14 de noviembre de 2016
5 de noviembre de 2016
1 de noviembre de 2016
LA PERLA
El
sábado fui a ver a Starc y los Repartidores en vivo en La Perla del Once.
Nuestro primer show de rock junto a July y sus muñecos de Slugterra. Un recital
soberbio con un sonido limpio y ajustado. Héctor Starc y su banda están más
vigentes que nunca. El público pidió temas de Aquelarre, Almendra y Seru Giran;
los músicos respondieron a los pedidos con las ganas de una banda de garage. 30 de octubre de 2016
23 de octubre de 2016
16 de octubre de 2016
LITERATURA DE TODAS FORMAS
15 de octubre de 2016
8 de octubre de 2016
3 de octubre de 2016
FÚTBOL Y LETRAS
1 de octubre de 2016
27 de septiembre de 2016
LEER Y VOLVER
Organiza: Departamento de Peñas CASLA. Entrada libre y gratuita
26 de septiembre de 2016
JUANSE
Profetizando lo que vendría, los Ratones nos mostraron el camino con un repertorio de standars del rock, el blues y rhythm and blues. Ellos fueron la antesala del desembarco de sus majestades satánicas al país. “Esta noche toca Juanse y el año que viene tocan los Eston” cantábamos.
Ante tantos memes dando vueltas en las redes sociales a próposito de la visita del ex líder de los Ratones Paranoicos en los almuerzos de Mirtha Legrand quería recordar un fragmento del Ilcorvino para refrescar un poco la memoria “A Juanse lo acusan de `Pomelo´, como si Charly, Spinetta, Fito o Calamaro no tuviesen nada que ver con ese personaje estereotipado que puso entre la espada y la pared el oficio de rockero argentino. Probablemente nadie en el rock argentino, a excepción de Páez, esté más atento a la tradición de Spinetta y Charly que Juanse”
21 de septiembre de 2016
RESCATE EMOTIVO
Esto
viene y se va, viene y se va y ayer vino con más fuerza que nunca. Retornó ni
bien subí a la autopista con la virulencia de quien se sabe el mandamás en el
arrabal del subconsciente. Pensé en bajar en Jujuy - ¡no puedo ser tan cagón! -
me dije. A la altura de Boedo vi un islote como un oasis en el desierto. Seguí.
No podía parar. Visualicé el Parque Chacabuco de coté, el corazón latía cada
vez más fuerte, habían pasado dos minutos de reloj, ciento veinte segundos
eternos. Las piernas tiritaban de manera involuntaria, la izquierda se amotinó
y se permitió temblar con su propia coreografía lejos del pedal del embrague
donde tenía que estar. La derecha, en todas sus formas, siempre sabe lo que
hace. Precisaba que responda. Acelerar y desacelerar eran vitales para que el
auto siga en movimiento. Busqué el carril de los lentos, disminuí la velocidad
de ochenta kilómetros por hora a sesenta. Al llegar a Avenida La Plata oí la
vocecita de Valentino como quien escucha debajo del agua un murmullo en la
superficie – Pa, yo lo único que le dije a Elías fue "cachete
inflado" – Caí en la cuenta que había comenzado una conversación donde
formulé una pregunta. Recordé a la promotora de pechos turgentes en la sucursal
de Kansai cuando me ofreció los accesorios para el auto y los rechacé por el
costo que implicaba en ese momento. Entendí que el levanta vidrios eléctricos
no sería de gran uso. Ayer hubiese sido vital para mí. Bajé la ventanilla como
quien levanta una persiana de madera pesada, todo era más trabajoso de lo
normal. El aire ingresó sin pedir permiso. Al golpear en mis mejillas me dio
esperanza y el ímpetu de continuar. Visualicé la curva de Medalla Milagrosa y
las pulsaciones eran cada vez más potentes, el corazón palpitaba en mi garganta
reseca. – No le digas cachete inflado a Elías, Valen … igual, igual no es tan
grave – exclamé con un tono más enérgico de lo habitual para escuchar mi voz.
Súbitamente, me vino la imagen de Kiko, quise reírme pero no pude. La
advertencia del desvío al acceso Oeste alumbró el interior del auto y abrigué
por primera vez la sensación de llegar a destino. La luz naranja avivaba el
avance hacia las cabinas y sentí algo similar al cansancio de llegar a la
Catedral de Luján después de peregrinar sesenta kilómetros. Ejecuté una
maniobra por reflejo, me ubiqué detrás de un camión. Desplacé el volante
lentamente de carril en carril hasta llegar al peaje de Dellepiane en punto
muerto. Al alcanzar las cabinas detuve el auto con el freno de mano. Ya no me
quedaban fuerzas. Le entregué mi billetera a la cajera, intenté mirarla a los
ojos y le expresé con una mímica imperfecta - no me siento bien - La mujer
carpeteó con diplomacia y distinguió que no iba solo. Se sacó los auriculares y
me indicó como llegar hasta el guardarrail enclavado a la derecha de la
autopista. Al atravesar el peaje sentí que el alma retornaba al cuerpo.
Valentino
no entendía nada, le expliqué que necesitaba parar unos minutos, que estaba
conmovido por lo que habíamos vivido en el Nuevo Gasómetro. San Lorenzo le
había ganado a Vélez 2 a 1 con un tremendo golazo de Blandi al palo izquierdo
de Alan Aguerre. Mi hijo dudó – Valen, tengo que parar acá– expresé con la
última gota de saliva, al tiempo que maniobraba tres metros en marcha atrás
asistido por personal de AUSA y una mujer muy joven de la Policía Federal.
Walter, un muchacho de unos treinta y pico de años, con la campera amarillo
flúor y bandas grises que brillaban en la oscuridad, me ofreció llamar al SAME,
le indiqué que no era necesario y le guiñe el ojo. Valen me vió justo y quiso
saber más. Le dije que había parado por la emoción, que la pasión por San
Lorenzo es así. ¡Inexplicable! Que su mamá iba a entender la demora porque ella
también es una apasionada por el fútbol. Walter adivinó la jugada, afanoso y
bien predispuesto entró y salió de una oficina con una botella de Coca de 600
cm3 fría. Alguien que no conozco, que no vi nunca antes me ayudó a solapar la
verdad. Valentino aceptó la explicación y saboreó la Coca Cola mientras Walter
se confesaba hincha fanático de Platense. Me pregunté ¿Cuánto hace que no
contemplo la luna abrazado de mi pichón? La noche no podía ser más perfecta.
Algo sucedió que no puedo poner en palabras. Había salvado mi vida y algo más
importante, la vida de mi hijo. Llamé a mi amigo Alejandro Faure, otro cuervo
de alma, que esta primero en mi lista de contactos y primero cada vez que lo
necesito. A los diez minutos llegó con un remis y nos rescató de la autopista.
Walter se arrimó, lo despedí con un abrazo y me reveló - está todo acá
Miguelito, todo acá - señalando con su índice la cien. Le agradecí y le revelé
que desde esa noche tenía dos motivos para simpatizar aún más con el calamar:
El Polaco Goyeneche y él. Le di un beso a la joven policía. Subí al auto y me
desparramé en el asiento del acompañante. Ale puso primera, la luna llena se
acostaba sobre el horizonte del Bajo Flores, Valentino sacó las figuritas de
Pokemon de su bolsillo y las ordenó en el asiento trasero dispuesto a continuar
con el juego que comenzó unos minutos antes, cuando el torrente irrumpió en
plena autopista 25 de Mayo.
13 de septiembre de 2016
27 de agosto de 2016
DÍA DE LA RADIO

En cada noche, cada día y en cada minuto que estuve al aire he sido feliz. Hasta mi hijo Julián recibió la energía que se respira en un estudio y eso no es un dato menor.
Al aire entendí que la radio no es sólo el momento que la luz roja se prende... La radio, amigos míos, es una forma de vida.
¡Feliz día de la RADIO!
24 de agosto de 2016
LLEVO FUEGO
Estoy esperando un bebé. Miro un microondas y pienso en vos. ¿Vos podrías imaginarte lo que es un microondas? Hay computadoras por todos lados, papá. Todavía puedo olfatear el tufo a los colorados cortos que fumabas. ¿Cuál fue la causa tan justa para dejarme sola? ¿Cuál? ¿Un mundo mejor? Creo que estoy loca. Me gustaría escribir una novela que se llame Colorado corto. Quiero relatar lo que sufro al sentir (aún) el olor de tus cigarrillos como un incienso eterno. Te cambio toda la comida macrobiótica, el crossfit y toda esa mierda por una pitada de colorado corto tuyo que me abrace en este invierno tan frío. Me siento sola. ¿Puede ser que todavía te extrañe? ¿Puede ser que un estampido que te arrancó de mi vida aún suene en mis oídos después de treinta y nueve años?
Perdí mucha sangre, estoy en observación. Tu nieta es hermosa, está en la nursery. La enfermera me dijo que asimiló bien la primera mamadera y la segunda la vomitó. Están estudiando si es insuficiencia gástrica o algo menos complejo. En el lactario me enseñaron a sacar el pezón para darle la teta a Maria Eva cuando la trasladen a la sala. Hay dos mamás que no consiguen sacar la tetilla. Antonella, mi compañera de sala, me interroga todo el tiempo, me pregunta si elegí el nombre por algo en especial. Ella comenzó a militar hace muy poco. Le hablé de Cooke, sí, de Cooke. Mamá me decía que vos lo admirabas. Leí todo lo que pude encontrar de él. Antonella no sabía que era argentino, no sabía que fue uno de los cuadros más lúcidos que dio el movimiento. Emanuel, el padre de tu nieta, también lo leyó. Está lejos de ser un cuadro. No entendió, se subió a la ola sin tabla y se quedó con algunos vueltos. Se borró de un día para el otro, papá. Está en Italia, fue a malgastar la guita que no es de él. Se quedó a vivir allá con una colombiana. Si vuelve, lo esperan compañeros descontentos y una "causa" judicial. El pelotudo salió a forjar su contraofensiva repartiendo volantes en la plaza del barrio. Pasamos dos noches juntos y la segunda quedé embarazada, papá.
Estoy tan decepcionada de los hombres, de vos, de él, de todo, papá. Me siento muy sola, perdí mucha sangre. ¿No sé quién podrá cuidar de mi beba? Espero que sea una mujer que le dé amor de mamá. Ésta enfermedad me apaga de a poco. Ni el partido, ni el general, ni vos me sacarán de esta. ¡La puta madre! Batallaste para que la gente viva mejor y hoy no me podes alcanzar ni un vaso de agua. ¡¿Te das cuenta?!
Me confirmaron que hay un listado de matrimonios en espera por adopción. No puedo más. Mi instinto de madre me dice que velarán por la vida de mi hija, de tu nieta. Quédate tranquilo. No conozco ninguna Eva gorila. Ya estoy subiendo, perdí mucha sangre. Nos vemos en un ratito. Llevo fuego.
14 de agosto de 2016
RUN CACHIRULA RUN
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| Lugano I y II. Bs As. Argentina |
La anécdota puede resultar escueta y simplona, pero para quien escribe, llegar de ese modo a un recital en Capital Federal era todo un suceso.
12 de agosto de 2016
A VECES LA INFANCIA ES MÁS LARGA QUE LA VIDA
Los protagonistas, en cambio, supieron esperar y contemporizar para actuar con discreción y mesura. Estela, sin dudas, forma parte del segundo lote y nuestro amigo Alejo, también. Él no renuncia a su causa y como un noble caballero sigue mirando hacia la puerta de entrada en cada acto, en cada inicio del ciclo escolar.





























