7 de septiembre de 2013

CIERRE DE LISTA








Voy a poner mi mejor cara de poker y escuchar los porqués de Emilio... No sea cosa que piense que estoy cerrando con el Frente. “Sí, al final Tito nos traicionó, se fue con el garca del pibe, ¿podés creer?” Emilio sabe que no me gusta el café y me pregunta siempre si quiero cortado o una lágrima. ¡Qué imbécil! Si no fuera por la política este gringo de mier… Estaría dando números en la mesa de entradas.
¿Cuándo va a ser el día que pueda ser puntual? Este tipo no conoce las calles ¿y es mi chofer?, yo no lo puedo creer. ¡Qué garrón! ¿Por qué siempre me embocan un chofer familiar de alguno? Siempre igual... Siempre igual. ¡Clink! Otro mensaje más, uh. Este polaco no puede resolver los quilombos solo y me manda mensajes a mí ¿Por qué no me llama? Bastante tengo con mis problemas para estar atrás de él con los embrollos de la llavi; demasiado que lo apoyé en la lista de la Junta. Ahora que llegó me rompe las pelotas. ¡Sí, ya sé! No te bajaron los materiales. “Tito esto, Tito lo otro”, la misma cantinela, ¡siempre la misma canción! En cada asamblea, en cada reunión, en cada puto plenario del partido. ¿Te crees que vos solo tenés quilombos, pibe? ¿Te crees que a vos sólo no te dan bola de arriba? ¡Ya empezaron las quejas! Este tipo me tiene podrido, vive peleando y gritando con los tacheros. ¿Por qué no agarró Pellegrini? ¿Para qué carajo pusieron el Metrobus, imbeeecil? Vive recordándome que fue fercho de El Tordo... ¡Fuuu!! !Fuu!! Respiremos hondo o me va a dar un ACV y voy a ir a parar al hospital. ¡Qué tipo de mierda! Pensar que podría haberme preguntado cómo llegar a lo de Emilio..."Doctor, quédese tranquilo, sé cómo ir” ¿A quién se le ocurre mandarme a este pibe?
Si es verdad lo que me dijeron estoy fuera de la lista... Estoy cocinado. Bueno, al menos no me cortaron los baruyos, la caja chica y los contratos del municipio, ¡ese sí que hubiese sido un quilombo! ¡Justo ahora con tantos compromisos por cumplir! ¡Ya va, pendejo de mierda! ¡Ay!! ¡¡ La pu...que lo reparió!! Se me cortó la comunicación, estos teléfonos nuevos, la con..., tan sensibles, hacen lo que quieren… ¿Y vos qué me miras con esa cara? Lavá el balde antes de limpiar los vidrios, negro de mierda. ¿Tendrá wi fi en la oficina este gringo alcahuete?  Eso me pasa por no revisar los correos antes de salir. Bueno, que esperen... ¡Hoy se define la mía, che! ¿Y eso? ¿Qué es eso? ¡Lo que me faltaba: la Tana juega para legisladora también! ¡Hija de mil de putas! Esta mina va sola en la lista, la quiere toda para ella. Me pican las manos ¿serán los nervios? La política un día de estos me va a matar ¿No estaré viejo para esto? ¿No será el momento de retirarme? ¿No debería disfrutar sin hacerse drama como me pide Esther? ¡Estas mujeres sólo logran que uno piense en pavadas en vez de cosas importantes! Me estoy poniendo viejo, que lo parió, carajo… ¡Hace veinte años hubiese estado tranquilo! Fui Diputado, Secretario de Estado... y ahora estoy nervioso por una banca de mierda en esta ciudad de mierda…Despacito, despacito… A respirar profundo y escuchar si es por sí o si es por no. ¡Qué mierda el cierre de listas! La puta que lo pario... Las encuestas me tiran al bombo. ¡Miralo a este! ¿Qué pensará este pibe de mí? ¡Qué va a pensar! Tiene que estar atento para no chocar y no perder el laburo. Las veces que habré pensado sentado frente al volante “qué hago acá”; si este muchacho supiera de dónde vengo, como mierda empecé, que fui chofer... y que el título... el título no existe, lo compré por dos mangos, se acabaría el “Sí, doctor” me encajaría un bollo y me tiraría por la ventanilla. De frente march.












2 de septiembre de 2013

RUSO







El Ruso es Gardel. Su programa “La heavy” fue pura sinceridad. Un espacio radial que suscitó la duda, las ganas de estar en un estudio alguna vez. Si bien no tuve ni tengo un sólo disco de heavy metal, a las editoriales de Norberto Verea las esperaba como los viernes. 
No todo era metal en las madrugadas de Rock and Pop, sonaba algún blues de vez en cuando. La primera vez que escuché a Muddy Waters y Buddy Holly fue en su programa.

El comienzo de la década del noventa fue una época de cambios, hormonales-propios de la pubertad- e ideológicos. Años donde se necesitaba de una voz con autoridad donde recostarse. La dirigencia de entonces no inspiraba, la revolución productiva nunca llegó. El ansiado salariazo tampoco.
El adolescente adolece y yo encontré en La Heavy Rock and Pop un lugar, como tantos otros pibes. Me acobijó en la larga madrugada de 1991 hasta 1995 cuando el programa finalizó. 
La heavy salió al aire mientras un grupo de diputados peronistas disidentes (llamados más tarde el grupo de los ocho) esgrimía en el recinto sus verdades en contra de la ola de privatizaciones neoliberales. Esos tipos te invitaban a seguir creyendo, participar y militar. El grupo de los ocho remaba contra la corriente, lo que es mucho decir.

Épocas de sintonizar el dial en 106.3 a las cero horas. La radio con el volumen bajo... dormirme y no apagarla, al otro día ir al colegio semidormido, pero feliz de salir al recreo largo de las 10:10 y comentar algún pasaje de "la heavy".
Cuando se apagaba el velador, llegaba la voz del Ruso en la oscuridad de mi habitación. Sus editoriales iluminaron el albor de los primeros años de la década ... El Ruso fue luz. 
El Ruso es Gardel.








6 de agosto de 2013

SELVA







Selva era hermosísima. Una noche en la puerta de la Federación de Box resolví encararla. En la charla me confesó que vivía en una pensión, se había ido de la casa del padre cuando tenía catorce años. El viejo la cagaba a palos. Me dijo que no le diera bola, que había fumado mucho.
- Mirá, yo pensé en pegarme un viaje... Lo pensé posta, boludo... Y en un tiro escuché una canción en la radio ¿entendés?, ¡y ya loco! me quise quedar un toque más, ¿entendés?, un toque.
Tarareó la melodía del tema, afinaba muy bien. Me sorprendí al escucharla.

Nos vimos dos veces en la semana. Un día lunes en un hotel de Yerbal y nuestro segundo encuentro, creo que fue un jueves, en su casa de Barracas. Tenía dos perras. La más chiquita se había encariñado conmigo. Se llamaba Joni, como Joni Mitchell. Selva preparó la mesa y cenamos sin hablar. Pasamos al living y la charla comenzó con total naturalidad. Recuerdo que sus piernas contrastaban con el sofá color ladrillo. Rondamos por muchos temas. La música claramente, su adoración por el Indio, la política, la literatura... Cuando llegamos a la revolución cubana surgió alguna que otra polémica. Teníamos dos o tres tópicos en los que solíamos disentir. Salteamos el postre y un café doble bajó los decibeles. La púa del disco se estancó y el silencio no estuvo nada mal. Busqué mirarla pero no lo logré. Pestañeaba muy seguido al hablar, estaba tan sumergida en sus pensamientos que ya no le atañía el interlocutor. Cuando los párpados recobraban su ritmo original, sus ojos se entristecían. Pasamos la noche juntos y quedamos en vernos el sábado siguiente en el Viejo Correo.
Ella no fue, nadie supo decirme donde estaba o no quisieron decirme. Paraba con unos pibes de Huracán de la facción José C. Paz en un nudo del barrio Espora. Los quemeros no veían con buenos ojos a los que les zarpaban minitas de su banda. Yo tenía diecisiete años, era un pichón de burgués jugando a ser rocker de excursión por la vida marginal de los sin jopo en el auge del uno a uno. Ella vivía de lunes a lunes de gira, sin preocuparse por nada. Me contaron que una noche en la villa de Cobo, le tocó perder.
Recién busqué la canción, la que tarareó Selva en la Federación de Box. Decidí dejarla un toque nomás... Sólo un toque como ella decía.
El fraseo de Joni Mitchell cantando “Woodstock” me transportó a esa noche en el cordón de Castro Barros. Entendí que ahí, sin sillas ni manteles, me sentía vivo, sin la parquedad de caerle bien a nadie. Era el que quería ser, usurpando la calle, tomando un Algarves corazón con una mujer de tan sólo diecinueve años que escupía su verdad y me invitaba a patear tableros. 
Selva era de esas minas que te mueven la aguja, que se van sin despedirse y nos dejan rengos de buenos momentos entre tanta gente sin swing. Hoy estoy sitiado de un gentío que se indigna mirando el Martín Fierro por televisión, que deja su salud a las puteadas en una platea, que se enoja con los árbitros, verduguea al trapito y lo después lo twitea. Selva fue de esas personas que todos conocemos alguna vez. Aparecen, se van, nos atraviesan el alma y hoy puedo recordar en una canción, en una sublime cadencia.









23 de julio de 2013

EMOCIONA





Después de una tarde en el parque,
terminamos el día en los estudios de Radio Zoe…
Julián al día siguiente hizo este dibujo









“que lindo RAUL ME IMAGINO TU EMOCION BESO”
P F 

“multifacético , PAPÁ, con los brazos largos para abrazar y conectado con la radio”
M P 

 “es lo mas ese papa”
M B

 “Esa imagen gráfica es impagable.”
E T

“Sol radiante, azul del cielo y papá con luz verde, no hay mayor positividad y energía que un niño pueda reflejar de la imagen paterna!!!!”
G S 

“Me dí cuenta de los auriculares!! Qué precioso que te haya dibujado así. Con auriculares y feliz”
L L 

 “me muero, es un flash, saldrá al padre”
M B




¡ MUCHAS GRACIAS!