2 de octubre de 2017

EL GRAN TOM



En febrero de 1988 George Harrison invitó a Jeff Lynne, Roy Orbison, Bob Dylan y Tom Petty a grabar en su nuevo disco. De la zapada resultó la formación de un supergrupo integrado por grosos de verdad. Los egos y las pedanterías quedaron de lado y el rock and roll dijo presente en una década apabullada por el pop y la música bailable.

Murió Tom Petty. Partió un grande, uno de los Traveling Wilburys, el Barcelona del rock. 
En Wildflowers (1994), quizás uno de los mejores discos de la década, Tom Petty & the Heartbreakers (capitaneados por Rick Rubin) nos devolvieron un sonido categórico y rockero con la energía necesaria entre tanto charango y bongo que copó la parada del rock local en el albor de los noventa.

Una última cosa: cuando todo se vaya al carajo siempre habrá un disco de Tom Petty esperando en el winco. El hombre de Florida se suma al grupo ideal que rockea en lo alto. Elijo «Learning to fly» para despedir al maestro. QEPD.



Estoy aprendiendo a volar,
pero no tengo alas
descender es la parte más difícil.
Bien, los viejos buenos tiempos quizás no vuelvan,
y las rocas podrían derretirse y el mar podría arder.


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