18 de mayo de 2017

CLAVE DE SOL






Si fantaseara con escribir un libro, publicarlo, presentarlo rodeado de amigos para sellar la noche con blues en vivo, escribiría que eso solo puede suceder en mis sueños. Pero no, ¡ocurrió!
Al enterarme que Sol Bassa fue seleccionada en la terna "Mejor Álbum Nuevo Artista de Rock" por su disco debut Dedos Negros en los Premios Gardel 2017 sentí una alegría inmensa y recordé la tarde del 18 de marzo, cuando Fran y el Oso gentilmente, la invitaron a tocar a la presentación de Al blues no se llega por felicidad.
Intercambiamos libro por disco. A “Dedos Negros” lo escuché varias veces. Sol Bassa como los legendarios bluseros brinca sobre el diapasón como un niño con su juguete preferido. El slide se tutea con la guía de posición de su Stratocaster y le imprime al álbum una textura onírica psicodelica que me recuerda al George Harrison de Cloud Nine.

A la semana siguiente fui a verla con Magui y Pol al Centro Cultural El Surco junto a Esencia Yaguar. Estupendo show. Como los mejores exponentes del culto local a la improvisación blusera sus canciones me transportaron de Boedo a Indianola, Mississippi. Un sonido ajustado con rocanroles al palo y sutilezas con cercanías al jazz.

Play en inglés significa tocar y también expresa jugar; Sol traduce ambos conceptos en uno con la devoción de un luthier altivo que contempla su creación.

Gracias a Sol Bassa, Juan Reinoso y Francisco L'Huillier por musicalizar una tarde-noche de blues, hechicera y literaria.





¡Levanto mi copa por esta buena nueva. Felicitaciones, Sol!


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