a seguir acaso? 
¿Qué me queda como padre? ¿Cómo hacer para lograr revertir esa idea instalada cuando crezcan? 
¡Qué fracaso sería ver a un hijo en esa actitud, esa visión del mundo donde el TENER está por encima del SER. 
¿En qué momento pasamos de Germán Abdala a Miguel del Sel, de Serú Giran a los Wachiturros, del modelo de hombre de familia honrada y de laburo a éste imbécil tan arrogante?







12 de abril de 2013

RUMBA & BLUES





Estadio de River, primavera de 1992. Llegaron temprano, serían las seis de la tarde más o menos. No habían almorzado. Compraron en la Shell de Udaondo dos Cindor Shake frías y dos paquetes de galletitas: uno de Rumba y otro de Mellizas. Tarde-noche de chocolatada y blues. Ella fumaba, el no. Él jugaba en deportivo Riestra. Un stopper rústico con limitaciones técnicas. Además le molestaba el humo; años después se convirtió en un fumador de paquete y medio diario. Conservaba algunos juguetes de la infancia. Pedía permiso para salir, no sabía hacer su cama y de vez en cuando hacia alguna compra en Supercoop. Ella era glamorosa y algo presumida, le gustaban los Guns and Roses y a él las mujeres como ella. Allí estaban en el campo del monumental. Extasiados por el blues y rocanrol que desparramo la troupe de Pappo y Black Amaya en el escenario del gallinero.

Ella abrió un cartón de Malboro light de diez, prendió uno y el humo en su cara invitaba a comerle la boca. Cuando finalizó el show del Carpo, la espera se hacía cada vez más densa. Estar en ese lugar no era políticamente correcto para el manual de un rocker stone ortodoxo. Los Guns eran la banda del momento. El estadio explotaba. Fue hasta el baño, miró la puerta de salida… Decidió quedarse, no se podía ir. La morocha le debía un beso y recordó que el paquete de Rumba aún estaba sin abrir.










9 de abril de 2013

3era TEMPORADA







Arranca la 3ra temporada de PARANORMALES.  Nuevo día, horario y casa. 
Radio Gráfica 89.3. Los esperamos!








Conducción: José Nicotera y Raúl Haurat
Producción: Laura Ristol
Catering: Churrasquería " El Exmo"