16 de diciembre de 2019

MADURAR HACIA LA INFANCIA II




1
¿Ya está cerrado, Oscar? Me estoy jugando todo. Atrás mío hay mucha gente, ¿entendes? ¿Estás seguro, no? ¡Cómo! ¿Cómo que en la próxima elección? ¿Las legislativas? No, no. ¡Falta mucho para eso, Oscar! Oscarcito, me matas. Me partís al medio.

2
¿Cómo es el aula, papucho? ¿Cómo se llama la seño? ¿Ya lees? Naaa ¡Qué bueno! ¿Quién es el nene que te hizo llorar? Contame Valen, contame… ¿Un cuento? Para, dame un cachito.
Si, si, puedo hablar. ¿Cómo estamos? Mira que espere dos años. Me estoy jugando todo. Atrás mío hay mucha gente. ¡Cómo! ¿Otra vez? ¿Cómo que en la próxima elección? ¿Las ejecutivas? No. Falta mucho para eso Oscar. Oscarcito… Me matas. Me partís al medio…

3
¿Cómo es el aula? ¿Cómo se llama la seño? A ver, no me digas. ¿Andrea? ¿Carolina? ¡No! ¿Silvana? Para, para. Ya la tengo. ¡No vale hacer caras! ¿A ver cómo lees? ¿Ya aprendiste, no? ¿Y ahora?, ¡¿multiplicación?! ¡Qué lindo! ¿2x2? ¿Un cuento? Dame un segundo, Valen, un segundito nomas…
¡Oscarcito querido!… Sí, sí. Entiendo. Pero tengo a toda mi gente… ¿Me estas cargando? No, ese contrato no me lo bajes. La piba, la piii … es de verdad. Dale, dale… Sí. Si, entiendo… ¿Me conseguiste la acreditación para mañana? ¿Cómo que acreditación, Oscar? La apertura de las sesiones, crack….

4
¿Cómo andas Valen? ¡Ah, mira! En inglés. En inglish, ja ¿Cuándo aprendiste eso? ¡Qué bárbaro! ¿Ese quién es? ¿El hombre gato? Miraculous: Las aventuras de Ladybug, ¡Mier…! ¿De qué se trata? ¡Qué lindo! ¿Un cuento?
¡Hola! Si, decime. No, no. ¿Qué me va a pasar? Te hablo normal. Dale, Oscar. Está perfecto, che. Dale para adelante… ¿Qué me va a molestar? Atendé tranquilo. Tranquilo nomas…

5
¿Aprendiste a multiplicar? Claro, me habías dicho. ¡Que cabeza la mía! ¿Y ahora?, ¿División? ¡Ah! ¡Qué lindo! ¿Seis dividido tres? ¿Un cuento? Dame un segundo, hijo, un segundito nomas…
¡Tanto tiempo! No, no… ¡Por favor, Oscar! No, no querido. ¿Cómo me voy a enojar? Confío en tu criterio. Sos el Chu, que digo el Church... el De Gaulle… Claro, claro… Dale, si Oscarcito. Sí, sí. A tus ordenes, compañero. Tenes que crecer… Claro, tus pibes… el Carib… Tienen que conoc… Claro, ¡Qué Santa Teresita! Pobres, sí, sí. Perfecto… Impecable…


¿Qué haces, Valentino? ¡Qué sorpresa! ¿Por dónde andas? Dale, disfrutá. Disfrutá, hijo. ¡Qué lindo! ¿La gente? Son medio medio… ¿Son fifi los franchutes? ¿Ah, no? Estuve con mamá. ¡Sí! Hoy habló. Si, se acordó de vos, de Junior. “¿Y el pedito?” — me dijo. Porque la erre medio que se le pianta ¿viste? ¿Cuándo vas a venir, Valen? Ah. ¡Mira, vos! ¿Bientôt? ¡qué bárbaro! Si, si ¡Como aprendiste, eh! Atendé tranquilo, hijo. Bueno, bueno. Conectate cuando quieras. No hay problema. Sí, sí. Me entretengo con las plantitas que me encargó tu vieja. Si, una pinturita. Dale, no es necesario, hijo… Con la pensión, si, sí. Los muchachos del gremio que me tiran un hueso… No hay problema. Te quería contar un cuen... que me cont... Ah bueno, bueno. Un besito a mi nietito hermoso. ¡Cuatro ya! Me encantaría. Vení cuando puedas. Saludos a la pat… mándame videos. Dale, dale cabezón… yo tamb… yo tamb…

6
Una noche me quedé más de la cuenta. Corrieron más copas de lo debido y no registraron que debajo de la mesa se ocultaba un pibe de ocho añitos. Tenía dos muñecos, mis preferidos, Han Solo y Chewbacca. Papá, con un tono de voz diferente, le contó a tío Héctor algo sobre un compañero de estudio. Era su amigo. Llegó de Ecuador a estudiar a la Plata. No me acuerdo el nombre porque me distraje jugando. En realidad no me distraía porque yo jugaba en serio. Unos tipos uniformados patearon la puerta de la pieza que alquilaban. Papa dormía, el ecuatoriano no. Le encontraron unos folletos en su bolso. Papá no lo vio nunca más. 

(1) Cerraron la facultad de medicina. Mi viejo estaba en tercero. Con los años entendí que las palabras y el pensamiento son más peligrosos que un fusil.

7
Ayer discutía con unos amigos sobre vos, hasta donde los niños deben saber cosas y hasta donde no. Me sorprendí. Fui el único en la mesa que te bancó. Objeté que las chicas y los chicos tienen que ser lo que son: niños. Jugar, ir al colegio, hacer algún deporte, cultivar la amistad y sobre todo ser lo que son. Uno ya de grande, tiene el vicio de buscar la aceptación, y en eso vamos a lo conocido. No te la jugas más.

8
Por eso te digo, gracias por estar todavía. Porque en el fondo me gusta cuando Valen me llama para matar arañas. Como sea quiero agradecerte la felicidad que me das. Al decir del Nano, no pude impedir que sufra. Pero sí pude darme cuenta y disfrutar del momento fugaz de su inocencia, sí pude entender que algunas cosas que dejamos pasar desaparecen como pompas en el aire. Hay tanto padre enceguecido, hay tanto padre que nunca ejerce, con tanto apuro por llegar a los confines de las almas que la desdicha envuelve, que creo, querida infancia, que venimos haciendo un buen equipo.
Te propongo que cuando te vayas, quedemos en encontrarnos de vez en cuando. Capaz que con mi propia niñez podamos reunirnos vos, yo, Han Solo, Chewbacca y jugar con un Woody y un Buzz Lightyear que conservé.

9
¡Gracias! Sé que te tenés que ir. No voy a hacer como otros que se empecinan en que te quedes nomás para mantener la dependencia de sus hijos. De ninguna manera, la vida debe seguir su curso. La vida no es juego — dicen. Creo que no dejamos de jugar porque envejecemos. Envejecemos porque dejamos de jugar.

10
¿A que jugamos? — se preguntarán. Algunos juegos parecen inocentes, a veces no. En ocasiones el juego consiste simplemente en vivir como si todavía no nos hubiera ocurrido lo mejor. He perdido horas inestimables en tareas desatinadas. Declaro que pienso seguir jugando. El que quiera seguir jugando va a ser mi amigo. Y el que ya no juegue más, se irá a un cielo de olvido en dónde, así como muchos griegos al morir se convertían en constelaciones, irán a ese cielo de mis olvidos y se convertirán en constelaciones que tienen nombres y apellidos. Quiero dedicar este relato a mis amigas y amigos queridos que siguen jugando conmigo este juego hermoso pero fortísimo de hacer un programa de radio en el que parece que uno lee relatos, comenta un libro y en realidad nos estamos jugando el alma.

11
¡Hola Valen! ¿Qué tal, papito? ¿Cómo es el aula? ¿Cómo se llama la seño? ¿Quién es el nene que te hizo llorar? Contame hijo, contame todo. Tengo tiempo. No, no. Ya no atiendo el teléfono. Ya no… ¿Un cuento?... Sí, claro. Había una vez un chanchito que se llamaba Pedro. Una vaquita que se llamaba Delfina...


Texto leído en el programa de radio Manual de Perdedores FM Zoe 107.1 Mhz







(1) El 29 de julio de 1966, la dictadura sancionó el decreto ley 16.912, que ponía fin a la autonomía universitaria y establecía la intervención de las universidades nacionales. Esa misma noche, policías armados irrumpieron en facultades de la UBA.


15 de diciembre de 2019

MANUAL DE PERDEDORES | 14 DE DICIEMBRE




Especial: LITERATURA INFANTIL




 Mientras permanecen las aulas deshabitadas y los pupitres desiertos hasta el próximo ciclo lectivo, la radio encendió los micrófonos para escucharlos. Tenían mucho para decir.
Nos visitaron siete niñas y niños. Lectoras/es de lujo.
 🎼Serrat, Lil Nas X, Shawn Mendes, Camila Cabello


 ¿Te lo perdiste? MDP delivery




Bar Miramar ( Sarandí y San Juan)




🎧 PODES ESCUCHAR EL CAPITULO 137 🎧











12 de diciembre de 2019

8 de diciembre de 2019

FIESTA DE CIERRE CASLA 2019


"Ser de San Lorenzo es un interminable sobresalto, una carga que se arrastra en la vida con tanto desconcierto y orgullo como la de ser argentino".


 Osvaldo Soriano












Desfile en la previa de San Lorenzo vs. Patronato











MANUAL DE PERDEDORES | 7 DE DICIEMBRE




EL VALLE DE LA LÁGRIMA

#Capítulo136

“Nacer no tiene cura. Curar es una palabra muy seria. Somos violentos dolores. Guardo mis penas por verme bien. Lo que se rompe no tiene arreglo pero se lo puede mejorar, dejarlo lindo”




 Nos visitaron la autora de poesía, teatro, narrativa y magister en escritura creativa Julieta Desmarás y la actriz y Licenciada en Letras Júlia Rosell Fieschi


 Hablamos sobre “El valle de la lágrima” un monólogo que forma la obra “La hora rancia” escrito por Julieta e interpretado por Jùlia
 Julieta nos explicó cómo es tridimensionar la poesía

Yulia interpretó un fragmento de “El Valle de la Lágrima”

¿Te lo perdiste?  ¡MDP delivery!

🎼Sumo, Iván Noble, Kalika, Joe Dolan



🎧 PODES ESCUCHAR EL CAPITULO 136 🎧



1 de diciembre de 2019

MÁGICA LUJURIA








Al sentarme a leer me transporté a una aldea japonesa en un incierto tiempo pero que, con seguridad, es un antes.

Mientras el semáforo en rojo zanjaba el paso hacia el bajo, Kotaro perdía a la mujer que amaba ¿Kotaro estaba enamorado de Oriko?, ¿Cómo se puede pensar en conmemorar una mujer persistentemente? ¿Acaso no hago otra cosa que evocar a una mujer que vive en otra aldea y soy yo quien está muerto para ella?

 

Pedí, a pesar del calor agobiante, un mate cocido con leche y tostadas con mermelada. Fue como merendar con mi niñez. La formalidad del mate cocido rebasa en una jarra miniatura con leche caliente, saquito y un tazón. No he presenciado aún la experiencia de la ceremonia del té. Un ritual que aspira a la simplificación de los modales, del lenguaje, y del movimiento. Asistí al rito de sentarme a leer «Shunga»

 

Llegaron las tostadas y conquista las páginas Taru, el López Rega de Kotaro. El lacayo con información ineludible para operar al resto de los personajes. El narrador no toma partido, pero advierto una de las voces más importantes de la literatura actual. Taru, mayordomo y lugarteniente es bruto y retorcido. “No hay peor cosa que un bruto con inquietudes” señalaba Perón.

Kotaro lanza una frase que descarga sobre el tazón “desde que deje de ser niño llorar se me hace imposible”. El crepúsculo demora en asaltar las calles. Sobre la fachada del Banco Nación, se divisa un destello que rebota y crea una estrella de seis puntas.

 

Debo leer sin pispiar el teléfono. Ella miró mi estado y eso me dio un gusto a complacencia que se mixtura con el primer bocado de tostadas.

La descripción de Kazuma no tarda en llegar “es muy alto y fuerte como un buey. Se dedica a la usura” La luz del semáforo se afirmó en verde y pensé en un Hulk subido a la copa de un álamo. Un Hulk semi convertido, enclenque y sagaz como en la última de los Vengadores.

 

Como si Kazuma desertara de su aldea para anclar hasta el Flores del Ángel gris dice “no se puede conocer el verdadero placer si antes no se sufre con la sinceridad que el sufrimiento necesita.” Kazuma se baña en la tonalidad de Onetti en consonancia de la Joplin rota de Pearl.

¿Qué de malo pudiera pasarles a Kohana, Mako y Ukemi? Kazuma es un fino artista del pincel y de la palabra.

Una nueva muerte avecina en Shunga “de adentro de su boca que ha quedado abierta, sale una hormiga, y Kazuma se pregunta ¿Será su alma?”

¿Acaso el alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada?

 

Diviso a Ukemi con el semblante de Joni Mitchel. — ¿Puede ser un vaso de agua, mozo? “Sí, claro. El llanto también es agua, agua que sufre”. Responde. No responde, yo lo leo en vos alta.

Alcanzo el capítulo sobre Daisuke. Todo en el autor es onírico, incluso al describir a un ser inhumano y bestial “Un pene así solo podría hacer daño”

Los versos de Martin Sancia Kawamichi destilan elegancia y sutil belleza. Un pibe de unos seis años sin remera y con maña, apoya un almanaque del año próximo. Tengo poco efectivo y pido dos medialunas. El pibe mi mira con los ojos desconfiados. “Toma, para vos” Su mamá espera, con un bebé en brazos, afirmada en el buzón de San Juan.

Me pregunto si Kotaro estaba enamorado de Oriko. ¿Cómo se puede pensar en conmemorar una mujer persistentemente? “Al verlas llorar Kotaro sintió que contemplaba tres obras de arte”

 

El sol se esconde detrás de la autopista 25 de mayo. Pido la cuenta y con el ticket descienden las cosas que deberían tener olor.

Pienso en la alborada marplatense transitando hacia Playa Chica. Muchas veces he soñado con el mar. ¡No entiendo como hay gente que puede soñar con el mar sin despertarse!

Kohana cifra que hay cosas que deberían oler a otra cosa. La luna a pan, las despedidas a carne cruda, el silencio a carbón, y agrego: el mate cocido a canciones de Camilo Sesto en la calesita de Tomate.

Aprecio el goce de ultimar la novela y siento que voy a extrañar la copa de un álamo que le sirve de inspiración al usurero-poeta para escribir su libro. ¿Qué será de los Nijonzaru? Unos monos 1,2,3 ultraviolentos.

Pasa una chica muy agraciada, me sonríe como Kohana a Kotaro, le retribuyo el gesto y leo “deberías cobrar más cara tu risa que tu llanto”

 

Acabo de merendar, una pareja se ubica enfrente y pide una cerveza. Se hizo de noche. Los candiles encendidos del Banco Nación me confieren una postal de edifico europeo en pleno San Cristóbal. Culmino de leer «Shunga», me ha dado tanta felicidad como los dedos de Madoka relatados por Kohana, dedos que han abierto callejuelas dentro de sí. La han llenado de luciérnagas y de lenguas. La han arrojado a pozos de miel, a pozos de sangre.

Discurrí sobre la ternura de Kazuma y al mismo tiempo su desapego sin clemencia.

En Auschwitz había una banda de música compuesta por una orquesta sinfónica. Su repertorio incluía fragmentos de ópera y música clásica como la Sinfonía nº 5 de Beethoven. Tocaban mientras los nazis lapidaban a miles de personas. Tocar servía como una estrategia de supervivencia.

Una frase de Kotaro detona el lugar antes de irme “desde que deje de ser niño llorar se me hace imposible”. ¿Cuál es mi primer recuerdo de una música alegre? No, no quiero dejar este comienzo en manos de la tristeza.

Reformulo la pregunta ¿Cuál es el primer recuerdo de una música triste mientras todo era un juego?

 

Lo primero que recuerdo es una armonía mohína que manaba de la calesita del mercado. Allí residía Tomate, el sucesor natural de Don Arturo.

Tomate partía los boletos, empuñaba la sortija, pinchaba discos y matizaba las tardes en la antesala de la primera vuelta. La pista anular iniciaba a las cuatro de la tarde.

San Lorenzo militaba en el ascenso y las melodías que disparaba Tomate desde su cassetera sentaban con la mala cosecha del Ciclón. El sol se escondía detrás de la azotea de la 504, Tahuichi remontaba sus telones metálicos, la Unidad Básica "Facundo Quiroga" encauzaba micros hacia el Interama, al tiempo que un humo espeso de Las Achiras se advertía a lo lejos y tintineaban las canciones de Camilo Sesto al ritmo del paso de Carlitos, el rengo.

 

Tengo varias listas de temas en el teléfono. Una se llama Tomate. Porque el futuro por un instante parece un calco del pasado.

Hoy regresé a la lectura de «Shunga» a través de un playlist. Mi propio Aleph, donde concluyen todas las canciones del mundo. En el epilogo acerté con una sortija carcomida. Esta vez perduró en mis manos.

En las últimas anotaciones, Tomate rasguea: Kazuma conserva el mismo atisbo sostenido del verano del ´83. Kotaro encontró el llanto que buscó desde la muerte de Oriko en un caballo gris despintado con un ojo mocho, que aún conserva el porte de los años mozos y se esfumó como una nube de humo entre un tanque de guerra y una lancha naranja.

Llegan los bises mientras descendemos de las gradas y esta historia amaga clamar las hurras. Entre despedidas y adioses los invito a leer «Shunga», una novela con el equilibrio preciso entre lo delicado y lo sórdido, con los ojos nublados, apenas un sabor amargo, el de la poesía final.






PODES LEER LA ENTREVISTA 
A MARTIN PARA LA APU ( AGENCIA PACO URONDO)
HACIENDO CLICK ACÁ


MANUAL DE PERDEDORES | 30 DE NOVIEMBRE


MÁGICA LUJURIA

#Capítulo135

 “no se puede conocer el verdadero placer si antes no se sufre con la sinceridad que el sufrimiento necesita.”




Nos visitó el escritor Martín Sancia Kawamichi
Hablamos de Barrio Sarmiento, de su libro Shunga (Evaristo Editorial), sobre la la tragedia y el drama, la importancia de la voz del narrador en una novela entre otros temas.
¿Te lo perdiste? ¡MDP delivery!
🎼Eruca Sativa, Silvio Rodriguez, Urami Bushi


🎧 PODES ESCUCHAR EL CAPITULO 135 🎧
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